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Área de la Bahía: ¡Destruyan los ataques racistas al TPS y las fronteras!

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21 Junio 2026 196 visitas

En el Área de la Bahía, los camaradas del Partido Laboral Progresista (PLP) asistieron a manifestaciones y algunos presionaron a los políticos para que apoyaran la extensión del Estatus de Protección Temporal (TPS). Los beneficiarios del TPS y otros trabajadores inmigrantes se han convertido en chivos expiatorios de los ataques de los patrones. Pero la verdadera barrera para la clase obrera es que los capitalistas estadounidenses compiten por el control de las ganancias en todo el mundo. Los miembros del PLP distribuyeron volantes para explicar cómo el programa TPS ilustra que debemos acabar con el capitalismo y construir un mundo comunista. La unidad internacional de la clase trabajadora destruirá todas las fronteras.

Los jefes roban las ganancias de los trabajadores inmigrantes.

La labor de los trabajadores con TPS aporta miles de millones en ganancias a los patrones estadounidenses y subsidia al gobierno federal. Se estima que los beneficiarios del TPS generan anualmente alrededor de 29.000 millones de dólares para la economía de los Estados Unidos (FWD.US, 21 de abril). Asimismo, los titulares del TPS generan 7.800 millones de dólares en impuestos federales sobre la nómina, así como impuestos estatales y locales. A pesar de que este robo llena las arcas de los empleadores, el programa TPS nunca ha ofrecido una vía hacia la residencia permanente o la ciudadanía estadounidense, independientemente de cuántos años haya vivido o trabajado en los Estados Unidos el beneficiario.

Las recientes dificultades de los trabajadores con TPS

Como era de esperar, la clase gobernante de Estados Unidos ha lanzado varios ataques racistas y sexistas contra los beneficiarios del TPS, los cuales revelan su intento de dividir a la clase obrera mediante el nacionalismo.

En Minneapolis, el presidente Donald Trump calificó a la comunidad somalí de Minnesota como «basura» en diciembre de 2025. Posteriormente, el ICE puso en la mira a los inmigrantes somalíes durante la Operación Metro Surge. El programa TPS para los somalíes fue prorrogado gracias a una orden judicial. La lucha continúa, pero deja a los trabajadores somalíes en una situación migratoria incierta.

En Colorado, los trabajadores con TPS que se declararon en huelga en la industria de procesamiento de carne en Greeley demostraron el potencial de la unidad internacional de la clase obrera y el rechazo a las fronteras. Aproximadamente 3.800 trabajadores —que hablan 50 idiomas diferentes y, en muchos casos, cuentan con el estatus TPS— se declararon en huelga en la planta empacadora de carne de JBS USA en el mes de marzo (AP News, 13 de abril). Esta fue la primera huelga importante en la industria empacadora de carne de Estados Unidos en 40 años, impulsada por demandas de mejores salarios y condiciones de seguridad, así como por la denuncia de prácticas laborales injustas.

En Oakland, coaliciones de diversas organizaciones organizaron manifestaciones en 2026 para apoyar la prórroga del TPS para los haitianos. La coalición incluyó a la NorCal TPS Coalition (que se centra en los países de habla hispana de Centro y Sudamérica), la Myanmar Student Union, Community Liberation Programs, el Haiti Action Committee y la National Day Laborer Organizing Network. Los oradores abordaron la situación de El Salvador, Haití, Irán, Venezuela, Cuba, Afganistán y otras regiones. Nuestro volante del PLP señalaba al capitalismo como el problema y fue bien recibido.

Los miembros del PLP se esfuerzan por fomentar la solidaridad entre los trabajadores. Estas acciones demuestran el potencial para derribar fronteras y construir la unidad internacional de la clase obrera. Esperamos que los camaradas de todo el país se pongan en contacto con nosotros en el Área de la Bahía a medida que se encuentren con titulares del TPS que se hallen en lucha. Esta unidad constituye la base para la construcción de un mundo comunista. Nosotros, en el PLP, recordamos la tremenda unidad manifestada en 2006 durante el «Día sin inmigrantes» y trabajamos para forjar la unidad internacional de la clase obrera en el Primero de Mayo de 2026.

Historia del Programa de Estatus de Protección Temporal (TPS)

Originalmente, el TPS se presentó como «asistencia humanitaria» en la Ley de Inmigración de 1990. Estaba destinado a personas provenientes de países que sufrían guerras civiles o desastres naturales, como El Salvador y Haití. Sin embargo, oculto tras esta fachada de «asistencia humanitaria» se encontraba el hecho de que la CIA apoyaba a facciones «amigas» en dichas guerras civiles: en El Salvador, al partido ARENA; y en Haití, a un golpe de Estado contra Jean-Bertrand Aristide.

