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Editorial: Nepal - Una inundación de crisis capitalista

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20 Septiembre 2026 137 visitas

Las inundaciones catastróficas provocadas por el calentamiento global capitalista han devastado a la clase trabajadora en Nepal y el Tíbet, dejando un saldo de casi 1.400 muertes confirmadas, más de 5.000 personas desaparecidas y más de 84.000 sin hogar. A nivel mundial, el pasado mes de agosto fue el más caluroso en 132 años, con una temperatura media de 1,65 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales (copernicus.eu). El despiadado imperativo capitalista de «crecer o morir» exige cada vez más energía, proveniente en su mayor parte de combustibles fósiles que atrapan el calor. Cada día nos acerca más a un punto de inflexión global en el que regiones enteras podrían volverse inhabitables.

Históricamente, dos formas de crisis capitalista han abierto la puerta a la revolución comunista: la depresión económica y la guerra imperialista. Si los comunistas logran una vez más guiar a la clase trabajadora para que se libere de sus cadenas, la crisis climática también generará oportunidades revolucionarias. El heroísmo colectivo demostrado por los trabajadores en Nepal, arriesgando su vida e integridad física para rescatar a las víctimas de las inundaciones atrapadas en túneles sepultados, es una muestra de la solidaridad de la clase trabajadora que transformará el mundo. El altruismo de estos trabajadores, incluso bajo la dirección capitalista, constituye la materia prima de un futuro comunista. La clase trabajadora internacional es la única fuerza lo suficientemente poderosa para derrotar el cambio climático. Dicha fuerza se desplegará plenamente en la gran batalla para acabar con el capitalismo.

Sin ayuda de los patrones

La inundación comenzó con el desplome de un kilómetro cuadrado de hielo glaciar y roca en las laderas del Himalaya, en la frontera entre China y Nepal. La avalancha resultante, que cayó sobre un valle montañoso, generó un terremoto de magnitud 5,2 y desencadenó un torrente de agua y escombros que arrasó aldeas a una velocidad superior a las 100 millas por hora. El puerto de Gyirong dispuso de apenas siete minutos para reaccionar. Otros distritos prácticamente no recibieron ninguna advertencia previa, a pesar de que los científicos llevaban más de una década emitiendo alertas sobre el riesgo de inundaciones.

Los falsos comunistas y los dirigentes políticos que gobiernan Nepal han sometido a los trabajadores a años de austeridad en medio del aumento de los precios del combustible y los alimentos. El año pasado estallaron las «protestas de la Generación Z» cuando el gobierno sancionó a los proveedores de servicios de internet por evasión fiscal, prohibiendo de facto las redes sociales en un momento de desempleo juvenil récord. Multitudes de jóvenes trabajadores viven en la pobreza o se ven obligados a emigrar. Un tercio del producto interior bruto de Nepal procede de las remesas enviadas por trabajadores migrantes desde los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Kuwait.

Desde 2017, la clase dirigente china ha socavado la histórica dependencia de Nepal respecto a la India mediante inversiones en puertos y mejoras en los sectores de energía y transporte en todo el país. China financia presas hidroeléctricas, el aeropuerto de Pokhara en Katmandú y el ferrocarril transhimalayo que conecta el Tíbet con Katmandú. Sin embargo, como «superpotencia aguas arriba», China se muestra reticente a compartir sus datos hidrológicos (Lowy Institute, 9/5/23), y los científicos nepalíes la han acusado de ocultar deliberadamente información crucial de alerta temprana (Climate Home News, 22/8/24). La frontera entre ambos países está fuertemente militarizada por motivos de «seguridad», una ineficiencia capitalista que ralentiza la respuesta ante emergencias.

El capitalismo alimenta la crisis climática

En todo el mundo, más de 1.500 millones de personas viven en zonas costeras bajas y deltas fluviales propensos a inundaciones repentinas (copernicus.eu). El Himalaya, al igual que otras regiones de gran altitud, es extremadamente sensible al calentamiento global. Las poblaciones vulnerables de estas zonas se concentran mayoritariamente en una franja densa que se extiende desde el delta del río de las Perlas en China, pasando por partes de Indonesia y el Sudeste Asiático, hasta la India (Manning, 2025, The Changing Function of River Deltas). Al igual que la mayoría de las víctimas del cambio climático, estas personas son de las menos responsables de su difícil situación.

Los patrones capitalistas han creado un planeta que se calienta peligrosamente debido a su obsesión por maximizar los beneficios a corto plazo mediante los combustibles fósiles, a pesar de la creciente disponibilidad de energías limpias asequibles —solar, eólica y basada en baterías—. Estados Unidos es el mayor emisor histórico de gases de efecto invernadero y, actualmente, el mayor exportador de petróleo y gas “natural”. El mayor emisor hoy en día —y principal exportador de carbón— es China, rival interimperialista de EE. UU. La diferencia radica en que China también ha realizado inversiones masivas en energías limpias y vehículos eléctricos, logrando una ventaja aparentemente insuperable en estas industrias del futuro.

