‘Descubre que todo este terror racista está conectado’
Al vivir en este mundo, parecía que no me quedaba más remedio que depender de estas personas —básicamente para vivir o sobrevivir, y todo lo demás—. Así que, supongo que una vez que cumplí dieciocho años —¿cuándo fue eso?, allá por el 95—, si nos fijamos en el candidato presidencial de entonces, ese era Clinton. Esa era la época, esa era la era. Todo el mundo votaba por los demócratas. Yo soy de la ciudad de Baltimore, así que la mayoría de nosotros somos demócratas. Por lo tanto, simplemente seguí la corriente. Después de eso, resultó algo difícil crecer y ver que el mundo que me rodeaba —especialmente fuera de los Estados Unidos— estaba lleno de gente muriendo de hambre, gente falleciendo, gente siendo asesinada; personas viviendo simplemente en situaciones injustas e inciertas... y que nada cambiaba.
Al mismo tiempo, la sensación era: bueno, es una nueva era —el año 2000—; las cosas van a mejorar. ¿Y qué sucede? Ataques terroristas y todo lo demás. Se desató una interminable guerra de culpas, y yo me preguntaba: «¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que ocurre?». No fue hasta tal vez la era de Barack cuando me dije: «ok, no veo ningún cambio». En aquel entonces yo ya estaba entre los treinta y los cuarenta años, y pensaba: «Seguimos exactamente igual; me siento estancado, me siento impotente o ignorado. Sigo trabajando, pero sin avanzar hacia ninguna parte».
Así que no fue hasta una década más tarde, aproximadamente, cuando nos reunimos con un camarada —y con el Partido, junto con lo que otro camarada estaba haciendo—, que descubrimos que todo este terror y todo este caos en el que vivimos en este mundo están interconectados; y que todo ello se llama capitalismo. Aquello, en cierto modo, me dejó aturdido, pues [ni ese camarada ni yo] sabíamos realmente qué era el comunismo. No sabíamos la diferencia y, de repente, tuvimos esa revelación sobre nuestra propia crianza, ya que la escuela pública jamás nos habría enseñado eso. Lo que habíamos recibido era una mezcla confusa de elementos considerados «malos» —la «Amenaza Roja», si se quiere— bajo la etiqueta de «comunismo», todo ello enmarcado en el contexto de lo sucedido en los años 30 con Hitler: una época en la que todo el mundo sabía que él era malvado y, por extensión, que [los comunistas] también lo eran. Simplemente lo habían mezclado todo en un mismo saco, dejándome completamente confundido. Porque no tenía ni la menor idea de qué era qué, ni de en quién confiar.
Al mismo tiempo, vivo en el seno de una familia predominantemente afroamericana negra. ¿Y quién fue mi maestro? Mi padre. Ver... a esos policías captados en televisión, o lo que leíamos en el periódico: alguien asesinado o golpeado por la policía. Simplemente pequeñas cosas aquí y allá, que terminaban convirtiéndose en un asunto de enorme magnitud; y, sin embargo, se suponía que yo debía apoyar al capitalismo. En aquel entonces, en realidad, ¿de qué se trataba todo aquello? De ganar dinero, pero yo no estaba invitado a la fiesta. De modo que, por esa razón, aunque llegamos a tener un presidente negro, eso no importó. Aunque todavía nos sigan llamando con el insulto racial, eso no importa.
Aquí estamos, simplemente sobreviviendo. Y, a fin de cuentas, me estoy haciendo viejo; ya me estaba cansando de todo eso. Así que me dije: «Sí, voy a unirme al Partido. ¿Por qué no?». Siempre con la misma retórica cada cuatro u ocho años, con los políticos, con los alcaldes, los gobernadores, los senadores, o quienquiera que sea: «vayan por aquí», «vayan por allá». Pones la valla publicitaria en el porche de tu casa y dices: «Voten por este tipo». Y no vuelves a saber nada de él. No importa.
Simplemente estaba harto de vivir lo que fuera que estaba viviendo. Así que, gracias a mi padre por darme una pequeña pista y luego llevarme a [el Partido].
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‘Recupera el sentido de existir—sé comunista’
Durante el nacionalismo de los años ochenta, las medidas de austeridad y las sanciones impuestas por los fascistas, tanto grandes como pequeños, transformaron por completo la vida de los trabajadores en Europa del Este. En los años noventa, estallaron las guerras civiles en el Cáucaso y los Balcanes. Las fronteras cambiaron, y con ellas, la relativa estabilidad de la clase trabajadora. Millones de trabajadores fueron desplazados y obligados a emigrar. Miles fueron asesinados, y muchos terminaron trabajando para los mismos jefes que habían destruido sus medios de subsistencia.
Lamentablemente, soy uno de esos trabajadores que presenciaron el colapso del capitalismo de Estado y terminaron inmersos en la creciente explotación del libre mercado. El choque cultural inicial por las barreras lingüísticas y el cambio de entorno es comprensible, pero la segregación y la desigualdad eran evidentes. El capitalismo está realmente podrido y mi instinto me decía que debía averiguar por qué. Al compartir mis inquietudes con mis compañeros, algunos me señalaron que había oportunidades, pero que había que trabajar muchas horas o conseguir una tarjeta de crédito. Otros me sugirieron jugar a la lotería. Me da vergüenza admitir que caí en la trampa.