El programa TPS utiliza el racismo y el nacionalismo

Todos escuchamos las diatribas racistas contra los haitianos durante la campaña presidencial de Trump en 2024. ¡Los ataques en Minnesota comenzaron arremetiendo contra los inmigrantes negros provenientes de Somalia! Los inmigrantes negros y latinos son el foco de las redadas del ICE. Para fomentar la división, el estatus de TPS caduca cada 18 meses, con fechas de vencimiento distintas establecidas en función de los 17 países de origen.

He aquí el impacto «humanitario» sobre estos trabajadores con TPS, independientemente de los 17 países: Afganistán, Birmania (Myanmar), Camerún, El Salvador, Etiopía, Honduras, el Líbano, Nepal, Nicaragua, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Ucrania, Venezuela y Yemen.

1) Una tremenda inseguridad y la amenaza de deportación cuando el estatus TPS no se renueva cada 18 meses. Las fechas de renovación varían de un país a otro para impedir la unidad de los trabajadores. Esta amenaza persiste, independientemente del tiempo que un trabajador con estatus TPS haya permanecido en los Estados Unidos.

2) Los permisos de trabajo otorgados implican que pagan impuestos sobre sus salarios y contribuyen a la Seguridad Social y a Medicare. Las estimaciones para el periodo 2025-26 documentan que los titulares del TPS generaron 5.200 millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales. Las amenazas de suspender el TPS, así como los retrasos burocráticos, provocan que a muchos titulares de este estatus se les denieguen los beneficios gubernamentales.

3) Los titulares del TPS enfrentan costos elevados cada vez que sus permisos vencen o son cancelados, ya que el trámite tiene un costo de $575 por persona cada 18 meses. El permiso para viajar al país de origen (denominado «Advanced Parole», con una vigencia de solo 30 días) conlleva una tarifa adicional de $575. «Si usted se excede en la duración de su visita, no podrá regresar a los Estados Unidos». Estas tarifas, pagaderas al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), no incluyen los honorarios legales adicionales necesarios para lidiar con la burocracia.

Por el contrario, los comunistas elevan la unidad de la clase obrera a través de las fronteras nacionales, lo cual demuestra el potencial de un mundo comunista.

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62º aniversario de DESAFIO: Larga vida al periódico comunista

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21 Junio 2026 181 visitas

Los dos relatos a continuación son fragmentos de las memorias del difunto Walter Linder, Una vida de trabajo y amor. Wally fue miembro fundador del Partido Laborista Progresista y falleció el 3 de enero de 2022 a los 91 años, tras toda una vida de lucha principista en nombre de la clase obrera internacional. Además de ser un líder para la clase trabajadora en la escuela y en el trabajo, se desempeñó como editor y colaborador de DESAFIO y de la Revista del Partido Laboral Progresista.

62 años del periódico de los trabajadores

El primer número de CHALLENGE (Vol. 1, No. 1) salió el 15 de junio de 1964. Cuando vendimos ese primer número, la mayoría de nosotros no teníamos idea de cuán significativo era NI del papel que CHALLENGE pronto jugaría en la lucha contra el capitalismo. El titular de la primera página era profético: La policía hace la guerra a Harlem. Apenas cuatro semanas después, estalló la Rebelión de Harlem, luego de que el racista policía Thomas Gilligan del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) disparara y matara al joven James Powell, quien junto a sus amigos intentaba refrescarse del calor de julio rociándose agua, hasta que un transeúnte se quejó y llamó a la policía. Este asesinato fue la gota que colmó el vaso de una larga serie de opresión racista. Los medios de comunicación llamaron a la rebelión un “disturbio”, ¡pero fue definitivamente una rebelión! ¡La mayoría de los negocios atacados eran casas de empeño que llevaban décadas saqueando a los residentes de Harlem!

El Movimiento Laboral Progresista (MLP), que se convirtió en el Partido Laboral Progresista (PLP) en abril de 1965, publicó su panfleto más significativo (¡y más breve!): Se busca por asesinato: Gilligan, el policía. Los rebeldes lo llevaron por todo Harlem. ¡El MLP no podía imprimir suficientes ejemplares! TODOS los llamados “líderes negros” tenían el mismo mensaje falso: ¡Vayan a casa y recen... no luchen! Pero los jefes de Nueva York sabían exactamente a quién atacar: a los rebeldes de Harlem y al MLP. La llamada “libertad de expresión” desapareció. En esencia, se declaró la ley marcial.

