Pakistán
En este Primero de Mayo de 2026, enviamos un saludo militante e internacionalista desde las fábricas, los campos, las universidades y las calles de Pakistán. Este día histórico nos recuerda con fuerza que la clase obrera de todo el mundo se enfrenta a un enemigo común: el sistema capitalista y su dominación imperialista. Nuestras luchas no son separadas ni aisladas: son expresiones unidas de una única lucha de clases mundial contra la explotación y la opresión.
La resistencia es la única opción
En Pakistán, la clase trabajadora sigue enfrentándose a ataques cada vez más intensos: inflación galopante, desempleo masivo, privatizaciones y brutal represión estatal. Estas condiciones no son accidentales. Son el resultado inevitable del capitalismo, impuesto por una clase dominante al servicio de los intereses imperialistas. Desde los trabajadores industriales hasta los jornaleros agrícolas, desde los estudiantes hasta los jóvenes desempleados, la carga de la crisis recae directamente sobre nuestra clase. Sin embargo, incluso en estas duras condiciones, la resistencia persiste y crece.
Rechazamos firmemente la ilusión de que los trabajadores compartan intereses comunes con la clase dominante, ya sea local o internacional. El enemigo es el propio capitalismo. Como dejaron claro Karl Marx y Friedrich Engels, la historia de todas las sociedades es la historia de la lucha de clases. Hoy en día, esa lucha tiene un alcance global y exige una respuesta revolucionaria global, una que se está construyendo a través de los esfuerzos del Partido Laborista Progresista para unir a los trabajadores bajo una sola bandera roja.
Reconocemos que el nacionalismo, el reformismo y el revisionismo solo sirven para dividir y debilitar a la clase trabajadora. Estas ideologías ocultan la contradicción fundamental entre el trabajo y el capital, fortaleciendo así a la clase dominante. Como subrayó Vladimir Lenin, sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario, pero la teoría debe guiar la práctica hacia la abolición del capitalismo, no hacia su reforma.
La línea defendida por el Partido Laboral Progresista (PLP) deja claro que solo la clase obrera internacional —unida más allá de todas las fronteras— tiene el poder de derrocar este sistema. No hay un sector progresista de la burguesía, no hay camino a través de alianzas con las fuerzas de la clase dominante, y no hay solución nacional para un sistema global. La tarea que tenemos ante nosotros es la lucha por la revolución comunista, dirigida por una clase obrera políticamente consciente y organizada.
Extraemos lecciones de la historia de las luchas pasadas, no como modelos fijos que imitar, sino como experiencias que evaluar críticamente, aprendiendo tanto de sus victorias como de sus derrotas. Nuestra tarea central sigue siendo la construcción de un movimiento revolucionario de masas arraigado en la clase obrera y guiado por una línea anti-revisionista correcta.
¡Rechacemos todas las divisiones de los patrones!
Camaradas, en este Primero de Mayo, nuestro mensaje es claro: vuestra lucha es nuestra lucha. Estamos con vosotros no como representantes de naciones separadas, sino como miembros de una clase internacional. Vuestras victorias refuerzan nuestra determinación. Vuestros reveses profundizan nuestra comprensión colectiva.
Rechacemos todas las divisiones impuestas por el capitalismo —nación, raza, religión— y unámonos como una sola clase obrera. Construyamos un movimiento comunista internacional revolucionario bajo la bandera roja del PLP que pueda acabar con este sistema de una vez por todas.
Trabajadores del mundo, uníos —no por la reforma, sino por la revolución comunista internacional.
Colombia
SALUDOS PRIMERO DE MAYO
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Clase Obrera, reciban un cordial y combativo saludo desde Colombia. Esta fecha histórica nos convoca a recordar y reivindicar las luchas de la clase trabajadora mundial contra la explotación, el racismo, el sexismo, la esclavitud salarial y todas las formas de opresión impuestas por el sistema capitalista y sus mortíferas guerras, que se extienden actualmente en zonas como irán, Gaza y Sudán.