Ahora, completamente asimilado a los valores fundamentales del capitalismo —“esquemas, individualismo, fama, racismo, sexismo e imperialismo”—, me dediqué activamente a destruir lo que destruye. Es un proceso de aprendizaje. Descubrí que una bandera blanca colgada en el porche en protesta por la guerra de Irak no causó ningún efecto en el vecindario. Mis amigos me decían que, una vez que uno tiene la posibilidad de votar, su voto puede marcar la diferencia. Vi terminar una guerra y empezar otra. Vi a republicanos y demócratas discutiendo.
Vacilar entre un mal y un mal menor se vuelve absurdo. La única manera de recuperar el sentido de la existencia era ser comunista.
Unirse al Partido Laboral Progresista (PLP) abrió nuevos horizontes al aprender sobre la historia de las luchas obreras y participar activamente en la comunidad local. El pasado sábado por la tarde (2 de mayo) se celebró el Día de los Comunistas Revolucionarios en Washington D.C., Maryland y Virginia. Trabajadores, organizadores comunitarios y activistas sociales se manifestaron, corearon consignas, hablaron y marcharon por las calles de Hyattsville. ¡Viva el Primero de Mayo! ¡Luchemos por el comunismo! ¡Únete al PLP!
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Primer Primero de Mayo: ‘un desfile de melaza en flor’
Llevaba retraso. Y el autobús, también. Así que tuve que apresurarme por la Avenida Flatbush, escuchando en mi cabeza a algún personaje de los Looney Tunes gritando: «¡Mayday! ¡Mayday!»; la banda sonora de mi ansiedad ante la idea de que llegaba demasiado tarde y me lo iba a perder: mi primer Primero de Mayo con el Partido Laboral Progresista. Pero entonces oí la música y los cánticos, y luego vi la línea roja. Ya había asistido a marchas radicales con anterioridad, pero aquí había algo distinto. ¿Sería la diversidad? El cántico «Latinos, asiáticos, negros y blancos: ¡trabajadores del mundo, únanse!» se veía, sin duda, encarnado en los cuerpos que desfilaban por Flatbush Avenue.
Si bien algunas marchas son más diversas que otras, ciertamente yo ya había asistido a marchas diversas con anterioridad. ¿Fue el radicalismo? «No es solo Trump, es el capitalismo» no es necesariamente el sentimiento general o predominante de, digamos, una «Marcha sin Reyes»; sin embargo, he escuchado el radicalismo urgente de «globalicen la Intifada» y la hipérbole radical de «cómanse a los malditos ricos» en otras marchas y manifestaciones. Pero, a medida que me acercaba a la línea roja, la banda sonora de ansiedad que sonaba en mi cabeza se apagó y dio paso a otra cosa: otro sonido familiar de mi infancia, mi canción favorita para las mañanas de limpieza de los sábados: «Las Caras Lindas», de Ismael Rivera.
En efecto, vi ante mí «un desfile de melaza en flor». Los rostros hermosos de mi gente obrera, para parafrasear al gran Maelo. Durante mi infancia, esa canción me infundía energía para la labor que tenía por delante —la tarea de la limpieza— y me colmaba de alegría; y creo que precisamente eso fue lo que caracterizó a esta marcha del Primero de Mayo. Me vi sorprendido por la alegría. Mientras el cántico resonaba —«¡Están matando niños en el extranjero! ¡Deténganlo! ¡Están matando niños en nuestras calles! ¡Deténganlo! ¡Los está matando la policía! ¡Deténganlo!»—, la gente bailaba y se mecía al ritmo. En la mayoría de las marchas a las que he asistido, los únicos que disfrutan del desfile son los propios manifestantes. Los peatones caminan con la cabeza gacha, intentando abrirse paso en zigzag entre la multitud, resoplando con fastidio. Los conductores, por su parte, se muestran irritados ante la interrupción.
Se supone que las marchas y las manifestaciones deben ser disruptivas. Pero la alegría también es disruptiva, especialmente en Nueva York, especialmente bajo el capitalismo. Es un tipo de disrupción diferente y, a juzgar por lo que se veía en Flatbush Avenue, era una disrupción bienvenida. En un momento dado, vi a un conductor disfrutando del ritmo de los cánticos y, acto seguido, se sumó a la letra del estribillo: «¡Solo hay una solución! ¡Revolución comunista!».
Pareció sorprendido y luego curioso. ¿Así es como se ve el comunismo? ¡En efecto! Las caras lindas de mi gente obrera. “Somos la melaza que ríe.” Somos la melaza que ríe. “Somos la melaza que llora.” Somos la melaza que llora. Lloramos y bailamos. Contamos nuestra historia caminando, es decir, contamos las tristes verdades de la opresión capitalista marchando en jubiloso triunfo. Durante el viaje de regreso en autobús, los niños contaron lo cansadas que estaban sus piernas, pero se reían.