En lo personal, vendí el primer número de CHALLENGE en tres lugares: el Upper West Side de Manhattan, el Lower East Side de Manhattan y el Distrito de la Confección en Manhattan. El MLP realizaba mítines semanales en el Distrito de la Confección y CHALLENGE fue de gran ayuda para difundir nuestro mensaje. Vendíamos CHALLENGE en la calle a los trabajadores del sector textil y, cuando el jefe no estaba, entrábamos a los talleres donde podíamos hablar más extensamente con varios trabajadores a la vez. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros (quizás TODOS) no entendíamos nada sobre la construcción de bases, por lo que no tomábamos los nombres de los trabajadores. Esa es una lección clave para nuestros miembros más nuevos: SIEMPRE obtengan nombres para poder mantenerse en contacto y dar seguimiento a la mayor cantidad de personas posible. Eso es fundamental para construir el Partido.

La policía y el departamento de sanidad nos acosaban mientras vendíamos CHALLENGE. Me pusieron bastantes multas por supuestamente “tirar basura”. Tras la primera multa, el MLP me consiguió un abogado que me enseñó qué decir en mi juicio. Después de la segunda multa, ya no necesité abogado; podía defenderme solo, ¡y lo hice!

CHALLENGE fue el único periódico, revista o estación de radio y televisión que dijo la verdad sobre la Rebelión de Harlem, así como sobre las muchas otras rebeliones en los barrios negros de todo Estados Unidos. El verano de 1964 dejó muy claro quiénes eran los traidores y quiénes apoyaban a la clase trabajadora. Cada uno de nosotros debe hacer todo lo posible para garantizar que DESAFIO siga siendo un faro de la clase obrera que ayude a los trabajadores a comprender la naturaleza opresiva del capitalismo Y la única solución a sus miserias: ¡LA REVOLUCIÓN COMUNISTA!

Los trabajadores respaldan a DESAFIO

En junio de 1964, el Movimiento Laboral Progresista decidió imprimir un semanario de ocho páginas: así nació DESAFIO. La búsqueda de una imprenta nos llevó a un establecimiento en Trenton, Nueva Jersey.

Tras pagar un depósito, el impresor revisó el primer número y nos dijo que sería el último que imprimiría.

Llamamos al fabricante de prensas offset Harris y pedimos una lista de imprentas de periódicos a las que había vendido prensas offset de bobina. Así encontramos a Sun Publishing Co., ubicada en la comunidad china del Lower East Side de Manhattan. Le mostramos nuestro primer número al dueño, el señor Chan, y aceptó imprimir nuestro periódico. Su esposa e hijos ayudaban con diversas tareas. Milt Rosen, presidente del MLP, y yo empacábamos los periódicos en cajas para su recogida.

Resultó que, más tarde ese mismo mes, estalló la rebelión de Harlem, durante la cual los rebeldes portaban la portada de DESAFIO como bandera mientras marchaban. Esto llevó al Escuadrón Rojo del NYPD a visitar al señor Chan y advertirle que si continuaba imprimiendo nuestro periódico tendría problemas. Chan les respondió que estaba en su derecho de imprimir cualquier periódico que le trajeran.

“¿Qué hay de la libertad de prensa?”, les replicó ante la amenaza policial. No estaba dispuesto a abandonar su única cuenta.

Años después, cuando el señor Chan se jubiló, nuestra búsqueda de otra imprenta nos llevó a Brooklyn y a Ballan Printing, una empresa que imprimía muchos periódicos pequeños comunitarios y universitarios, y una gran cantidad de publicaciones pornográficas que habían proliferado desde los años sesenta. (La mafia, en connivencia con los dueños, había coaccionado a los trabajadores a afiliarse a un sindicato local que controlaba.) Pero ni los dueños ni la mafia contaban con la rebeldía de los trabajadores.

Los trabajadores leían nuestro periódico y veían los distintos reportajes que escribíamos sobre las pésimas condiciones laborales que los jefes codiciosos imponían a los trabajadores en todo el país.

Cuando íbamos a recoger el periódico, los trabajadores nos mostraban el estado horrible de lo que era su baño y nos pedían que escribiéramos al respecto. Nuestro editor Luis Castro escribió un reportaje para el siguiente número, que los trabajadores leyeron con entusiasta aprobación.