A lo largo de la historia, la clase obrera ha demostrado su fuerza y determinación en grandes gestas revolucionarias. Como expresó Víctor Hugo, incluso la noche más oscura termina con la salida del sol; sin embargo, ese amanecer exige enfrentar la oscuridad y derribar, ladrillo a ladrillo, los muros que impiden el paso de la luz. Estas palabras reflejan el espíritu de lucha que ha impulsado a los trabajadores a organizarse y resistir frente a la explotación.
Hoy, en una etapa marcada por la ofensiva del imperialismo y la profundización de las desigualdades, los trabajadores seguimos enfrentando guerra, hambre, miseria, violencia y represión. Las políticas de recortes en salud y educación, la persecución de migrantes, el terror policial y las guerras imperialistas son expresión de un sistema que prioriza la ganancia sobre la vida.
Frente a esta realidad, la clase obrera internacional continúa organizándose y resistiendo. Desde las marchas, los foros, las protestas y el trabajo en las comunidades, se fortalece la conciencia de clase, ganando adeptos a nuestra lucha. La solidaridad internacionalista se hace presente con los pueblos que sufren las consecuencias de la guerra y la dominación, al tiempo que se denuncia la represión, el racismo y el avance de fuerzas reaccionarias.
Es fundamental fortalecer la organización política y el trabajo consciente en todos los espacios: en el campo, la ciudad, las escuelas y los centros de trabajo. La construcción de un mundo comunista requiere constancia, formación y unidad, reconociendo que los avances y retrocesos son parte del proceso de lucha.
Este Primero de Mayo es un claro llamado a la unidad de la clase trabajadora a nivel mundial, a rechazar toda forma de opresión y a continuar construyendo alternativas que permitan superar las condiciones actuales. La historia demuestra que la organización y la lucha colectiva son herramientas fundamentales para alcanzar transformaciones profundas.
Desde el PLP, seguiremos conmemorando esta fecha como símbolo de resistencia y esperanza, reafirmando el compromiso de lucha contra el capitalismo salvaje y sus ofensivas guerreristas y anti inmigrantes., hasta el día en que se levante en todos los rincones del planeta la bandera roja.
- Information
- Imprimir
El Ojo Rojo en las noticias . . . 6 de mayo 2026
- Information
- 26 Abril 2026 169 visitas
Los trabajadores sudaneses sufren mientras las potencias occidentales derrochan dinero
France24, 15 de abril – Con motivo del tercer aniversario de los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), de carácter paramilitar, los donantes internacionales se reunieron el miércoles en Berlín y se comprometieron a aportar 1.300 millones de dólares en ayuda. La conferencia, sin embargo, puso de relieve el estancamiento diplomático que rodea el conflicto: no se invitó a ninguna de las partes beligerantes, y Jartum tachó la reunión de «sorprendente e inaceptable»... Sobre el terreno, la magnitud del sufrimiento contrasta radicalmente con la escasa atención internacional. Más de 33 millones de personas necesitan ahora asistencia, mientras que casi la mitad de la población se enfrenta a una grave inseguridad alimentaria. Más de 4,5 millones han huido a países vecinos, incluyendo más de un millón solo a Chad.
EE. UU. envía matones a Cuba para exigir la rendición
New York Times, 18/4 – La administración Trump envió una delegación de alto nivel a Cuba la semana pasada para discutir un acuerdo destinado a abordar la crisis humanitaria en la isla… Los funcionarios advirtieron en la reunión que el Gobierno de Cuba disponía de un breve margen de tiempo antes de que la crisis humanitaria en la isla se agravara… Cuba se encuentra en caída libre económica desde que Estados Unidos cortó en enero los envíos de petróleo a la isla procedentes de Venezuela y México… «Se llama un nuevo amanecer para Cuba», dijo Trump… La delegación estadounidense… propuso llevar a la isla el internet por satélite Starlink y permitir la conectividad gratuita. También instó al régimen cubano a realizar cambios económicos para atraer capital extranjero, hacer crecer el sector privado y realizar la transición a una economía de mercado.