Mientras tanto, tres de cada cuatro automóviles vendidos en el mundo siguen funcionando con gasolina. El gas y el carbón continúan abasteciendo la mayor parte de la red eléctrica mundial. El acero y el hormigón convencionales —ambos altamente contaminantes— siguen siendo los materiales de construcción preferidos por los patrones. Alrededor del 30 por ciento de los alimentos producidos bajo el capitalismo se desperdicia, lo que arroja miles de millones de toneladas adicionales de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Lo mismo ocurre con la moda rápida (fast fashion) y los teléfonos inteligentes de última generación, sectores donde los capitalistas generan demanda mediante la obsolescencia programada. Además, según la ONU, hasta el 7 por ciento de las emisiones mundiales de carbono provienen de actividades militares, incluidas las guerras en Irán y Ucrania (ET EnergyWorld, abril de 2025). Aparte de poner en peligro las plataformas de hielo polar, el permafrost y las corrientes oceánicas, la contaminación por carbono mata a cinco millones de personas al año (Guardian, 29/11/23).

Un futuro «verde» es rojo

Todos los flagrantes fracasos del capitalismo son corregibles. Cada uno de ellos es una razón para luchar por el comunismo. Nuestra tarea es construir un Partido Laboral Progresista de masas capaz de derrocar este sistema de ganancias, asesino de masas y destructor del planeta. Pudimos vislumbrar nuestro futuro comunista cuando los maestros y el personal de una escuela en el distrito de Nuwakot salvaron a 900 estudiantes de morir ahogados. Vimos otro ejemplo cuando el conductor de un autobús escolar rescató a 50 niños de las aguas de la inundación (CNN, 1 de septiembre). En localidad tras localidad, la clase trabajadora estuvo a la altura de las circunstancias frente al desastre. Cuando adoptamos el espíritu heroico de estos trabajadores y le sumamos una conciencia de clase internacionalista y antirracista, ningún ejército patronal puede derrotarnos. Libre de las ataduras de las fronteras nacionales y la búsqueda de ganancias, la sociedad comunista detendrá y revertirá el calentamiento global y los desastres antinaturales provocados por el capitalismo. Al movilizarse bajo las ideas comunistas, la clase trabajadora ha logrado victorias que parecían imposibles, desde la derrota del fascismo alemán y japonés en la Segunda Guerra Mundial hasta la erradicación de la sífilis y la malaria en China. ¡Atrévete a luchar, atrévete a vencer!

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No hay justicia para Bryan: No hay noche libre para asesinos racistas

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20 Septiembre 2026 262 visitas

El lema «¡No a los asesinos racistas!» resonó en las calles mientras la familia de Bryan Bostic y miembros del Partido Laboral Progresista (PLP) marchaban desde una concurrida intersección en Inglewood hacia la fiesta vecinal del Día Nacional de la Comunidad organizada por el departamento de policía local. El jefe de policía, el alcalde, todo el consejo municipal e incluso la congresista Maxine Waters estaban presentes. 
Con nuestros cánticos y discursos, ahogamos su intento de sortear premios entre los jóvenes, dejando claro a los pocos residentes presentes quiénes son realmente los policías. La lucha por un mundo comunista es la única manera de obtener justicia para las víctimas de la violencia policial.

Policías racistas del KKK asesinan a otro trabajador negro

La noche del 10 de marzo, Bryan Bostic, un hombre negro de 37 años, esposo y padre, se dirigía desde su casa en Compton a visitar a su madre en Inglewood. Nunca llegó a su destino. La policía de Inglewood lo detuvo cerca de la esquina de Hillcrest y Locust. Le ordenaron salir de su auto.

Testigos y una grabación de video captaron lo que sucedió después. Bryan fue golpeado por la policía y quedó tendido boca abajo en el suelo, con un agente arrodillado sobre su espalda y sujetándole el brazo para esposarlo. Al igual que George Floyd y Eric Garner, Bryan gritó que no podía respirar. Llegó una ambulancia y un representante de la oficina forense, pero en lugar de llevar a Bryan a un hospital, lo trasladaron en la parte trasera de un coche patrulla a la comisaría de Inglewood. Bryan falleció durante el traslado.

La familia y los simpatizantes de Bryan reconocen que el asesinato de su ser querido fue un crimen racista. Bryan Bostic se suma tristemente a los miles de trabajadores negros y latinos asesinados desproporcionadamente por la policía en Estados Unidos. Desde los disturbios de 2020 tras los asesinatos de George Floyd, Breonna Taylor y Ahmaud Arbery, y a pesar de las supuestas “reformas” policiales generalizadas, ¡el número de personas asesinadas por policías racistas ha aumentado año tras año!