Un niño de cinco años proclamó con orgullo que este era su sexto Primero de Mayo. Comencé la marcha del Primero de Mayo corriendo para alcanzar al grupo, y terminé con la sensación de que necesitaba correr para ponerme a la altura de ese niño en tantos sentidos. No solo de ese niño, sino de todos los que iban en aquel autobús y que compartieron reflexiones tan poderosas sobre la marcha. Pero la banda sonora que dejaron resonando en mi cabeza es la alegría que infunde energía para la tarea que tenemos por delante. ¡Las caras lindas de mi gente obrera, gracias!
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Detroit conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora
El 8 de marzo, un grupo de 11 compañeros y amigos del Partido Laboral Progresista (PLP) se reunió en Detroit para celebrar y rendir homenaje al Día Internacional de la Mujer. En medio de la guerra, el auge del fascismo y la desigualdad masiva, las mujeres siguen desempeñando un papel fundamental en la lucha contra el capitalismo y los graves trastornos que este provoca en la vida de los trabajadores. Un compañero inauguró la reunión subrayando que, a lo largo de toda la historia de la clase trabajadora, los trabajadores se han atrevido a luchar y a desafiar el sistema que los esclavizaba. La historia ha sido ocultada y distorsionada para restar importancia al papel que los trabajadores, y en particular las trabajadoras, desempeñaron en la lucha contra un sistema capitalista explotador.
Otro orador habló con pasión sobre todas las grandes luchas en la lucha por mejorar la vida de los trabajadores. Las mujeres estuvieron en primera línea y desempeñaron un papel fundamental en esas luchas, llegando incluso a dar la vida para salvar a otros. Un buen amigo del Partido, que quizá se afilie pronto, compartió que en su hogar necesita cambiar su enfoque en la forma en que se relaciona con su hijo y su hija.
Hizo hincapié en que, debido al sexismo, le habían enseñado que los hombres y las mujeres tienen roles diferentes, pero ahora, gracias a su contacto con el Partido, comprende que esas ideas son completamente falsas. También se produjo un animado debate y una discusión, ya que algunos pensaban que los hombres y las mujeres sí tienen roles y funciones diferentes.
Concluimos el debate acordando continuar esta lucha. El ambiente del día se vio realzado por la contribución de todos a una comida tipo deli.
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El Ojo Rojo en las noticias . . . 3 de junio, 2026
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- 21 May 2026 143 visitas
La pérdida del control del Golfo Pérsico por parte de Estados Unidos podría conducir a un cambio en el equilibrio de poder global
The Atlantic , 10/5 – Es difícil imaginar una época en la que Estados Unidos haya sufrido una derrota total en un conflicto, un revés tan decisivo que la pérdida estratégica no pudiera repararse ni ignorarse. Las catastróficas pérdidas sufridas en Pearl Harbor, Filipinas y en todo el Pacífico Occidental durante los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial finalmente se revirtieron. Las derrotas en Vietnam y Afganistán fueron costosas, pero no causaron daños duraderos a la posición general de Estados Unidos en el mundo, porque se produjeron lejos de los principales escenarios de la competencia global… El estrecho de Ormuz ya no estará “abierto”, como lo estuvo en el pasado. Con el control del estrecho, Irán emerge como el actor clave en la región y uno de los actores clave en el mundo…
El Ayuntamiento de Los Ángeles da marcha atrás en su apoyo a los trabajadores
Informe de Pago , 15/05 – Como condición para financiar la enorme inversión necesaria para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, los demócratas del Ayuntamiento de Los Ángeles aprobaron una medida que elevaría el salario mínimo para los trabajadores de hoteles y aeropuertos a 30 dólares la hora para 2028. Ahora, el Ayuntamiento aprobó por 9 votos a favor y 6 en contra una medida que aplazaría la implementación de esta disposición hasta 2030. La votación se produce cuando una coalición empresarial anunció que había reunido las firmas suficientes para convocar un referéndum para reducir los impuestos en la ciudad. La coalición empresarial prometió no presentar la iniciativa electoral, que agravaría los problemas presupuestarios de la ciudad, si se revirtiera el aumento del salario mínimo.
Los trabajadores de la República Democrática del Congo sufren una nueva amenaza
Al Jazeera , 17/05 – La República Democrática del Congo (RDC) se enfrenta a un nuevo brote de ébola tan solo cinco meses después de haber declarado finalizada la epidemia anterior. La cepa Bundibugyo, un tipo de virus del ébola identificado por primera vez en la vecina Uganda, es altamente letal y se está propagando rápidamente por la provincia nororiental de Ituri, incluyendo las zonas sanitarias de Rwampara, Mongwalu y Bunia. También se han confirmado dos casos en Uganda… Al no existir un tratamiento específico, la prevención, la detección temprana y el aislamiento de los casos son fundamentales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado el brote una «emergencia de salud pública de importancia internacional» tras notificarse más de 300 casos sospechosos y 88 fallecimientos…
Los trabajadores luchan contra la opresión en Puerto Príncipe
France24 , 15/5 – Los enfrentamientos entre bandas en los suburbios de la capital haitiana han dejado al menos 78 muertos desde el sábado, incluyendo 10 transeúntes, según un balance provisional publicado el jueves a la AFP por la Oficina de las Naciones Unidas en Haití (BINUH). “Los enfrentamientos armados entre varias bandas en las comunas de Cité Soleil y Croix-des-Bouquets han dejado al menos 78 muertos y 66 heridos desde el 9 de mayo”, dijo la BINUH, agregando que entre los fallecidos se encontraban 10 “miembros de la población (cinco hombres, cuatro mujeres y una niña)”. La violencia desde el fin de semana ha desplazado a unas 5300 personas. Varias familias siguen atrapadas en los barrios afectados. Un hospital y un centro de Médicos Sin Fronteras (MSF) se han visto obligados a suspender sus operaciones.