El ejército israelí comienza a convertir el Líbano en Gaza
Al Jazeera, 18/4 – Las fuerzas israelíes afirman haber establecido una denominada «línea amarilla» en el sur del Líbano, similar a una medida militar israelí en la asediada Franja de Gaza… Desde que entró en vigor el «alto el fuego» en Gaza en octubre, la denominada «línea amarilla» de Israel ha dividido el territorio palestino en zonas separadas, con un área oriental controlada por el ejército israelí y un área occidental donde los palestinos se enfrentan a menos restricciones de movimiento… Las tropas israelíes disparan habitualmente contra cualquiera que se acerque a la línea, y han demolido cientos de viviendas en la zona bajo su control.
A las tropas estadounidenses se les acaba la comida (además de los misiles)
Yahoo News, 17/4 – Las tropas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio durante la guerra con Irán se enfrentan a una escasez de suministros alimentarios, lo que obliga a algunos a racionar sus escasas comidas y a soportar un hambre prolongada, según un nuevo informe. Alarmados por estas condiciones, los familiares habrían gastado importantes sumas de dinero enviando paquetes de ayuda para alimentar a sus seres queridos. Pero se han suspendido las entregas del Servicio Postal de EE. UU. a la región, dejando cajas repletas de comida casera y barritas proteicas varadas en el limbo... Una foto tomada a bordo del USS Abraham Lincoln, un portaaviones, muestra una comida igualmente poco apetecible: un pequeño montón de zanahorias, una hamburguesa y una fina loncha de carne.
China toma medidas para separar a Taiwán de EE. UU.
DW, 10/4 – «El mundo actual dista mucho de ser pacífico, lo que hace que la paz sea aún más valiosa», subrayó el presidente de China, Xi Jinping, en sus palabras de apertura en una reunión con Cheng Li-wun, presidente del partido Kuomintang (KMT) de Taiwán… Tanto Xi como Cheng reiteraron su oposición a la independencia de Taiwán, aunque ninguno mencionó explícitamente la unificación… El KMT es el principal partido de la oposición de Taiwán y tradicionalmente ha abogado por estrechar los lazos con China, al tiempo que se opone a la independencia formal de Taiwán… A pesar de la retórica pacifista, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán informó de que había detectado 15 salidas de aviones y 24 buques de guerra operando en torno a Taiwán desde que Cheng partió hacia China el miércoles.
Las prestaciones de jubilación no siguen el ritmo del presupuesto militar
USAToday, 11/4 – El reloj avanza más rápido hacia el agotamiento del fondo fiduciario de la Seguridad Social que ayuda a financiar las prestaciones de unos 70 millones de estadounidenses. La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) afirmó este mes que esperaba que el Fondo Fiduciario del Seguro de Vejez y Supervivientes —uno de los dos fondos utilizados para pagar las prestaciones de la Seguridad Social— se agotara en 2032, un año antes de lo previsto. La CBO, que proporciona análisis presupuestarios al Congreso, estimó el año pasado que el fondo fiduciario se agotaría en 2033… Cuando el fondo se agote, los beneficiarios de la Seguridad Social podrían sufrir un recorte medio del 28 % en las prestaciones mensuales de jubilación y supervivencia, según el Comité para un Presupuesto Federal Responsable.
- Information
- Imprimir
Editorial: Líbano - masacre imperialista y desplazamiento masivo
- Information
- 10 Abril 2026 425 visitas
A medida que se agrava la crisis en Oriente Medio, Líbano se ha convertido de nuevo en blanco de la violencia imperialista. Horas después de que el autoproclamado terrorista de Estado, Donald Trump, amenazara con que la civilización iraní “morirá esta noche”, la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán alcanzó un frágil alto el fuego. Pase lo que pase, el conflicto ya se ha convertido en una crisis global. Desde el aumento vertiginoso de los precios del combustible y la interrupción de las cadenas de suministro globales vitales hasta la desintegración de las alianzas estadounidenses, estos acontecimientos acercan cada vez más el espectro de una guerra mundial.
El llamado alto el fuego excluye al Líbano. Respaldado por el Reich imperialista estadounidense, el régimen sionista israelí persiste en sus ataques contra el sur del Líbano, causando 1.500 muertos, 4.800 heridos y el desplazamiento de 1,3 millones de personas.