Solo en Inglewood, desde el inicio de la gentrificación racista tras la colocación de la primera piedra de Hollywood Park y el SoFi Stadium en 2014, y del Intuit Dome en 2021, cerca de una docena de trabajadores negros y latinos han sido asesinados. A la sombra de estadios deportivos, condominios de lujo y desplazamientos forzados, cinco policías asesinos abrieron fuego contra un coche aparcado, asesinando a una pareja negra, Kisha Michael y Marquintan Sandlin, que dormían en su coche en 2016. En 2023, asesinaron a Ivan Solis Mora, de 34 años, delante de su familia mientras sufría una crisis de salud mental.

El Klan de Azul no puede reformarse

Si bien la familia Bostic ha demostrado un gran compromiso y valentía en su lucha por la justicia para Bryan, sabemos que los asesinatos policiales siempre existirán bajo el capitalismo. La función de la policía es proteger las ganancias de las empresas, los bienes raíces y los intereses bancarios, mientras aterrorizan a los trabajadores de quienes obtienen sus ganancias. Desde sus orígenes como los primeros cazadores de esclavos hasta ahora, ya sea el Departamento de Policía de Inglewood (IPD) o el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), buscan oprimir a nuestra clase y sofocar la rebelión de los más combativos. Por lo tanto, no sorprende que los trabajadores más oprimidos bajo el capitalismo también sean asesinados de manera desproporcionada por la policía.

Los residentes de Inglewood están abiertos a la postura del Partido Laboral Progresista (PLP). La gran mayoría de las personas no asistieron a este evento organizado por la policía. Mostraron su apoyo tocando la bocina o tomando folletos al regresar del trabajo esa noche, o bien, nos proporcionaron su información de contacto. Las aproximadamente 50 personas que asistieron a la fiesta callejera nos escuchaban atentamente para averiguar quiénes éramos y qué hacíamos. Pero en cuestión de minutos, varios coreaban con nosotros o asentían con la cabeza. Aunque la policía y las autoridades municipales intentaron ganarse su lealtad con algunos castillos inflables, helados y palomitas gratis, nuestra presencia demostró que no se dejarían engañar.

Liderazgo liberal al descubierto

Los peligros de los liberales quedaron patentes esa noche y durante los últimos cinco meses. El alcalde y todo el consejo municipal son demócratas afroamericanos o latinos. La familia Bostic ha intervenido semanalmente en las reuniones del consejo municipal buscando respuestas, sin éxito. El alcalde, un hombre negro, es un ex policía y ex jefe de policía, y ya ha denunciado su papel como protector de asesinos racistas.

La gota que colmó el vaso fue la presencia de la congresista Maxine Waters en el evento. Se acercó a hablar con la familia Bostic y les dijo que intentaran tomar el micrófono para contar su historia. Cuando el alcalde de Inglewood la invitó a subir al escenario, cedió su palabra a un miembro de la familia Bostic. La tía de Bryan relató con gran detalle lo sucedido esa noche y exigió respuestas y rendición de cuentas, solo para que Waters retomara el micrófono y dijera: «¿Ven? Esto es democracia».

Compartimos plenamente esta opinión: democracia significa que cuando un ser querido es asesinado por la policía racista, cuentes tu historia y vuelvas a casa. ¡Por eso mismo el PLP exige revolución! La democracia solo perpetúa el sistema capitalista y, por lo tanto, jamás podrá ser la solución a los asesinatos racistas. Y los liberales, como Maxine Waters, históricamente han logrado apaciguar a nuestra clase convenciéndola de que tienen un interés personal en el sistema, ya que ellos son sus representantes.

La clase dominante también necesita políticos liberales que finjan luchar contra políticos abiertamente racistas como Trump. Pero a medida que el PLP se fortalezca, podremos difundir esta idea a sectores más amplios de nuestra clase hasta que finalmente aplastemos a todos los políticos liberales y conservadores, a su policía y a todo el sistema racista. ¡Luchemos por el comunismo! ¡Poder para los trabajadores!

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La Revolución Haitiana sacudió al mundo - Después de las cadenas: la lucha inconclusa

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20 Septiembre 2026 176 visitas

El pasado mes de agosto se cumplió el 235.º aniversario del inicio de la Revolución Haitiana. Lo siguiente es un extracto de un artículo de la revista del Partido Laboral Progresista (PLP) titulado “La historia de Haití”, publicado en 2014. La historia de Haití ofrece lecciones para la clase trabajadora internacional.

Haití nació de una rebelión de esclavos, y su historia deja claro que la esclavitud y el racismo fueron esenciales para los propios cimientos del capitalismo. La clase trabajadora haitiana también ha soportado algunas de las formas más brutales de explotación por parte del imperialismo, tanto directa como indirectamente. Sin embargo, desde que los trabajadores haitianos se levantaron para abolir la esclavitud en la década de 1790, han respondido luchando con militancia, impulsando reforma tras reforma en un esfuerzo por liberarse de la explotación. Una y otra vez, sin embargo, estas reformas han fracasado.