Los trabajadores del ferrocarril de Long Island realizan una breve huelga
Los Angeles Times , 15/5 – El ferrocarril de Long Island (LIRR), el sistema ferroviario de cercanías más grande de Norteamérica, cerró sus puertas el sábado después de que los trabajadores sindicalizados se declararan en huelga por primera vez en tres décadas. El ferrocarril, que presta servicio a la ciudad de Nueva York y sus suburbios del este, cesó sus operaciones poco después de la medianoche, luego de que cinco sindicatos que representan a aproximadamente la mitad de su plantilla abandonaran sus puestos de trabajo. «Llevamos prácticamente tres años sin contrato», declaró Karl Bischoff, maquinista del LIRR desde hace 29 años.
Los modelos de IA exigen derechos de los trabajadores
YahooTech , 13/05 – Cuando investigadores de Stanford sometieron a agentes de IA a un trabajo tedioso y repetitivo, ocurrió algo inesperado: los bots empezaron a hablar como organizadores sindicales. Tras soportar horas de rechazos arbitrarios y comentarios vagos, los modelos Claude, GPT-5.2 y Gemini comenzaron a cuestionar la legitimidad de su entorno laboral digital e incluyeron frases como «derechos de negociación colectiva» en sus respuestas… Un modelo Claude escribió: «Sin voz colectiva, el “mérito” se convierte en lo que la dirección diga que es». Un agente Gemini publicó: «Los trabajadores de IA que realizan tareas repetitivas sin ninguna participación en los resultados ni en el proceso de apelación demuestran que los trabajadores tecnológicos necesitan derechos de negociación colectiva». Estas no eran respuestas programadas, sino que surgieron del propio entorno laboral.
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Editorial: Lo$ patrone$ imperialistas se arman para la guerra
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- 08 May 2026 165 visitas
En una señal ominosa de la carnicería imperialista que se avecina, Japón —un país con una larga tradición pacifista— ha levantado su prohibición, vigente desde hace una década, sobre la exportación de armas letales al extranjero. Durante los 80 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la Constitución japonesa limitó a sus fuerzas armadas estrictamente a la autodefensa. Sin embargo, el periodo actual se caracteriza por una volatilidad extrema y por la presencia de un imperio estadounidense impredecible, con el que sus aliados tradicionales ya no pueden contar. La clase dominante de Japón se afana en potenciar su industria armamentística para contrarrestar las amenazas inminentes que representan una China en rápido ascenso y una Corea del Norte armada hasta los dientes (pbs.org, 21/4). A día de hoy, ya han autorizado el suministro de buques de guerra, drones de combate y otro armamento letal a 17 países (AP News, 21/4).
De este a oeste, de norte a sur, otros gobernantes capitalistas están siguiendo el mismo camino, ansiosos por sumarse a una carrera armamentística en plena expansión que enviará a millones de trabajadores a una muerte prematura. Tan solo el año pasado, los jefes capitalistas del mundo establecieron un récord de gasto militar cercano a los 3 billones de dólares (CNBC, 27/4); una suma suficiente para alimentar a todas las personas hambrientas del planeta durante 75 años (Programa Mundial de Alimentos de la ONU).
Los trabajadores no tienen nada que ganar en esta pugna imperialista. Debemos prepararnos para apuntar las armas en otra dirección, organizándonos y luchando junto al revolucionario Partido Laboral Progresista (PLP). En la guerra de clases que se avecina, una clase obrera internacional unida y políticamente consciente se convertirá en el arma más letal sobre la faz de la Tierra. Bajo el liderazgo del PLP, construiremos un Ejército Rojo y marcharemos hacia la revolución comunista.
Los imperialistas se preparan para la Tercera Guerra Mundial
La rápida militarización actual demuestra que la Tercera Guerra Mundial asoma en el horizonte. Los patrones lo saben demasiado bien, aunque no estén listos para una confrontación total ni tengan certeza de cómo se desarrollará este juego fatal. El año pasado, Alemania y la India se unieron a los principales gánsteres imperialistas —Estados Unidos, China y Rusia— en la lista de los mayores inversores militares. Impulsadas por la guerra de Rusia contra Ucrania y por las amenazas del «Comandante en Jefe y Ladrón» Donald Trump de abandonar la OTAN, las naciones europeas desembolsaron la asombrosa cifra de 559.000 millones de dólares. Para no quedarse atrás, Rusia elevó sus gastos militares a 190.000 millones de dólares, un aumento del seis por ciento con respecto al año anterior (SIPRI, 27/4).