En las guerras de los patrones no hay bandos buenos, solo gobernantes rivales que utilizan a los trabajadores como carne de cañón. Ninguna clase dominante nos salvará: ni los patrones libaneses, ni Irán, ni China, ni Rusia, y ciertamente no Estados Unidos ni Israel. La solución reside en la clase trabajadora. Por eso, trabajadores, soldados y estudiantes deben transformar esta guerra imperialista en una guerra de clases. El Partido Laboral Progresista está construyendo ese futuro comunista.
Un triángulo de miseria en un mundo asolado por la crisis
Nuestros compañeros de clase en Líbano están atrapados en una trinidad de miseria: el imperialismo estadounidense-israelí, el propio gobierno libanés en decadencia y los líderes de Hezbolá, el partido político fundamentalista y paramilitar respaldado por Irán.
Mientras los líderes israelíes afirman tener como objetivo a Hezbolá, están bombardeando a nuestra clase hasta la aniquilación. Los sionistas utilizan con orgullo el genocida «Modelo Gaza» para destruir hogares e infraestructura, exiliar a 600.000 residentes y posiblemente ocupar el sur del Líbano hasta el río Litani. Casi una de cada cinco personas en el país está desplazada. Todos los puentes principales del Litani han sido bombardeados para aislar la zona del resto del país.
El setenta por ciento de la población del Líbano vive en la pobreza (Informe del Banco Mundial, 2024). Su moneda ha perdido casi todo su valor, y la atención médica y la electricidad son prácticamente inexistentes. Consumido por el estancamiento político entre los líderes sectarios del Líbano, esta guerra podría llevar al país al borde del colapso (Foreign Affairs, 4/3 ).
Y luego está la organización musulmana chiíta Hezbolá, a menudo descrita como un «estado dentro del estado» (Consejo de Asuntos Exteriores, 3/2). Surgió como consecuencia de la invasión israelí de 1982 y los siguientes 18 años de ocupación. Hezbolá actúa como representante de Irán y se opone vehementemente al imperialismo israelí y occidental. Los líderes de Hezbolá fomentan cínicamente las divisiones y los resentimientos religiosos. No buscan la liberación de los trabajadores; simplemente están financiados por otro grupo de imperialistas regionales: Irán.
Encrucijada
A medida que las potencias imperialistas compiten por la hegemonía, la guerra se vuelve inevitable. El imperialismo estadounidense está en declive, debilitado por décadas de guerras fallidas y profundas divisiones internas en su clase dirigente. Pero los imperios en decadencia no desaparecen pacíficamente. Al mismo tiempo, sus rivales, China y Rusia, están extendiendo su influencia.
Para Estados Unidos, Israel funciona como un pilar del poder regional, un contrapeso a Irán, que está aliado con Rusia y China. Irán, a su vez, gobierna a través de sus aliados, incluido Hezbolá. Líbano limita con Siria e Israel, y su costa en el Mediterráneo lo convierte en un punto álgido geopolítico.
La fragilidad del Líbano tiene sus raíces en el legado del dominio colonial, donde el poder gubernamental se dividió sistemáticamente según líneas religiosas. «Al controlar periódicos, escuelas, instituciones de educación superior y culturales», los imperialistas franceses y británicos dividieron a la población árabe (Daily Sabah, 17/2/22). Los trabajadores fueron despojados de poder mediante la colaboración de clases y la manipulación de líderes religiosos. Esta es la táctica imperialista habitual: sembrar la división mientras se debilita el gobierno local, lo que lo mantiene vulnerable al control imperialista.
La guerra actual se basa en ese fundamento. A medida que el imperialismo estadounidense se debilita, se vuelve más volátil y peligroso. Cuando Trump lanzó la Operación Furia Épica contra Irán sin un plan ni consulta, profundizó las divisiones con los aliados europeos: primero excluyéndolos, luego culpándolos por retener su apoyo y ahora insistiendo en que asuman las consecuencias (The Hill, 4/4). Estos aliados se ven obligados a buscar mejores maneras de desenvolverse en el nuevo orden mundial, donde Trump desconcierta tanto a amigos como a enemigos (NY Times, 4/8). Los aliados de Estados Unidos se esfuerzan por retrasar lo inevitable: una guerra aún mayor.