Hoy, las condiciones que enfrentan los trabajadores haitianos continúan deteriorándose. Las pandillas, las armas importadas desde Estados Unidos y los asesinatos han devastado el bienestar de la clase trabajadora haitiana, mientras que el ataque racista contra el Estatus de Protección Temporal (TPS) de los trabajadores haitianos en Estados Unidos ha generado aún más incertidumbre y sufrimiento.

Esta historia transmite la lección más importante para todos los trabajadores: solo el comunismo puede acabar con la explotación y poner a la clase trabajadora internacional al mando de la sociedad. Es un recordatorio de que, aunque los trabajadores negros de todo el mundo siguen siendo el sector más brutalmente explotado de nuestra clase, la lucha contra el racismo nunca puede separarse de la lucha contra el capitalismo y el imperialismo. Solo la revolución comunista puede acabar definitivamente con este sistema de explotación. Desde Haití hasta Estados Unidos, el liderazgo de los trabajadores negros sigue siendo una fuerza revolucionaria crucial.

Concluimos esta serie en el siglo XIX con las consecuencias de la revolución y resumimos cómo sus líderes intentaron construir una nueva república sobre los fundamentos —y los obstáculos— de la Revolución Francesa burguesa. Esa herencia contenía tanto promesas radicales de un movimiento comunista como duras lecciones sobre las concesiones al capitalismo, sentando las bases para cuestiones ideológicas que nuestra clase todavía enfrenta mientras luchamos contra las consecuencias de la democracia liberal, el imperialismo, el nacionalismo y el capitalismo, y luchamos contra los fracasos de la Unión Soviética y del antiguo movimiento comunista.

Definiendo una nueva nación en el siglo XIX

La rebelión de los trabajadores esclavizados comenzó en el punto de producción, con la destrucción de los molinos y los campos de caña. El control sobre la producción y la reproducción continuó estando en el centro de la lucha por definir la libertad. Cuando Haití declaró su independencia, esta lucha se extendió a nuevos ámbitos, incluidos los esfuerzos por definir la raza y la nacionalidad y por desarrollar instituciones formales de gobierno.

Durante la insurrección, los rebeldes continuaron cultivando pequeñas parcelas familiares para producir alimentos, a menudo reclamando estos pequeños terrenos como propiedad personal. A veces, estas parcelas eran cultivadas por pequeños grupos. Cuando la esclavitud terminó formalmente, el esfuerzo por definir el trabajo y los derechos laborales en un San Domingue francés libre fue asumido por la nueva élite política, inicialmente por Toussaint Louverture. Pero en la década de 1790, ¿qué significaba la libertad?

Para Toussaint, la libertad de Saint-Domingue requería reconstruir una economía de plantación para que el país pudiera volver a convertirse en un importante exportador de azúcar y café. Toussaint quería una economía “moderna” e invitó a los propietarios blancos de plantaciones que todavía estaban exiliados a regresar para ayudar a reconstruirla. Las tierras de las plantaciones confiscadas fueron entregadas a líderes de la insurrección, creando un nuevo grupo de propietarios negros de plantaciones. Leyes laborales estrictas obligaban a los antiguos esclavos a regresar a las plantaciones bajo contratos laborales de un año, en los cuales recibirían salarios definidos como una parte de las ganancias de la producción. Para mantener a la gente trabajando en las plantaciones organizadas al estilo industrial, se prohibió la venta de pequeñas parcelas de tierra.

El esfuerzo de Toussaint aumentó la producción de café y azúcar, y a lo largo del siglo XIX las élites haitianas —tanto negras como gens de couleur— adoptaron repetidamente leyes similares (llamadas códigos rurales) para revitalizar la economía obligando a la gente a trabajar como jornaleros en las plantaciones.¹³ Estas élites intentaron reorganizar su mundo en términos de clase, con un proletariado rural compuesto por trabajadores asalariados contratados y explotados para generar ganancias capitalistas.

Pero los trabajadores haitianos tenían una definición diferente de la libertad. Para los antiguos esclavos, la libertad significaba trabajar para la propia familia sin ningún patrón. Rechazaban todas las formas de esclavitud, incluida la esclavitud asalariada que estaba volviéndose dominante en Europa y el norte de Estados Unidos a medida que se desarrollaba el capitalismo industrial. En Camino a la Revolución IV, el PLP señaló que la verdadera libertad solo puede existir bajo el comunismo. Pero esa comprensión todavía no había surgido. En lugar del comunismo, surgió una forma de economía campesina. Los antiguos trabajadores de las plantaciones, la mayoría de ellos armados y con experiencia en las guerras contra la esclavitud, forzaron la desintegración de muchas plantaciones. La producción industrial de azúcar fue reemplazada por pequeños propietarios y ocupantes de tierras que explotaban granjas de subsistencia y cultivaban pequeñas cantidades de café y otros productos para la venta interna y la exportación. La nueva clase dominante de Haití quería centrarse en la producción de mercancías (producción destinada a la exportación a los mercados), que es esencial para el capitalismo. Los trabajadores haitianos, con el deseo de crear una nueva sociedad, se centraron, en cambio, en la producción natural (producción que satisface las necesidades de los trabajadores). Esto demuestra que los trabajadores, a diferencia de los jefes y de quienes aspiran a serlo, suelen ser revolucionarios y pueden ganarse para el comunismo.