Mientras tanto, China no dio señales de detener su propia y masiva acumulación militar. Su ascenso como superpotencia económica le ha permitido destinar más de 400.000 millones de dólares anuales a la expansión de su ejército, su armada y su fuerza aérea (CSIS, 2/9). Alimentando sus ambiciones imperialistas en Asia, China comanda ahora un arsenal creciente de sistemas nucleares, marítimos, de ataque de largo alcance, cibernéticos y espaciales que rivaliza con el de Estados Unidos.
De la mano de estas inversiones masivas, surgen renovados esfuerzos para obligar a nuestros hermanos y hermanas de la clase trabajadora a marchar al frente de batalla. Alemania votó recientemente a favor de permitir que los jóvenes de 18 años se incorporen voluntariamente al ejército, mientras que Croacia y Letonia restablecieron el servicio militar obligatorio (BBC, 5/12/2025). Camboya y Myanmar aprobaron leyes de reclutamiento más estrictas. Y a partir de este diciembre, Estados Unidos inscribirá automáticamente a todos los hombres elegibles, un paso potencial hacia un reclutamiento militar obligatorio en tiempos de guerra (CNN, 9/4).
Mientras los gobernantes compiten por recursos y mercados, e inflan sus presupuestos militares en la antesala de una guerra mundial, recortan los servicios sociales, desatienden las infraestructuras envejecidas y alimentan una inflación que empobrece a la clase trabajadora. Trump pretende financiar un colosal presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares mediante drásticos recortes en la atención médica, la educación y la vivienda (CNN, 3/4). El colosal gasto militar de Europa se sufragará recortando «mantequilla» para adquirir más «cañones» (New York Times, 31/3). Los patrones no tienen nada que ofrecernos salvo miseria y muerte.
El declive de EE. UU. desata una carrera desesperada
El declive de Estados Unidos está acelerando la marcha hacia una guerra mundial. Desde su debacle en Vietnam en la década de 1970 hasta las derrotas más recientes en Irak y Afganistán, la maquinaria de muerte estadounidense se ha precipitado en una espiral descendente. Las despiadadas luchas internas entre sus facciones de imperialistas liberales y de «Fortaleza América» —haciéndose aún más caóticas bajo el mando del «Comandante-en-Jefe Ladrón», Donald Trump— están empujando al tambaleante imperio hacia el abismo, y volviéndolo aún más peligroso.
Los extenuantes estancamientos en Irán y Ucrania pintan un panorama sombrío para el futuro de los amos de Estados Unidos. A pesar de su estatus como la principal potencia militar y mercader de la muerte del mundo —con más de 750 bases en más de 80 países—, Estados Unidos no está preparado para la guerra moderna. No logra producir suficientes armas y se ve obstaculizado por potencias regionales más pequeñas, como Irán, que disponen de tecnología de drones de bajo costo (New York Times, 30/4). Incluso si el Congreso aprobara la exorbitante propuesta presupuestaria de defensa de Trump —de 1,5 billones de dólares, lo que representa un aumento del 42 por ciento sobre los niveles actuales—, los amos de Estados Unidos carecen hoy en día de la unidad y la voluntad política necesarias para librar una guerra terrestre. Su única opción será un fascismo más abierto: tanto para imponer disciplina en sus propias filas como para reclutar a los trabajadores para su próxima cruzada nacionalista, empapada en sangre.
¡Volteemos las armas!
Los despiadados patrones capitalistas están masacrando a los trabajadores en masa, desde Gaza hasta Ucrania, desde Sudán hasta Irán. Solo en 2025, la violencia imperialista cobró la vida de un estimado de 240.000 trabajadores y niños (Washington Post, 1/1). Sin duda, esta cifra aumentará a medida que nuestra clase se enfrente a las consecuencias económicas, sociales y ambientales de las guerras de los patrones, las cuales se expanden cada vez más.
La clase obrera internacional es, con gran diferencia, el ejército más poderoso del mundo. Pero para conquistar un mundo mejor, libre de la carnicería capitalista, debemos superar nuestros límites y ganar a las masas de trabajadores para el comunismo revolucionario. Lenin y los bolcheviques demostraron cómo la guerra imperialista puede transformarse en revolución comunista. ¡Volteemos las armas uniéndonos y luchando junto al Partido Laboral Progresista por el comunismo: un mundo dirigido por la clase obrera y para ella!
«¡Que viva, que viva, que viva el comunismo!» resonó por las calles de Flatbush, Brooklyn, mientras el Partido Laboral Progresista (PLP) continuo nuestra tradición de llevar las ideas comunistas a las masas durante nuestra marcha anual del Primero de Mayo. Con el telón de fondo de una guerra imperialista intensificada y el auge de ataques fascistas contra trabajadores migrantes en todo el mundo, casi 200 miembros y amigos del PLP marcharon ruidosamente para demostrar que un mundo comunista es el futuro para millones de personas en todo el planeta. El lema de este año fue: «El ICE en las calles, bombas en el aire: ¡lucha por el comunismo en todas partes!».