La guerra trae miseria a los trabajadores de todo el mundo
Las guerras imperialistas afectan a los trabajadores de todo el mundo. A medida que los conflictos se extienden por la región, la interrupción del suministro energético, especialmente a través del estrecho de Ormuz, está elevando los precios del combustible y el costo de vida a nivel mundial. Esto se traduce en mayores costos para los alimentos, el transporte, los fertilizantes, el alquiler, los medicamentos esenciales y mucho más. Los trabajadores que ya enfrentaban dificultades se ven ahora aún más perjudicados.
Al mismo tiempo, Trump propone un presupuesto de guerra de 1,5 billones de dólares, el mayor aumento de financiación desde la Segunda Guerra Mundial, mientras les dice a los trabajadores que se conformen con menos (Reuters, 4/3). Bajo el sistema de lucro, siempre hay dinero para la guerra y más policías racistas y la Gestapo del ICE, pero nunca suficiente para vivienda, atención médica o educación.
Elegir entre asesinos de la clase dominante es una trampa. La única fuerza capaz de acabar con esta pesadilla capitalista es la clase trabajadora internacional. Organizándose más allá de las fronteras de los empresarios y rechazando las divisiones nacionalistas, los trabajadores pueden empezar a luchar por un futuro comunista. Necesitamos que toda la sociedad se organice para servir a las necesidades de la mayoría, no a las ganancias de unos pocos. No hay nada «natural» en la carnicería de la guerra; es una necesidad del capitalismo.
Dondequiera que estemos, debemos organizarnos para acabar con los jefes chupasangre. Y para que esa victoria perdure, debes unirte al PLP.
¡Marcha con nosotros el Primero de Mayo!
NEWARK, 28 de marzo—Impulsada por el aumento global del terror racista, el fascismo y la amenaza de una guerra mundial desatada por la actual clase dominante de EE. UU., una multitud multirracial de cientos de personas marchó en nuestra protesta “No Kings” más cercana, uniéndose a millones de trabajadores desde Nueva Jersey hasta Kenia.
La tarea del Progressive Labor Party (PLP) todos los días es lograr que nuestros estudiantes, compañeros de trabajo, y amistades de siempre y nuevas lleguen a una comprensión clara: el capitalismo, con cada bombardeo y cada ataque, está despojándose de su fachada liberal democrática y revelando su podrido núcleo fascista.
El fascismo no es un accidente, y no se trata solo de Trump. El fascismo es cómo responden los gobernantes cuando su sistema está en crisis, y no ocurre de la noche a la mañana por elegir a un candidato MAGA. Es un proceso. A medida que el capitalismo se hunde más en la crisis económica, los gobernantes recurren cada vez más a la violencia abierta y suspenderán la democracia para mantener su control del poder.
Trump representa el fascismo abierto, pero el Partido Demócrata liberal es un peligro fascista mayor. Son lobos con piel de oveja: se esconden detrás de una apariencia de política progresista. Lo peor de todo es que son eficaces para promover una especie de nacionalismo “arcoíris” y usar migajas reformistas para enviar a los jóvenes a marchar hacia su muerte en una Tercera Guerra Mundial.
En cambio, llamamos a los trabajadores de todo el mundo a rechazar el capitalismo en todas sus formas y luchar por el poder obrero: la revolución comunista.
Rojos combativos desenmascaran el liberalismo
Nuestro contingente multirracial del PLP, compuesto por trabajadores y estudiantes con conciencia de clase, llevó una línea comunista militante a la protesta “No Kings”, centrando la lucha contra todo el sistema, no solo contra Trump. Esa perspectiva tuvo impacto. Miembros del PLP hicieron contacto con cuatro personas nuevas que encontraron refrescante nuestra política: un veterano, un trabajador que se identificaba como comunista pero no pertenecía a ninguna organización, y un vecino mayor. Alrededor de 80 personas tomaron nuestro periódico revolucionario comunista CHALLENGE y folletos, y muchas se mostraron abiertamente críticas de la política liberal presente.
Un trabajador lo dijo claramente: aunque la protesta estaba “llena de liberales”, reconocía la importancia de aprovechar cada oportunidad para conocer a otros trabajadores revolucionarios y construir una base dondequiera que nuestra clase se reúna en masa. En general, las protestas confirmaron que los trabajadores tienen hambre de una verdadera alternativa a este sistema en descomposición.