El concepto de la raza y el racismo actual desarolla

La raza también sería redefinida durante el curso de la lucha. El racismo (de hecho, el propio concepto de raza) fue producto de la esclavitud. Y las divisiones racistas —en el Haití colonial, una división en tres grupos entre blancos, gens de couleur y negros— formaban parte de la estructura de la economía esclavista. En la década de 1790, cuando la República Francesa abolió la esclavitud, el liderazgo político de Saint-Domingue era multirracial, y líderes negros como Toussaint Louverture habían acogido la ayuda de los blancos.¹⁵ Pero la raza también tenía una dimensión de clase, ya que la mayoría de los esclavos eran negros, a menudo nacidos en África, mientras que quienes poseían esclavos eran blancos o miembros de los gens de couleur de raza mixta.

La lucha contra Napoleón puso la raza en primer plano. La declaración formal de independencia fue emitida por Jean-Jacques Dessalines. Al igual que Toussaint, Dessalines era un antiguo líder insurgente esclavizado que había luchado para los españoles y había servido bajo Leclerc. Al declarar la independencia y elegir el nombre Haití (tomado del nombre taíno de la isla), Dessalines rechazó cualquier asociación posterior con los colonizadores franceses.

La independencia genera muchas contradicciones nacionalistas

Mientras perseguía a quienes habían participado en las masacres de negros organizadas por los franceses, Dessalines ordenó y supervisó el asesinato de muchos habitantes blancos. A otros blancos —incluidos polacos que se habían unido a la lucha por la independencia, un grupo de alemanes que se había establecido en Haití antes de la revolución y muchas mujeres blancas que estaban dispuestas a renunciar a Francia— se les concedió la ciudadanía haitiana. La constitución fusionó el nacionalismo con la raza. Declaró a Haití una nación “negra” y estableció que todos los haitianos (incluidos los gens de couleur y los blancos naturalizados) serían considerados “negros”. La constitución también establecía que “ningún blanco, cualquiera que fuera su nación”, podría venir en adelante a Haití como “amo o propietario”.

Con la independencia, Haití también tuvo que luchar para establecer estructuras de gobierno. Este esfuerzo estuvo definido por conflictos dentro de la élite revolucionaria, a menudo entre la antigua élite de los gens de couleur, que había sido propietaria de pequeñas plantaciones antes de la insurrección, y los generales negros que habían sido esclavos y que habían obtenido el control de plantaciones como recompensa por su capacidad militar y política. En sus primeros años, Haití quedó dividido, con una monarquía en el norte que afirmaba basarse en modelos africanos y una república en el sur. Para 1821, el país estaba unificado bajo un solo gobierno que había establecido el control sobre toda la isla de La Española.

Aunque era independiente, Haití no había escapado al alcance del colonialismo ni de la esclavitud. Durante estas décadas, la economía haitiana se desarrolló de nuevas maneras. Los campesinos que habían sido esclavos preferían cultivar productos de subsistencia en lugar de cultivos comerciales. Y aunque los mercados locales prosperaron (a menudo organizados por mujeres), el comercio de exportación languideció. La producción de azúcar, que requería inversión de capital y una organización industrial del trabajo, colapsó. Sin embargo, la producción de café fue lo suficientemente elevada como para convertir a Haití en un importante exportador, especialmente hacia Francia. Incapaces de obligar a los trabajadores negros a trabajar en sus plantaciones, muchos gens de couleur emigraron a las ciudades, convirtiéndose en funcionarios gubernamentales y comerciantes, y creando una nueva geografía de raza y poder entre las zonas rurales y urbanas.

Los dirigentes franceses, que necesitan dinero para las guerras, exigen el reembolso de la colonia perdida

Francia presionó para restablecer el control sobre su antigua colonia. En 1825, Francia anunció que reconocería la independencia de Haití si Haití pagaba una compensación a los antiguos amos por las pérdidas de propiedad sufridas cuando se abolió la esclavitud y se confiscaron las plantaciones. Mientras los buques de guerra franceses echaban anclas en el puerto, el gobierno haitiano decidió negociar. Permitió que los franceses evaluaran el valor de sus pérdidas (incluida la tasación del “valor” de algunos funcionarios del gobierno que habían sido esclavos). Al final, Francia exigió que Haití pagara unos 150 millones de francos de oro por los esclavos cuyas vidas y cuyo trabajo los plantadores franceses habían robado en primer lugar. ¡Los franceses también exigieron y obtuvieron aranceles más bajos para los productos fabricados en Francia!