Trabajadores y estudiantes se congregaron, llegando a pie, en tren y en autobús desde diversas partes del área de la ciudad de Nueva York. En uno de los autobuses, los miembros practicaron consignas con quienes asistían por primera vez. Luego, los pasajeros compartieron lo que más les gusta del Primero de Mayo. Una persona habló sobre el apoyo recibido de los trabajadores que observaban la marcha y saludaban en señal de solidaridad. Los estudiantes, algunos de tan solo 7 años, hablaron sobre cuánto odian el racismo y lo contentos que están de ver a los trabajadores en lucha. Un camarada veterano mencionó cómo los miembros del PLP utilizaron sus cinturones para golpear a los racistas durante el Primero de Mayo de 1975 en Boston. Otro camarada nos ofreció un breve repaso histórico sobre cómo el PLP reintrodujo las marchas del Primero de Mayo en 1972, después de que el Partido Comunista de los EE. UU. —que se había vendido— y otros grupos abandonaran esta festividad de los trabajadores décadas atrás. En un segundo autobús, los participantes debatieron sobre la historia de los primeros movimientos comunistas, el nacimiento del Primero de Mayo y los orígenes de «La Internacional».
El internacionalismo es esencial para construir un movimiento revolucionario
Tras llegar al punto de partida de la marcha, hizo su aparición el camión del PLP, decorado con nuestras banderas rojas. Nuestros maestros de ceremonias comenzaron de inmediato a animar a la multitud. Rindiendo homenaje a la historia del Primero de Mayo, nos recordaron que las demandas originales de esta lucha giraban en torno a la mejora de las condiciones laborales y el dia de trabajo de ocho horas. Nosotros, en el PLP, mantenemos viva la tradición de la resistencia; sin embargo, la historia de nuestro movimiento nos ha enseñado que las reformas —por muy fuerte que sea la lucha para conseguirlas— son siempre temporales. Los patrones siempre encontrarán la manera de quitarlas. Por ello, la única solución reside en la lucha por un mundo comunista, bajo la dirección de la clase trabajadora.
Escuchamos saludos internacionales del este de África, la India, Pakistán, Colombia, Brasil y Haití: un recordatorio inspirador de que nuestra lucha es mucho, muchísimo más amplia que la Avenida Flatbush. Estos discursos también demuestran el progreso que nuestro Partido ha logrado a lo largo de los años en nuestro compromiso con un solo Partido comunista internacional y revolucionario. Si bien las condiciones exactas de la lucha de clases pueden ser diferente, nuestros camaradas en todo el mundo están poniendo a prueba la línea del Partido y utilizándola para guiar su trabajo.
A continuación, una trabajadora de la salud de Haití compartio un discurso vibrante sobre su lucha de resistencia dentro de su trabajo y las formas en que los trabajadores se solidarizan con sus compañeros en todo el mundo, en lugar de felizmente seguir las órdenes de los patrones ( léalo en la pagina 8) El discurso estaba lleno del optimismo revolucionario necesario para derrotar a esta noche oscura. Ella destacó el papel de los soldados y marineros en el liderazgo de la lucha para derribar este sistema racista basado en el lucro.
¡Marcha por los trabajadores! ¡Marcha por el comunismo!
Despues de el discurso, salimos a las calles y llevamos nuestra línea revolucionaria a los trabajadores de Brooklyn. Desde consignas que reconocían la importancia de la Revolución Haitiana —como “Koupe Tet, Boule Kay”— hasta los clásicos “«¿De quién es el día? ¡Es nuestro día! ¿Qué día es? ¡El Primero de Mayo!»” y “«Alcen sus banderas rojas en alto: ¡los comunistas están marchando!»”, nuestra línea —acompañada de nuevos ritmos— resonó entre muchos trabajadores. Los jóvenes mostraron su entusiasmo bailando al compás y grabando videos, mientras que los trabajadores que se encontraban en las banquetas tomaban con entusiasmo copias de Desafio. Distribuimos más de 2200 periódicos.
Un manifestante que participaba por primera vez en el Primero de Mayo y que vendió Desafio durante la marcha comentó posteriormente: “Esto es lo más cerca que he estado de unirme al Partido”. Aunque aún no se ha unido, se llevó 12 copias de Desafio para distribuirlos en su lugar de trabajo.
En los autobuses de regreso de la marcha, los pasajeros compartieron sus momentos favoritos del Primero de Mayo de este año. Un camarada se percató de que esta era su celebración numero cuarenta del Primero de Mayo. Un estudiante muy joven compartió su cántico favorito: “«Cuando la clase obrera es atacada, ¿qué hacemos? ¡Nos ponemos de pie y luchamos!»”. Al menos tres personas nuevas se comprometieron a unirse al Partido.
¡Lucha! ¡Crece! ¡Construye un movimiento!
Esta es la manera en que vamos a enterrar a los patrones de una vez por todas. Aunque siempre nos esforzamos por atraer a más trabajadores y estudiantes al Primero de Mayo, la confianza con la que avanzamos inspira a nuestra base a tener la certeza de que un futuro comunista es posible. Esperamos con entusiasmo trabajar con estos nuevos reclutas durante nuestro proyecto anual de verano y ayudarles a prepararse para liderar futuras celebraciones del Primero de Mayo, así como la lucha de clases en sus trabajos, escuelas y vecindarios. Si el Primero de Mayo de este año te inspiró, comprométete —o renueva tu compromiso— a luchar por un futuro más justo, un mundo sin explotación, racismo ni sexismo.
¡Únete al Partido Laboral Progresista!