Cuando los jefes vieron el artículo, se enfurecieron. Dijeron que era todo mentira y parcial, y nos desafiaron a publicar su versión, “la verdad”.

Les respondimos que solo existía una “verdad”: la “verdad de los trabajadores”, lo cual los enfureció aún más. A partir de entonces, revisaban minuciosamente cada número. Poco después, los dueños renovaron el baño y lo dejaron en condiciones medio decentes.

Los trabajadores atribuyeron esa mejora al artículo que habíamos escrito. Cuando salió un número previo al Primero de Mayo, imprimimos la letra del himno de los trabajadores, “La Internacional”. Al ir a recoger ese número, un operario de prensa saltó de repente los dos tramos de escaleras hasta lo alto de la enorme prensa de bobina y, con voz clara y fuerte, comenzó a cantar “La Internacional”.

Mientras los acordes de las últimas palabras, “la Internacional será el género humano”, se extendían por la sala de impresión, los trabajadores irrumpieron espontáneamente en aplausos.

Nunca supimos cómo ese trabajador conocía la melodía de la canción, pero la noticia de la actuación pronto llegó a los rincones más lejanos de Brooklyn. Estamos casi en nuestro 63.º año de publicación de DESAFIO y nunca hemos faltado a un número.

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Cartas . . . 1 de julio, 2026

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21 Junio 2026 184 visitas

Quemados por la estafa del seguro de los patrones

Cocinar es una preocupación diaria”, me dijo Karo. Se refería a M-Gas, un servicio de gas para cocinar prepago operado por Safaricom, la principal empresa de telecomunicaciones y pagos digitales de Kenia. Como la mayoría de los residentes de Kibera, el asentamiento informal más grande en las afueras de Nairobi, Karo dependía anteriormente de bombonas de gas llenas y cubos de carbón. Entonces, Safaricom lanzó una agresiva campaña de marketing en la zona, anunciando M-Gas como “asequible” —”paga tan solo un chelín”— en lugar de comprar una bombona llena por adelantado, que suele costar alrededor de 1000 chelines.

Karo suponía que M-Gas funcionaba como el programa Lipa Mdogo Mdogo (“paga poco a poco”) de Safaricom, un programa de préstamos al consumo que ya conocía bien. Su teléfono inteligente se había financiado a través de este programa: 50 chelines al día durante dos años, lo que al final le costó el equivalente a dos teléfonos si hubiera pagado en efectivo. Una vez que se atrasó en los pagos, le bloquearon el teléfono de forma remota. “Era un trozo de hierro”, dijo. “Así que... Pensé que sería mejor terminar de pagar el préstamo.”

Con M-Gas, pronto descubrió que la lógica era la misma, pero las consecuencias eran mayores. Un micropago de 50 chelines solo alcanzaba para una comida. Un dispositivo conectado al cilindro emitía un pitido cuando se estaba quedando sin gas, una pequeña alarma que la llenaba de pavor. «A veces ni siquiera encuentro 20 chelines en casa». Mis hijos tienen que comer comida poco hecha. Finalmente, su hijo mayor hizo los cálculos: una bombona de M-Gas les costaba 1600 chelines, mucho más que una bombona convencional. Karo volvió a usar carbón.

Dos semanas después, recibió una llamada de M-Gas. Le dijeron que le confiscarían la bombona y la estufa si dejaba de usar el servicio. Los dispositivos instalados en su cocina habían estado monitoreando sus hábitos culinarios todo este tiempo.

La situación de Karo no es un caso aislado. La financiarización de la vida cotidiana —un proceso que se aceleró en las economías occidentales a partir de la década de 1970— ha llegado a lo que los teóricos marxistas describen como la subsunción real del trabajo para financiar el capital: los trabajadores dependen cada vez más de hipotecas, créditos y préstamos para cubrir sus necesidades básicas, mientras que los bancos y las instituciones financieras extraen ingresos constantemente a través de alquileres e intereses. Lo que antes se consideraba técnicamente inaplicable a los pobres de África —dado que la mayoría carece de un salario fijo— ahora se lleva a cabo de todos modos, adaptado para extraer valor incluso de los más vulnerables. medios de subsistencia.