Los políticos liberales venden a los trabajadores ilusiones desgarradoras: que votar por ellos pondrá fin a las guerras o detendrá las redadas racistas del ICE. Elegir a alcaldes progresistas negros y latinos como Ras Baraka, Zohran Mamdani, o a la gobernadora Mikie Sherrill nunca nos salvará. Son elegidos para administrar un sistema que nunca fue construido para los trabajadores. Sin importar quién esté a cargo, el capitalismo siempre priorizará las ganancias sobre la vida de los trabajadores.
Los liberales a veces impulsarán reformas—transporte público gratuito, vivienda asequible, el cierre temporal de centros de detención de inmigrantes—para hacer creer a los trabajadores que están de su lado. Pero la caída de las ganancias bajo el capitalismo hará imposible sostener esas reformas. Son un señuelo, no una solución.
A medida que la ilusión de la democracia liberal se desvanece, los trabajadores deben tener claridad: los patrones en todo el mundo—grandes y pequeños—están abandonando las necesidades de los trabajadores, desechando el estado de derecho y dejando atrás la pretensión de que alguna vez tuvimos igualdad en su sistema. Con esa ilusión desaparecida, recurren al terror racista, sexista y nacionalista para mantener su dominio y prepararse para la guerra contra rivales imperialistas en ascenso. Las deportaciones del ICE en EE. UU. y las restricciones de viaje que disciplinan a trabajadores en China son dos caras de la misma moneda. Este enfoque abierto y sin máscaras de gobernar es lo que llamamos fascismo—y es el futuro que el capitalismo está construyendo para todos nosotros.
De las masas a las masas
Mientras el liderazgo oficial de la protesta se apoyaba en consignas y discursos reformistas y blandos que principalmente atacaban a Trump y buscaban mantenernos ciegos frente al capitalismo, nosotros energizamos a la multitud que no quería ser pacificada. Dirigimos consignas como: “¡Demócratas, republicanos! ¡No queremos sus juegos imperialistas!”, uno de varios mensajes que claramente resonaron con más de 150 personas en distintos momentos.
Cuando dos provocadores vinculados al Partido Demócrata intentaron silenciarnos con gritos como “no están coreando lo mismo”, “ustedes no organizaron esto”, “este no es el mensaje”, “organicen su propia marcha”, vimos el poder de nuestras ideas cuando otros trabajadores intervinieron para defendernos. Un joven afroamericano, inspirado por nuestras consignas antirracistas, se acercó y pidió probar una consigna; agregó una nueva contra el racismo del ICE. Durante la confrontación, se puso a nuestro lado y dijo que estábamos haciendo lo correcto. Añadió: “la idea es aprender unos de otros”.
Su apoyo nos dio confianza para gritar por el megáfono: “¿Acaso los demócratas no nos han traicionado? ¿Estamos equivocados?”, a lo que la gente respondió con entusiasmo. Eso bastó para que los provocadores se retiraran. Otros con quienes hablamos individualmente se mostraron más abiertos a construir el poder de los trabajadores para derrotar y eventualmente eliminar el capitalismo, después de que inicialmente pensaran solo en sacar a Trump mediante el voto.
Después de la marcha, un pequeño grupo—incluyendo estudiantes, educadores y un trabajador de la salud—comió pizza, leyó CHALLENGE y discutió la protesta. Compartimos cómo nos sentimos reafirmados por la gente que pasaba en autos o caminaba, que tomaba el periódico, coreaba consignas y se identificaba genuinamente con la protesta.
Los estudiantes que están conociendo al PLP expresaron una comprensión aguda de la lógica del “mal menor”, reconociendo que ni el Partido Demócrata ni el Republicano ofrecen una solución real al capitalismo o al conflicto global.
Desesperanza en la democracia capitalista vs. el florecimiento de una mentalidad comunista
Algunos trabajadores llegan a las protestas “No Kings” con la esperanza de que la democracia prevalezca o “regrese”, sin suficiente confianza en que el capitalismo mismo pueda ser desafiado. A medida que los gobernantes traicionan esa esperanza, surge una nueva: ver cómo se critica al liberalismo y darse cuenta de que no necesitamos depender del vacío de votar por el “candidato perfecto” o un “héroe”.