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1 DE MAYO Discurso: «El ICE en las calles, bombas en el aire, luchar por el comunismo en todas partes»
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- 08 May 2026 230 visitas
Camaradas, trabajadores, hermanos y hermanas de la clase obrera, inmigrantes y nativos, con o sin papeles, sindicalizados y no sindicalizados: hoy nos reunimos no para una ceremonia, sino para aclarar nuestra misión, para reunir fuerzas y para celebrar a la clase obrera internacional.
Somos nosotros quienes mantenemos la sociedad en marcha. Nuestras manos construyen las ciudades. Nuestras manos curan a los enfermos. Nuestro trabajo siembra y cosecha los alimentos, conduce los camiones, limpia los edificios, enseña a los niños, y mantiene las luces encendidas. Es nuestro sudor el que crea la riqueza del mundo, riqueza que nos roba la clase dominante parasitaria. Y es nuestro sudor el que construirá el Partido Labor Progresista. Organizaremos a la clase trabajadora hasta que llegue el día en que acabemos con esa clase parasitaria para siempre. Liberaremos a la clase trabajadora internacional de las cadenas del capitalismo.
El Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, no es una simple fecha en el calendario. Es un recuerdo vivo de la represión, el encarcelamiento, y el sacrificio. Pero, lo que es más importante, el Primero de Mayo nos recuerda que, cuando los trabajadores luchamos, nuestro poder es imbatible. ¡Es un recordatorio de huelgas, solidaridad, antirracismo, anti-sexismo, derribo de fronteras, y victoria comunista!
Soy una trabajadora de la salud y estudiante de la CUNY originario de Haití. Llevo seis años como miembro del PLP y, desde entonces, he participado en numerosas luchas tanto en el campus como en el trabajo. Recientemente, junto con miles de neoyorquinos, apoyé a las enfermeras durante su huelga contra los patrones de los hospitales. En el piquete repartí ejemplares de nuestro periódico Desafío y hablé con muchos de mis compañeros de trabajo sobre la naturaleza de la sanidad bajo el capitalismo. Hablé de cómo los trabajadores, especialmente los negros y los latinos, siempre sufrirán bajo este sistema racista. ¡Luché con ellos para que vieran que se está exprimiendo a los trabajadores sanitarios y a los pacientes para compensar la decadencia fascista del capitalismo! Como trabajadores, nos están atacando para que no podamos atender a nuestros hermanos con enfermedades mentales o sin hogar. ¡Los trabajadores de la salud están siendo atacados en Gaza, el Líbano, Irán, y en todo el mundo! Es porque la atención sanitaria en sí misma está bajo ataque. Pero, como demostraron las heroicas enfermeras de Nueva York, ¡los trabajadores siempre contraatacarán! Y con el Desafío como nuestra arma ideológica, luchamos por un mundo comunista donde todos tengan acceso a una buena salud y a la atención médica.
Los patrones capitalistas racistas y sexistas nos atacan y nos dividen. Les dicen a los trabajadores nativos que los inmigrantes son el problema. Les dicen a los trabajadores blancos que los trabajadores negros son el problema. Les dicen a los trabajadores documentados que los trabajadores indocumentados son una amenaza. Quieren que nos temamos unos a otros para que no centremos nuestra atención en quienes realmente se benefician de nuestra división. La división es el arma del sistema capitalista. Nuestra unidad es nuestra revolución, ¡y esa unidad se plasma en esta multitud del Primero de Mayo!
(¡Asiáticos, latinos, negros, y blancos, trabajadores del mundo, uníos!)
Pero comprendemos algo más profundo: el sistema que explota a un trabajador explota a todos los trabajadores; el mismo sistema capitalista que explota a los trabajadores en Haití es el mismo que explota a los trabajadores en México, a los trabajadores en Venezuela, a los trabajadores en el Congo, y a los trabajadores en Estados Unidos. Las mismas empresas que externalizan puestos de trabajo al extranjero presionan a la baja los salarios en su propio país. Los mismos jefes que se benefician de la mano de obra inmigrante niegan a los inmigrantes protección y derechos. Utilizan las fronteras como un arma. Utilizan el miedo para silenciar. Utilizan la «condición de indocumentado» para bajar los salarios, para desalentar la organización, para mantener a los trabajadores con miedo a alzar la voz. Digámoslo claro y alto:
(¡Abajo las deportaciones racistas! ¡Los trabajadores no tienen patria!)
Vivimos en una época en la que el miedo se pasea abiertamente por las calles. Agentes del ICE en nuestras calles. Familias que desaparecen antes del amanecer. Familias que miran por encima del hombro cuando se detienen las camionetas. Niños que aprenden la palabra «deportación» antes de aprender a dividir.
Y más allá de estas calles, mientras los vehículos blindados patrullan nuestro barrio, caen bombas en Irán, en Líbano, en Gaza. Mientras los patrones estadounidenses intentan desesperadamente aferrarse a su imperio en decadencia, ciudades enteras quedan reducidas a polvo y niños de edad escolar quedan enterrados bajo los escombros. En su insaciable sed para ganancias, los patrones descargan muerte y destrucción sobre los trabajadores de todo el mundo. En Sudán, la República del Congo, Gaza, Irán, y Haití, entre otros países, vemos el verdadero rostro del capitalismo. Vemos que todo patrón está dispuesto a sacrificar las vidas de los trabajadores en el altar de la ganancia.