Kenia ilustra claramente esta dinámica. Más del 83% de la fuerza laboral activa trabaja en el sector informal, y aproximadamente el 67% de los jóvenes entre 18 y 34 años están desempleados. Esto es producto de una trayectoria particular de despojo: a medida que las tierras rurales se cercaban para la acumulación de capital, grandes cantidades de trabajadores abandonaron el campo, solo para descubrir que la industria urbana tampoco tenía lugar para ellos. Despojados de sus tierras pero no integrados en la industria manufacturera, se convirtieron en una población excedente, estructuralmente redundante por el capital industrial, pero cada vez más visibles como mercado para el capital financiero. 

Precisamente por eso, una revolución comunista —que despoje a la clase capitalista del poder y ponga a la clase trabajadora al mando de la economía— es tan crucial en África y en otros lugares.

Es en este contexto que la célebre identidad de Kenia como la “Sabana de Silicio” de África adquiere un carácter más preocupante. Los responsables políticos de todo el continente han adoptado con entusiasmo las tecnologías emergentes como motores de desarrollo e inclusión.

Pero en la práctica, es la tecnología financiera depredadora —fintech— la que más ha prosperado. Las plataformas y las herramientas de vigilancia se utilizan no para sacar a la gente de la pobreza, sino para gestionarla y monetizarla. El programa Lipa Mdogo Mdogo es un claro ejemplo: préstamos sin garantía otorgados a personas que no pueden ofrecer avales salariales, a cambio de una vigilancia digital exhaustiva de su comportamiento y sus finanzas.

Según los informes de Oxfam Kenia de 2025/2026, el 46% de los kenianos vive en la pobreza extrema. Dentro de este grupo, los préstamos al consumo se han convertido en un mecanismo habitual para adquirir necesidades básicas —alimentos, comunicaciones, combustible para cocinar— compradas en pequeñas cantidades fragmentadas que, en conjunto, resultan mucho más costosas. Esto plantea una cuestión que va más allá de la explotación de los precios, y no solo de la lógica estructural: ¿cómo es posible que los trabajadores descartados como excedentes por el capital industrial se conviertan en una fuente rentable de acumulación para el capital financiero? La respuesta, visible en la cocina de Karo y en millones de cocinas similares, reside en la digitalización de la deuda, que transforma la supervivencia diaria en una transacción medida, monitoreada y monetizada. Estos programas empobrecen a los kenianos comunes, al tiempo que concentran la riqueza en manos de un poder financiero y político élite. La innovación tecnológica, en este contexto, no ha traído prosperidad inclusiva, sino una arquitectura de extracción más eficiente. En África y en otros lugares, la única solución a la creciente pobreza de los trabajadores es la revolución comunista.
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El capitalismo nos divide

Durante nuestro programa extracurricular, los estudiantes tienen muchas discusiones. Una estudiante comentó que su hermano había tenido una conversación en su programa donde otra estudiante hablaba sobre el racismo que había enfrentado por ser mexicana y china.

Mientras compartía su experiencia, otra estudiante mencionó que ella también había sido discriminada por ser lesbiana. Sin embargo, esta estudiante era una joven mujer blanca. Se le dijo que su experiencia era diferente.

Un miembro del Partido Laboral Progresista (PLP) señaló que el racismo genera la mitad de las ganancias que obtienen los negocios. Esto justifica pagarle menos a un grupo de trabajadores que a otro. La joven mujer blanca experimentaría opresión por ser mujer y por ser gay.

El miembro del PLP explicó por qué es importante no adoptar un enfoque interseccional donde cada lucha se ve como una lucha individual, sino ver todas las luchas como relacionadas al capitalismo. Al enfocarse en los efectos de un sistema explotador, los jóvenes pueden aprender que la lucha contra el sexismo y el racismo es la lucha contra el capitalismo. Conversaciones como esta agudizan nuestra lucha y nos ayudan a ver que individualizar las luchas en intersecciones ordenadas solo ayuda a los patrones a mantenernos divididos.
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El Ojo Rojo en las noticias . . . 1 de julio, 2026

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21 Junio 2026 202 visitas

¿Por qué tú y tus compañeros de trabajo estáis tan desanimados? ¡Por los beneficios!

Wall Street Journal, 28 de mayo—Para entender por qué la gente está tan desanimada con la economía, basta con echar un vistazo al informe del jueves sobre el producto interior bruto. No se trata de cuánto creció el PIB, sino de cómo se repartió. La remuneración de los trabajadores —salarios y prestaciones— creció un 0,8 % en el primer trimestre con respecto al cuarto, mientras que los beneficios de las empresas nacionales se dispararon un 2,7 %. Como resultado, la participación de los trabajadores en la renta nacional bruta (un concepto similar al PIB) se hundió hasta el 51 %, la más baja desde que se tienen registros, en 1947. La participación de los beneficios subió al 12,1 %, la más alta desde 1950… Ajustados a la inflación, los salarios por hora han subido un 3 % desde finales de 2019, mientras que los beneficios han aumentado un 50 %...