Así, la base para las ideas comunistas dentro de la clase trabajadora crece al aprender de este liderazgo y de la iniciativa de las masas, dispuestas a hacer lo necesario para derrotar a la clase dominante y defenderse mutuamente. También se afirma la necesidad de organizar ese poder en una fuerza de millones de luchadores comunistas capaces de derrotar todo el sistema de ganancias.
- Information
- Imprimir
Destruye las mentiras racistas sobre el coeficiente intelectual, lucha contra el fascismo
- Information
- 10 Abril 2026 388 visitas
Destruye las mentiras sobre el coeficiente intelectual, lucha contra el fascismo.
Políticos fascistas como Donald Trump y magnates multimillonarios como Elon Musk están reviviendo el veneno del coeficiente intelectual, la “superioridad genética” y la jerarquía humana. Trump alardea de sus “buenos genes... un coeficiente intelectual muy alto” (Washington Post, 10/2016), reduciendo a las personas a linajes y clasificaciones. Musk promueve una versión de alta tecnología de la misma mentira, afirmando que “la IA superará la inteligencia humana para finales de 2026” (Foro Económico Mundial, 01/2026), tratando la inteligencia como un número que puede clasificar a trabajadores, máquinas y poblaciones enteras. Detrás de esta lógica subyace una lógica racista y sexista destinada a preparar a la clase trabajadora para el fascismo. Multimillonarios como Peter Thiel defienden abiertamente la desigualdad y atacan incluso la fachada de la democracia liberal, insistiendo en que la sociedad debe ser liderada por unos pocos supuestamente superiores (Cato Institute, 2009). Diferentes voces, mismo mensaje: algunos están destinados a gobernar y el resto a obedecer.
Estas ideas no son nuevas. Son la misma vieja mentira de la clase dominante, disfrazada con un nuevo lenguaje. Desde Charles Murray hasta racistas anteriores como E.O. Wilson, los poderosos siempre han intentado “demostrar” que la desigualdad es natural. Lo que llaman ciencia es propaganda de la clase dominante. Hoy disfrazan la eugenesia con el lenguaje de los datos, la genética y la tecnología para que esa mentira parezca moderna e inevitable, pero el objetivo no ha cambiado: justificar la explotación y preparar el terreno para la represión y el genocidio.
Este mensaje fascista es claro: si los trabajadores son pobres, explotados o marginados, es porque carecen de inteligencia. Esta mentira debe ser desmentida. La inteligencia no es un destino biológico. Se produce mediante el trabajo colectivo de la clase trabajadora.
La inteligencia de la clase trabajadora es trabajo social
La inteligencia no pertenece a los individuos. Se crea mediante el trabajo colectivo de la clase trabajadora. Cada día, los trabajadores generan conocimiento a través de la cooperación, la improvisación y la lucha. Un profesor observa el aula, ajusta la enseñanza y desarrolla nuevas maneras de conectar con los alumnos bajo presión. Un trabajador del transporte público lleva a cabo una evacuación de emergencia, coordinando el movimiento, tranquilizando a los pasajeros y restableciendo el servicio ante el peligro. Una enfermera toma decisiones rápidas que combinan la formación con la imprevisibilidad de la condición de un paciente. Estos no son actos aislados de genialidad individual. Son expresiones de trabajo social, arraigadas en la experiencia compartida y la práctica colectiva.
Esta inteligencia es acumulativa. Se construye con el tiempo mediante la lucha compartida, se transmite entre los trabajadores, se perfecciona en la práctica y se agudiza como proyecto de clase. En el trabajo, los trabajadores resuelven constantemente problemas que la gerencia no puede prever. Crean atajos, sistemas de apoyo informales y estrategias colectivas que mantienen el funcionamiento de los centros de trabajo a pesar de la falta de financiación, las aceleraciones y la represión directa. Sin ella, la producción se paralizaría.