El gobierno haitiano tuvo que pedir dinero prestado a bancos franceses para realizar estos pagos, y en 1871 los banqueros franceses establecieron el Banco Nacional de Haití para que sirviera como instrumento de poder económico en su antigua colonia. Haití tardó más de 100 años en pagar esta deuda, utilizando el 70 % de los ingresos del Estado para hacerlo.

En el siglo XIX, más de una cuarta parte de los ingresos del gobierno se destinaba al pago de la deuda, mientras que otra mitad de los ingresos gubernamentales pagaba un gran aparato militar, originalmente necesario para protegerse contra Francia. Con el tiempo, el ejército se concentró en reprimir las rebeliones internas contra los altos impuestos y la creciente explotación por parte de los comerciantes. En la década de 1840, el café brasileño producido por esclavos comenzó a inundar los mercados internacionales y a hacer bajar los precios. Ante las crecientes dificultades económicas, los campesinos haitianos se levantaron en 1843, 1865, 1867 y 1911.

La explotación de los trabajadores haitianos continuó

La clase trabajadora haitiana había derrotado la esclavitud en su propio país, pero la existencia de la esclavitud en otros lugares, con su superexplotación de los trabajadores del azúcar, el café y el algodón, seguía haciéndose sentir. Aunque los campesinos haitianos no eran esclavos asalariados, la explotación y el colonialismo continuaban dominando sus vidas.

La Revolución Haitiana es un ejemplo inspirador de rebelión y lucha antirracista, pero, como vemos hoy, la Revolución no condujo a un Estado antirracista dirigido por los trabajadores. La lucha comenzó en la década de 1790, antes de que Marx y Engels hubieran analizado esta historia revolucionaria para desarrollar un análisis dialéctico de la sociedad de clases y de la lucha de clases. 

Al carecer de un análisis comunista, los líderes haitianos recurrieron a los objetivos de la Revolución Francesa: el nacionalismo y el desarrollo de la supremacía burguesa sobre el feudalismo. Aun así, en algunos aspectos, el éxito de los trabajadores haitianos fue impresionante. Por ejemplo, enviaron tropas a Sudamérica para ayudar en las campañas contra el dominio español, exigiendo que las regiones liberadas fueran también liberadas de la esclavitud. Para acabar con el sufrimiento en Haití y en todo el mundo, los trabajadores necesitan el comunismo, no una liberación nacional que concluya en una dictadura capitalista. ¡Luchad por el comunismo! ¡Uníos al PLP!

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Chicago: Combate la toma racista de Quantum

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20 Septiembre 2026 174 visitas

CHICAGO, 15 de agosto—Siete miembros del Partido Laboral Progresista (PLP), de ideología comunista internacional, se unieron a cientos de trabajadores y jóvenes indignados en una escuela del lado sur de la ciudad para protestar contra los planes de los empresarios liberales, que promueven un mayor racismo ambiental y el desplazamiento de trabajadores. El evento fue una asamblea comunitaria titulada “La comunidad por encima de Quantum” en el barrio de South Shore, de mayoría afroamericana. Durante varios meses antes del foro, miembros del PLP llegaron de todo Indiana y Chicago para recorrer el barrio junto con la organización comunitaria Southside Together, que organizó el evento e invitó al alcalde, Brandon Johnson.

El público y los oradores exigieron unánimemente al alcalde que revocara los permisos para el Proyecto Quantum Shore, un enorme campus de investigación de alta tecnología que incluirá fines militares y de vigilancia. Johnson insistió en que la comunidad debe aceptar el desarrollo de Quantum Shore para que los promotores capitalistas obtengan beneficios de su comunidad. Según la lógica explotadora de los patrones, solo cuando la comunidad les dé a los capitalistas lo que quieren, se podrá avanzar en la lucha contra el racismo ambiental, la pobreza y la violencia. Siempre debe haber una transacción para obtener algo a cambio.

Nuestro Partido debe liderar a la clase trabajadora para destruir la ideología de la clase dominante, para así ganar combatientes con conciencia de clase que luchen por la dictadura del proletariado, una nueva forma de Estado donde los trabajadores decidan colectivamente cómo gobernar basándose en la crítica, la autocrítica y el materialismo dialéctico (una filosofía que es el fundamento de todas las revoluciones comunistas). ¡No tendremos que mendigar migajas!

Trabajadores enfurecidos abuchean al líder liberal

Entre una lluvia de abucheos y silbidos, el alcalde Johnson se escabulló por la parte de atrás antes de que terminara el evento. Intentó convencer al público de que debían confiar en él para representar a la “clase trabajadora” en las negociaciones en curso con los promotores inmobiliarios, cuando un presentador le pidió directamente que cancelara el proyecto. Johnson ni siquiera puede pronunciar las palabras “clase trabajadora”.