Los suministros de petróleo se están desplomando, pero el optimismo es alto entre los operadores

Oilprice.com, 10/6—En otra señal más de que el mercado de papel del petróleo podría estar siendo demasiado complaciente respecto a la magnitud de la interrupción del suministro en Oriente Medio, los operadores han estado aumentando sus posiciones cortas en futuros de petróleo durante la mayor parte de los dos últimos meses. El mercado de papel se mueve en función de las esperanzas, las expectativas, los sentimientos y los temores, y la suma de todos ellos en este momento parece indicar que la comunidad de fondos de cobertura y gestores de carteras se muestra reacia a apostar por un verano de escasez real de suministro físico. Pero el mercado de papel podría enfrentarse pronto a la realidad del desmoronamiento de las reservas mundiales, incluso en Estados Unidos, donde las existencias en Cushing —el punto de entrega del crudo WTI— están a solo unas semanas de caer a los niveles operativos mínimos…

Guerras, guerras y más guerras mientras las potencias imperialistas luchan por el control

Instituto de Investigación para la Paz de Oslo, 8/6—…ocho conflictos interestatales en 2025 —el doble que el año anterior y la cifra más alta registrada desde 1946… una cifra abrumadora de 245 000 personas perdieron la vida en actos de violencia relacionados con los combates en 2025, lo que lo convierte en el tercer año más mortífero desde 1989. El número de muertes en combate aumentó con respecto a las 188 000 registradas en 2024. Este fuerte incremento se debió principalmente a la invasión rusa de Ucrania, la guerra en Gaza y la escalada de violencia en Sudán, incluido el asedio y la masacre de la ciudad de El-Fasher. En total, en 2025 se registraron 65 conflictos entre Estados en 35 países, lo que también supone la cifra más alta desde que se iniciaron los registros en 1946. 

El comisario de policía de Nueva York deja claro al Ayuntamiento quién está al mando: no es Mamdani

HellgateNYC, 1 de junio—el presupuesto inicial de Mamdani había mantenido prácticamente sin cambios la plantilla del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD). Tisch afirmó el lunes que, de hecho, este año va a contratar a 580 nuevos agentes. Y en cuanto a la iniciativa estrella de Mamdani en materia de reforma de la justicia penal —la Oficina de Seguridad Comunitaria que creó a principios de este año—, Tisch afirmó básicamente que no ha mantenido ninguna conversación sobre cómo afectará la nueva oficina a las responsabilidades del NYPD y que, según tiene entendido, no lo hará.

Irán parece más fuerte hasta ahora, tras salir de la guerra

New York Times, 13 de junio—Estados Unidos e Israel entraron en guerra contra Irán con el objetivo de provocar un cambio de régimen. Casi cuatro meses después, se ha producido un cambio de régimen, pero no del tipo que ellos deseaban. La República Islámica 3.0, como algunos la llaman, es ahora menos una teocracia y más una junta militar dominada por el poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Washington y Jerusalén también entraron en guerra para erradicar el programa nuclear de Irán y poner fin a la amenaza que este supone. Hasta ahora, este conflicto solo ha dado lugar a un Irán debilitado, pero más dispuesto a asumir riesgos y más propenso a persistir en su objetivo de impulsar su programa nuclear… Irán está ahora liderado por «una generación más joven y descarada en el poder»…

Los antirracistas acuden en masa para hacer frente a los alborotadores antiinmigrantes

Al Jazeera, 13 de junio—Miles de personas en Irlanda del Norte se han manifestado contra la violencia antiinmigrante provocada por un apuñalamiento en la capital, Belfast. El sábado, los manifestantes se reunieron frente al Ayuntamiento de Belfast con pancartas en las que se leían lemas como «El odio es la única amenaza para nuestras calles» y «Belfast se opone al racismo». 

También se celebró una manifestación antirracista frente al ayuntamiento de Londonderry —conocida popularmente como Derry—, según informó el Belfast Telegraph… «Todo el mundo está aquí simplemente para demostrar que esas personas [los alborotadores antiinmigrantes]… que están causando todos los problemas no hablan en nuestro nombre»,… El secretario para Irlanda del Norte, Hilary Benn, declaró el jueves que los disturbios habían generado un clima de miedo, y que algunas personas se sentían «intimidadas» y «habían sido expulsadas de sus casas por matones enmascarados por el color de su piel». 