Esta inteligencia es, además, fundamentalmente cooperativa. Surge a través de la comunicación, la confianza y la coordinación. Los trabajadores dependen unos de otros, compartiendo conocimientos y sincronizando acciones de una manera que ningún individuo aislado podría replicar. Incluso en condiciones diseñadas para fragmentar y aislar a los trabajadores, generan un entendimiento compartido. Esto se opone directamente al mito capitalista de la inteligencia como un activo individual que se mide, clasifica y recompensa. En realidad, la inteligencia es relacional. Se produce entre las personas, no reside en ellas.
El capital depende de la inteligencia social del trabajador en todos los niveles, pero se niega a reconocer su origen. En cambio, extrae el conocimiento de los trabajadores y lo presenta como propiedad de instituciones, expertos y máquinas. Los manuales de capacitación, los algoritmos y las técnicas de gestión se basan en el conocimiento acumulado de los trabajadores, despojado de su contexto social y presentado como propiedad del capital. Lo que los trabajadores crean en conjunto se convierte en una fuerza que los disciplina y controla.
Escasez, descerebración y el mito de los expertos
Para mantener este sistema, el capitalismo dificulta la disponibilidad de conocimiento. El acceso a la educación se restringe, la especialización se concentra en instituciones de élite y la información se acapara tras muros de pago y credenciales. El conocimiento producido por los trabajadores se extrae, se concentra y se presenta como conocimiento especializado (LARB, 02/2025). Al mismo tiempo, la clase trabajadora sufre un proceso de descerebración social . El agotamiento, la precariedad y las constantes distracciones fragmentan la atención e impiden la comprensión colectiva (Brooklyn Rail, 02/2026). A los trabajadores se les niega el tiempo y el espacio necesarios para integrar sus experiencias en la conciencia de clase.
La clase dominante eleva entonces a los “expertos” como legítimos dueños del conocimiento. Estos expertos proclaman neutralidad, pero su autoridad depende de su alineación con el capital. Se les otorga el poder de interpretar y gestionar el conocimiento extraído de los trabajadores, mientras que se desestima la comprensión de la clase trabajadora como ignorante. Esto crea una falsa división entre los trabajadores. En realidad, el conocimiento experto es en sí mismo una cristalización del trabajo colectivo. No es propiedad de una élite intelectual, sino un derivado de la producción social. El verdadero conflicto no radica en la dicotomía entre inteligencia e ignorancia, sino entre el monopolio capitalista del conocimiento y la capacidad de la clase trabajadora para recuperarlo.
La revolución comunista es la única solución
El problema no reside en pruebas de coeficiente intelectual defectuosas ni en algoritmos sesgados. El problema es el capitalismo en sí mismo. Este sistema convierte la inteligencia humana en una mercancía, clasifica a los trabajadores para justificar la explotación y utiliza la ciencia y la tecnología como herramientas de dominación (LARB, 02/2024). Ninguna reforma puede solucionar esto. Mientras exista el capitalismo, el conocimiento se privatizará, la inteligencia se convertirá en un arma y las ideas fascistas resurgirán para defender la desigualdad.
La única solución es la revolución comunista. La clase trabajadora debe apropiarse del conocimiento que produce y abolir las estructuras que lo acaparan, distorsionan y controlan. Bajo el comunismo, la inteligencia ya no estará al servicio del lucro ni de la jerarquía. Se compartirá colectivamente y se utilizará para satisfacer las necesidades humanas. Las divisiones artificiales de coeficiente intelectual, experiencia y valía serán destruidas, reemplazadas por una sociedad donde la inteligencia colectiva de los trabajadores organice la producción y la vida social.
Como argumentó el antropólogo antirracista Stephen Jay Gould, estaremos «menos interesados en el peso y las circunvoluciones del cerebro de Einstein que en la casi certeza de que personas de igual talento han vivido y muerto en campos de algodón y talleres clandestinos».
La clase dirigente teme este futuro. Por eso se aferra al lenguaje del coeficiente intelectual y la jerarquía. Pero la verdad es simple: la clase trabajadora ya tiene el conocimiento para dirigir la sociedad. Lo que le falta es poder. Ese poder solo se conquistará mediante la lucha organizada y revolucionaria. ¡Únete al PLP!