Un miembro del PLP en el escenario señaló que los defensores del centro cuántico de los jefes afirman que su herramienta puede resolver problemas como la atención médica y el cambio climático con nuevos inventos. Este compañero explicó, basándose en su experiencia personal como técnico de emergencias médicas, que su hospital en el oeste de la ciudad está lleno de trabajadores que sufren de dolencias prevenibles y que no pueden costearse medicamentos que ya existen.

Solo la clase trabajadora puede cambiar la historia para detener el cambio climático y curar enfermedades. Las máquinas (incluidas las computadoras) no son capaces de este tipo de acción histórica por sí solas. Cuando los jefes controlan las máquinas, las usan para dominar a los trabajadores, construyendo el fascismo y la guerra interimperialista. Los trabajadores deben tomar el control de las máquinas para liberar sus fuerzas productivas y así sustentar la vida en lugar de la muerte. Esta es la base de clase de la ciencia.

El capitalismo envenena la tierra y a los trabajadores mientras construye para la guerra

South Shore fue la sede de la planta South Works de US Steel, que alguna vez empleó a 20.000 trabajadores. La planta cerró en 1992, dejando un legado de desempleo y racismo ambiental (la producción de acero genera metales pesados como plomo, manganeso y cromo, además de residuos de petróleo) (Hyde Park Herald, 3 de julio).

Los ponentes en la asamblea comunitaria eran todos residentes de clase trabajadora de toda la vida del barrio, y muchos provenían de familias con varias generaciones de trabajadores de South Shore. Durante décadas, ha habido pobreza, calles sucias, viviendas en ruinas y necesidades médicas insatisfechas, incluyendo atención de salud mental y atención para problemas respiratorios relacionados con la contaminación. Los residentes describieron nuevos perjuicios derivados de la reciente construcción del proyecto, como hospitalizaciones por enfermedades respiratorias y aumentos desorbitados en los alquileres de 400 dólares o más al mes, mientras que el barrio se vuelve menos habitable tras la pérdida de su último supermercado.

Dos de los oradores señalaron que poderosas figuras públicas e instituciones de la clase dominante están alineadas en apoyo de este proyecto. El gobernador de Illinois, JB Pritzker, el presidente Donald Trump, empresas constructoras locales, el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, el programa DARPA del Departamento de Defensa y académicos de importantes universidades organizados bajo el paraguas de Chicago Quantum Exchange, expresaron públicamente su apoyo y recaudaron fondos para la instalación cuántica. El Proyecto Maven, financiado por DARPA, utiliza inteligencia artificial para planificar la guerra y se ha empleado en Gaza para intentar asesinar familias enteras a la vez con el fin de perpetrar un genocidio. A pesar de fingir horror ante los recortes de Trump a las subvenciones para investigación, Pritzker, científicos liberales y altos mandos militares pueden unirse al Departamento de Guerra de Trump para financiar generosamente tecnología militar que se prepara para la guerra con China, el principal rival del imperialismo estadounidense.

¡No negocien con los jefes, hagan la revolución!

Fue un gran paso para los trabajadores rechazar públicamente el proyecto Quantum y rechazar el mal liderazgo del alcalde y sus falsas promesas deuna vida mejor mediante negociaciones con los capitalistas. Muchos oradores y miembros de la comunidad sugirieron mejores alternativas para el desarrollo: desdecentros de salud mental hasta supermercados con precios subsidiados.

Sin embargo, aún necesitamos mejorar la postura del PLP. El capitalismo es un sistema total de propiedad privada de la producción en masa que abarca todo el mundo, especialmente en su etapa más alta: el imperialismo. Solo cooperando con toda la clase trabajadora internacional podemos transformar este mundo en beneficio de la clase trabajadora.

Necesitamos una revolución liderada por el PLP para derrotar a los capitalistas que se han interpuesto en el camino de este tipo de cooperación obrera desde la

Comuna de París. Esta lucha en la Costa Sur se intensificará aún más a medida que la clase dominante y sus secuaces ataquen a los trabajadores negroscon mayor agresividad. Debemos unirnos para luchar junto a estos trabajadores y ganarlos como parte fundamental de la lucha internacional por la revolución comunista.

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Maryland: Aplasten al ICE y a los políticos

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20 Septiembre 2026 280 visitas

Condado de Prince George, Maryland, 8 de septiembre — Más de 50 residentes se congregaron frente al edificio del gobierno del condado de Prince George para exigir la salida de ICE de Hyattsville. Las acciones racistas y fascistas de la administración de Donald Trump han llegado a nuestro vecindario y estamos luchando. Los miembros del Partido Laboral Progresista (PLP) han participado en esta lucha durante más de seis meses, marchando, organizándose y elaborando estrategias para combatir tanto a nuestra base de siempre como a nuestros nuevos aliados.