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Editorial: Ébola, una catástrofe del capitalismo

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07 Junio 2026 227 visitas

¿Qué es el ébola?

El ébola es una enfermedad viral que se transmite a través de fluidos corporales contaminados. La nueva cepa Bundibugyo es distinta del brote que causó la muerte de 11.000 personas entre 2014 y 2016. Los síntomas iniciales se parecen a los de la malaria y las enfermedades tiroideas, lo que puede retrasar su detección y tratamiento. Lo que comienza como fiebre y dolor muscular puede evolucionar rápidamente hacia hemorragias incontrolables y fallo multiorgánico.

Los científicos se apresuran a encontrar una vacuna, pero el afán de lucro y el desorden inherentes al capitalismo continúan obstaculizando sus esfuerzos.

El último brote de ébola es el resultado de siglos de abandono racista y saqueo imperialista de África. La cepa Bundibugyo del ébola se está propagando como un incendio forestal en la República Democrática del Congo (RDC) y ya ha llegado a la vecina Uganda. ¡Este es el decimoséptimo brote de ébola en los últimos 50 años! Sin una vacuna disponible todavía para esta nueva cepa, la crisis expone las consecuencias mortales de un sistema capitalista que considera desechables las vidas de la clase trabajadora.

El brote se desarrolla en medio de una creciente competencia imperialista por el oro, el cobalto y el cobre de la RDC, todos ellos fundamentales para los vehículos eléctricos, la inteligencia artificial y la tecnología militar. Durante las últimas dos décadas, una China imperialista en ascenso ha logrado controlar una porción cada vez mayor de estos minerales, en medio de denuncias de trabajo infantil, condiciones laborales atroces y desalojos masivos de residentes de concesiones mineras (Africa Defense Forum, 23/10/25). Ahora, un imperio estadounidense en declive intenta desesperadamente recuperar terreno. Ninguno de estos patrones capitalistas se preocupa en lo más mínimo por nuestra clase, más allá de cuánto beneficio pueda extraerse de nuestro trabajo.

El desprecio racista de las antiguas potencias coloniales hacia los trabajadores negros persiste hasta hoy. Una de sus consecuencias es el abandono total de la infraestructura sanitaria necesaria para enfrentar crisis como el ébola. El capitalismo ha creado un mundo donde el oro y el cobalto pueden pasar de las minas a los mercados, pero la atención médica que salva vidas no puede llegar a los mineros.

Un sistema que pone las ganancias por encima de las vidas de los trabajadores no merece existir. Debemos organizarnos para destruir el capitalismo y todas sus desigualdades racistas y sexistas. Únete al Partido Laborista Progresista y a nuestro compromiso de luchar por un futuro comunista mundial, un futuro organizado no en torno a las ganancias, sino a la salud y el bienestar de los trabajadores.

Una vergüenza racista

Ya se han reportado más de 1.100 casos sospechosos de ébola y más de 250 muertes en el noreste del Congo, pero la verdadera magnitud del brote es mucho mayor. Aunque no fue detectado oficialmente hasta mediados de mayo, el virus llevaba propagándose hasta tres meses (The Daily, 3/6). La cepa Bundibugyo tiene una tasa de mortalidad de hasta el 50 por ciento (New York Times, 18/5).

El epicentro del brote se encuentra aproximadamente a 80 kilómetros al norte de Bunia, la capital provincial, una región de difícil acceso debido a las lluvias estacionales, los caminos embarrados y las milicias armadas (New York Times, 18/5). Sin embargo, décadas de explotación y abandono habían dejado los sistemas sanitarios frágiles mucho antes de la aparición de esta nueva cepa.

Las condiciones que enfrentan pacientes y trabajadores sanitarios son una vergüenza capitalista. Las familias de los pacientes se ven obligadas a proporcionar alimentos y agua porque los hospitales no pueden hacerlo, y aun así no reciben equipo para protegerse de la infección. Los cuerpos en las salas de tratamiento permanecen cubiertos únicamente por sábanas, rodeados de familiares y otros pacientes. Los trabajadores de la salud acuden valientemente a atender a sus pacientes sin los recursos más básicos para desempeñar su labor o protegerse (The Daily, 3/6).