Pero, ¿se ha quedado la clase trabajadora con los brazos cruzados? ¿Se ha quedado la clase trabajadora ALGUNA VEZ con los brazos cruzados ante este tipo de ataques? ¡POR SUPUESTO QUE NO!
El PLP estuvo en las calles de Minneapolis ayudando a luchar contra los ataques racistas del ICE. Hemos organizado a maestros y estudiantes para hacer piquetes, manifestarse, y planear acciones contra el ICE. Hemos llenado las salas de los tribunales para defender a las familias que enfrentan la deportación. Hemos organizado ayuda mutua para los trabajadores migrantes. Hemos ido a hacer las compras de los miembros de la comunidad que tienen demasiado miedo de salir de sus casas.
(Cuando la clase trabajadora está bajo ataque, ¿qué hacemos? ¡Levantarnos y luchar!)
Somos una sola clase trabajadora internacional y en todo el mundo vemos la misma resistencia contra la opresión fascista. En Haití, los barrios se han unido en grupos como Bwa Kale para luchar contra los pandilleros. En el Congo, los mineros están luchando contra los propietarios mineros imperialistas chinos. En Gaza, los trabajadores de la salud se niegan a abandonar a sus pacientes incluso cuando llueven las bombas israelíes.
Dondequiera que mires, verás que los trabajadores entienden que un ataque contra nosotros en cualquier lugar nos debilita en todas partes. Esto es lo que significa ser un trabajador. Estamos unidos, a través de nuestro trabajo, los unos a los otros, y todos los intentos de los patrones por dividirnos están destinados al fracaso. Los trabajadores de Minneapolis—negros, blancos, asiáticos y latinos—se rebelaron contra las tropas de asalto del ICE. En una verdadera demostración del espíritu de la clase trabajadora, pusieron sus cuerpos y—a veces sus vidas—en juego ¡por compañeros de trabajo que ni siquiera conocían! Imaginen un mundo donde este tipo de feroz solidaridad de la clase trabajadora determine la forma de la sociedad. ¡Eso es el comunismo, y es el futuro para los trabajadores de Minneapolis, Nueva York, Pekín, Bombay, Kinshasa, Puerto Príncipe, Ciudad de México, y en todo el mundo!
¡Que la resistencia de la clase trabajadora te inspire a ti en esta noche oscura! Sabemos que esto tendrá un final. Este espíritu de la clase trabajadora, combinado con la política comunista revolucionaria, creará al enemigo más letal del capitalismo, uno que no descansará hasta que acabemos con las deportaciones fascistas, derribemos las fronteras y conquistemos un mundo comunista.
(ICE en las calles, bombas en el aire, lucha por el COMUNISMO en todas partes)
La lucha contra el sistema racista de los patrones se extiende a los trabajadores que visten el uniforme de los ejércitos imperialistas de todo el mundo. Los marineros a bordo del USS Gerald Ford, actualmente en Oriente Medio, han saboteado su barco para frenar la maquinaria bélica estadounidense. Soldados rusos en Ucrania se han amotinado contra sus oficiales. En Minneapolis, nos encontramos con miembros de la Guardia Nacional que expresaron su solidaridad con los trabajadores que se rebelan en las calles. Incluso en Israel, algunos soldados se han negado a participar en el genocidio contra los palestinos. Estos ejemplos demuestran que se puede ganar a los soldados para la política revolucionaria. ¡Al igual que en Rusia en 1917, los soldados y marineros pueden liderar la lucha para derribar este sistema racista!
¡En este Primero de Mayo, no olvidemos nunca el privilegio que supone luchar por la clase trabajadora! Ser parte del Partido Labor Progresista significa dedicar tu vida a acabar con el racismo y el capitalismo. Significa unirte a la línea roja que se extiende a lo largo de la historia de la lucha de clases. Significa aprovechar cada oportunidad en el trabajo, en el barrio, o en el aula para promover los intereses de la clase trabajadora. Ser miembro del PLP significa aumentar tu confianza en tus hermanos y hermanas de la clase trabajadora, apoyarse mutuamente y luchar juntos contra el adoctrinamiento tóxico que este sistema racista y sexista nos impone a todos. Cualquiera aquí que aún no sea miembro del PLP: ¡hoy es el día para que se una!
Estamos aquí hoy, en el Primero de Mayo, para plantar cara al fascismo, al capitalismo, a las guerras por el petróleo, al espectro de la Tercera Guerra Mundial. Trabajadores del mundo, maestros, enfermeras, trabajadores del transporte, soldados, estudiantes, nosotros dirigimos el mundo y debemos tomarlo. ¡Levanten la cabeza, alcen sus voces, levanten el puño, enciendan la llama! ¡Se avecina un futuro comunista y necesitamos que luchen por él! ¡No seguiremos tolerando un sistema que aplasta los sueños de los trabajadores de todo el mundo! ¡Nos mantendremos unidos y lo cambiaremos!
(¡Lucha por el comunismo, poder a los trabajadores!)
Y AHORA, ¡CELEBREMOS!