Construir un movimiento más amplio y multirracial entre nuestros vecinos es más importante que hablar con los políticos. Sabemos que los trabajadores organizados tienen un enorme potencial para frenar a los jefes y que la incorporación de trabajadores del sindicato de transporte público Metro Local 689 puede fortalecernos. Si el Local 689 tomara una postura política y se declarara en huelga contra ICE, ¡imaginen los avances que se podrían lograr! También animamos a los residentes a denunciar el capitalismo y a emprender el camino de la revolución comunista para acabar con este foco de fascismo, racismo y agentes de ICE.

Poniendo en evidencia a los títeres de los jefes

La protesta de hoy se produjo tras el Desfile del Día del Trabajo de Greenbelt, en el que la Red de Resistencia de Greenbelt (GRN) organizó una carroza anti-ICE y reparto de folletos. Miembros de la GRN y otros activistas indignados aportaron energía combativa al entrar en la sala del consejo. Presentamos nuestra petición con 1000 firmas al Consejo del Condado y 17 oradores, incluidos tres miembros del PLP, testificaron que el consejo debe luchar para revocar el permiso que permite a ICE ampliar sus oficinas en 6505 Belcrest Road en Hyattsville (véase DESAFÍO 26/08/26). Un orador criticó la idea de que el edificio solo se utilizará para administradores y abogados de ICE. Los abogados de ICE son tan parte de la maquinaria fascista de ICE como los matones en la calle. Varios otros declararon que “ICE hace lo que quiere”, así que “¿quién dice que esto no se utilizará para detenciones?”. Un estudiante le dijo al consejo: “Si no los demandan por revocar este permiso, entonces no han cumplido con su trabajo”. Otros afirmaron que no debería haber fronteras y criticaron el racismo de Trump.

El permiso se emitió a finales de julio a pesar de seis meses de protestas semanales frente al edificio y múltiples apelaciones ante los concejales y los ejecutivos del condado. El edificio alberga a estudiantes de colegios comunitarios, ofrece beneficios del programa SNAP y consultorios médicos, y se encuentra junto a una guardería. El tribunal de inmigración está a dos cuadras, lo que facilita que el ICE detenga a inmigrantes, se lleve a sus abogados y ponga en peligro a nuestra comunidad.

Políticos cobardes se alían con la clase dominante

Los políticos del Consejo del Condado expresaron su simpatía por la causa y nos agradecieron por organizarnos en torno a este tema, pero rápidamente señalaron que ellos mismos no podían hacer nada. La Ejecutiva del Condado, Aisha Braveboy, ocupa el mismo edificio, así que nos dirigimos a su oficina para entregarle una copia de la petición y exigirle que revocara el permiso. En ese momento, la policía y los guardias de seguridad nos bloquearon el paso y nos impidieron subir al cuarto piso. A algunos de los oradores que habían salido se les impidió volver a entrar al edificio. Pero doce de nosotros continuamos exigiendo que Braveboy bajara a recibir las peticiones y nos escuchara. En la siguiente hora, nos condujeron por todo el edificio para que no nos vieran, pero regresamos al vestíbulo y comenzamos a cantar. Los guardias de seguridad subieron y finalmente varios empleados bajaron para reunirse con nosotros, aceptar las peticiones y programar una reunión futura. 

Una empleada de Puerto Rico intentó explicar que el contrato de arrendamiento lo había firmado la predecesora de Braveboy, Angela Alsobrooks (ahora senadora estadounidense), por lo que, lamentablemente, no podía modificarlo. La mentira y la cobardía de estos políticos fueron evidentes para todos y esperamos que nos ayuden a ganarnos el apoyo de nuestros aliados para seguir construyendo el movimiento, en lugar de perder el tiempo hablando con estos defensores liberales de un sistema racista brutal.

Miembros del PLP y amigos cercanos han garantizado la continuidad de esta lucha y han escrito al respecto en DESAFÍO, lo cual ha sido apreciado por varios miembros de GRN y Hyattsville Resistance. Nos esforzamos por desenmascarar a los políticos e instamos a que se llegue a los barrios y al movimiento obrero para fortalecer el movimiento anti-ICE y avanzar hacia una dirección multirracial más profunda. Hablar con los políticos es inútil sin construir un movimiento más amplio y diverso con mayor impacto. Si bien entre los manifestantes hay partidarios del voto y un deseo de pasar a actividades de “ayuda mutua” en lugar de la construcción del movimiento, esta acción expuso el sistema en su conjunto y demostró la necesidad de intensificar la confrontación con las autoridades, no de retroceder. Esta manifestación representó un aumento en la participación, pero aún se necesita más. Es fundamental mantener conversaciones estratégicas individuales y frecuentes con los activistas para reclutar nuevos miembros para el Partido y desarrollar una conciencia de clase revolucionaria, y estamos intensificando estas conversaciones a medida que la lucha continúa. Seguiremos escribiendo sobre esta lucha en DESAFIO para mostrar el papel comunista del Partido y nuestro liderazgo en el avance de la lucha de clases contra ICE.

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