Dinero para las minas, no para la salud

La respuesta del Congo ha quedado paralizada por décadas de abandono global. Existe muy poca capacidad de diagnóstico, no hay pruebas rápidas y el rastreo de contactos es prácticamente inexistente. La respuesta también se ha visto obstaculizada por la desconfianza justificada de los trabajadores hacia las autoridades gubernamentales.

Durante años, los científicos advirtieron que se necesitaban urgentemente mejores herramientas para combatir nuevas cepas de ébola. Pero las empresas privadas tienen pocos incentivos para invertir en diagnósticos, vacunas o tratamientos poco rentables para los países más pobres del mundo (New York Times, 2/6). El capitalismo ofrece exactamente aquello para lo que fue diseñado: ganancias para las corporaciones y abandono para los trabajadores negros.

La mayoría de los casos registrados hasta ahora están vinculados a Mongbwalu, un centro minero aurífero que atrae mano de obra migrante. Miles de millones de dólares son extraídos de las minas congoleñas, mientras que la infraestructura sanitaria básica sigue siendo escandalosamente insuficiente. La poca respuesta existente se ha debilitado aún más por los recientes recortes estadounidenses a los programas globales de salud (New York Times, 18/5). El resultado es una catástrofe evitable para la clase trabajadora.

Los patrones estadounidenses tienen sangre en sus manos

La crisis del ébola expone una contradicción capitalista. Nunca antes el mundo había contado con tanto conocimiento científico ni tanta capacidad tecnológica y, sin embargo, nuestra clase sigue siendo vulnerable a enfermedades masivas, sufrimiento y muertes prematuras.

Disponemos de la capacidad para mapear virus, desarrollar y distribuir pruebas que salvan vidas, construir hospitales y formar a grandes cantidades de trabajadores sanitarios. Pero la ciencia capitalista está impulsada por la competencia y las ganancias, no por las necesidades de los trabajadores.

Antes de que Donald Trump regresara a la presidencia en 2025, Estados Unidos financiaba apenas lo mínimo necesario para trabajadores de primera línea, vigilancia epidemiológica, cadenas de suministro médico y sistemas de respuesta de emergencia en África (Rescue, 19/5). No hay que confundirse: estos programas nunca fueron actos de generosidad. Formaban parte de una estrategia imperialista para ampliar su influencia mediante organismos como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ambas creadas durante la Guerra Fría para contrarrestar a la Unión Soviética y al antiguo movimiento comunista.

Hoy, sin un Estado socialista ni un movimiento internacional de la clase trabajadora que presione a los capitalistas estadounidenses, estos tienen vía libre para reducir la ayuda y reservar recursos para las guerras más amplias que se avecinan. Trump aplicó recortes drásticos a la salud pública mundial por decenas de miles de millones de dólares. El año pasado, expertos en salud advirtieron que esos recortes “probablemente resultarían en más de 28.000 nuevos casos de enfermedades infecciosas como el ébola cada año” (New York Times, 7/3/25) y provocarían “14 millones de muertes” (NPR, 1/7/25).

Con los recortes a USAID y otros programas de salud pública retrasando la detección y el tratamiento del ébola en expansión, los trabajadores del Congo han pagado con sus vidas (New York Times, 20/5). Al mismo tiempo, Trump ha impedido que viajeros estadounidenses con pruebas positivas regresen a su país para recibir atención adecuada y ordenó que fueran enviados a Kenia. Claramente, la salud de los mineros de Mongbwalu, las enfermeras de Uganda y los trabajadores de Estados Unidos está estrechamente conectada.

El comunismo es la cura

Las ganancias y la salud están fundamentalmente enfrentadas. Bajo liderazgo comunista, los trabajadores han demostrado la capacidad de organizar la atención sanitaria en función de las necesidades colectivas en lugar de la competencia. Cuando China estuvo dirigida por comunistas en la década de 1960, campañas masivas de salud pública formaron a los llamados “médicos descalzos” para atender a los trabajadores rurales. Por primera vez, la esquistosomiasis fue erradicada en un condado de la provincia de Jiangxi. Eso demuestra lo que es posible cuando millones de trabajadores se movilizan bajo una perspectiva comunista.

Ese potencial de la clase trabajadora sigue existiendo hoy. El capitalismo cava su propia tumba al destruir los sistemas de salud y crear crisis que no puede resolver. Las enfermedades no conocen fronteras, y la resistencia de los trabajadores tampoco debería conocerlas. Si el ébola engendrado por el capitalismo es la enfermedad, la solidaridad comunista es la cura.

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