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Juneteenth: Combatir el racismo con la unidad multirracial
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- 07 Junio 2026 163 visitas
Este mes, los trabajadores en EE.UU. serán recordados de que el sistema racista de esclavitud de los patrones terminó oficialmente en 1865 — pero los ataques racistas y la esclavitud continúan hoy en otras formas. Lo siguiente es una reimpresión de un artículo de Challenge publicado originalmente el 29 de junio de 2018, titulado “Juneteenth perpetúa el mito racista” — publicado tres años antes de que el arquitecto del proyecto de ley de crimen racista Joe Biden lo convirtiera en feriado federal oficial.
El 19 de junio, o “Juneteenth”, conmemora el fin de la esclavitud de bienes muebles en Estados Unidos. Juneteenth ha sido promovido entre la clase trabajadora con el patrocinio de grandes bancos como Wells Fargo. Esta celebración perpetúa muchos mitos racistas sobre Estados Unidos, incluido el mito de que las imágenes que se nos presentan de Abraham Lincoln y Barack Obama supuestamente representan al “verdadero” Estados Unidos, mientras que Donald Trump sería algo diferente.
Mientras los patrones promueven su feriado de Juneteenth patrocinado por los bancos, ocultan el hecho de que el racismo y la esclavitud nunca terminaron realmente. Del mismo modo, borran deliberadamente la larga historia de lucha antirracista librada conjuntamente por trabajadores negros y blancos. Estos mismos patrones mantienen vivo y arraigado el racismo en el siglo XXI, utilizándolo para dividir a los trabajadores negros de los trabajadores blancos y para acostumbrar a la clase trabajadora estadounidense a aceptar las guerras más amplias y mortíferas que ya se perfilan en el horizonte.
Los orígenes de Juneteenth
Dos años antes del 19 de junio de 1865 se promulgó la Proclamación de Emancipación de Lincoln, la cual excluía a los estados esclavistas que no estaban en rebelión contra la Unión —Kentucky, Maryland, Delaware y Misuri— así como a Texas, que no era un campo de batalla. Muchos terratenientes y propietarios de esclavos se trasladaron a Texas junto con más de 150.000 esclavos para escapar de la Guerra Civil que asolaba el país.
En junio de 1865, después de la rendición del general Robert E. Lee y la victoria de la Unión en Nueva Orleans, finalmente llegó a Galveston, Texas, la noticia de que los esclavos eran libres. La Decimotercera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que abolió oficialmente la esclavitud en todo el país, no fue aprobada hasta diciembre de 1865.
Abraham Lincoln, el llamado “Gran Emancipador” de los esclavos, no creía en la igualdad de los trabajadores negros. Su principal motivo para librar la Guerra Civil era preservar la unidad de Estados Unidos, no abolir la esclavitud. En 1858, Lincoln afirmó:
“No estoy, ni he estado nunca, a favor de establecer de ninguna manera la igualdad social y política entre las razas blanca y negra...”
Lincoln favorecía la creación de colonias para los antiguos esclavos negros en África y Centroamérica, e incluso solicitó fondos al Congreso para deportar a los esclavos liberados.
Otra historia que no aprendemos ni celebramos es la de las numerosas rebeliones contra la esclavitud, muchas de ellas multirraciales, desde los siglos XVII hasta XIX. En su libro The Many-Headed Hydra: Sailors, Slaves, Commoners, and the Hidden History of the Revolutionary Atlantic, Peter Linebaugh y Marcus Rediker documentan muchas de ellas. Entre las más destacadas se encuentran:
- Las rebeliones de Barbados en 1649, que unieron a esclavos irlandeses y africanos.
- La rebelión de Bacon en Virginia en 1676, que unió a esclavos y sirvientes blancos contratados.
- La llamada “Conspiración de Nueva York” de 1741, que reunió a trabajadores africanos, sirvientes blancos, marineros e inmigrantes irlandeses.
- La rebelión esclava liderada por Nat Turner en Virginia en 1831.
- La campaña antiesclavista multirracial de John Brown, culminada en Harper’s Ferry.
- La más exitosa fue la Revolución Haitiana, que abolió la esclavitud y el colonialismo en la isla para 1804.
El racismo nunca terminó
Al finalizar la Guerra Civil, los esclavos liberados se convirtieron en trabajadores asalariados en las antiguas plantaciones, aparceros o trabajadores domésticos. Durante un breve período, su bienestar fue protegido por tropas federales durante la Reconstrucción (1865-1877). Una vez retirada esa protección, prosperaron grupos supremacistas blancos como el Ku Klux Klan, a menudo integrados por miembros de las fuerzas policiales locales.
La era de las leyes Jim Crow estuvo marcada por el asesinato abierto de miles de trabajadores negros, encarcelamientos masivos, pobreza extrema, endeudamiento de los antiguos esclavos y una segregación total.
Aunque muchos de estos abusos fueron mitigados gradualmente mediante la Gran Migración de trabajadores negros hacia el norte, decisiones judiciales históricas y, finalmente, el Movimiento por los Derechos Civiles, el racismo ha seguido floreciendo en todas las regiones de Estados Unidos.
Hoy existen cinco veces más trabajadores atrapados en formas modernas de esclavitud —mediante tráfico sexual, trabajo penitenciario forzado, matrimonios forzados, campos de trabajo y servidumbre doméstica bajo sistemas como la kafala— que trabajadores negros esclavizados durante el siglo XIX. Las diferencias salariales raciales entre hombres blancos y trabajadores negros y latinos ascienden a casi 800.000 millones de dólares al año, acercándose a la mitad de las ganancias corporativas anuales. Las desigualdades en educación, atención médica y vivienda añaden cientos de miles de millones de dólares más a ese costo.
La conclusión es ineludible: el capitalismo estadounidense no podría sobrevivir sin el racismo.
Los trabajadores negros continúan siendo encarcelados a una tasa cinco veces superior a la de los trabajadores blancos y son asesinados por la policía de manera desproporcionada, aproximadamente entre dos y tres veces más frecuentemente, a pesar de representar apenas el 13 por ciento de la población. Los agentes casi nunca son condenados por la muerte de trabajadores negros.
Las escuelas, hospitales y barrios siguen tan segregados hoy como hace cincuenta años. Y, al igual que durante la era Jim Crow, los trabajadores migrantes son regularmente detenidos, deportados o encarcelados en centros de detención, donde los adultos son obligados a trabajar por salarios tan bajos como un dólar al día, mientras que niños han sido retenidos en jaulas metálicas, separados de sus padres.
Hasta mediados de 2018, el gobierno federal había separado y detenido a más de 2.000 niños, alojando a muchos de ellos en recintos cercados con mallas metálicas en instalaciones fronterizas temporales. En total, más de 5.400 niños fueron separados de sus familias bajo la política de “tolerancia cero”.
Estos ataques racistas han prosperado tanto bajo administraciones demócratas como republicanas.
El racismo perjudica a todos los trabajadores
Otra idea promovida actualmente es la del “privilegio blanco”, como si los trabajadores blancos hubieran creado el racismo, se beneficiaran de él o debieran sentirse paralizados por la culpa o separarse del resto de los trabajadores.
Aunque muchos trabajadores blancos pueden sostener temporalmente ideas racistas, el racismo antinegro fue creado deliberada y sistemáticamente por los patrones estadounidenses de los siglos XVII y XVIII para justificar la esclavitud y separar a los sirvientes blancos contratados y a los agricultores pobres de los esclavos negros. Antes de ello existían relaciones sociales e incluso matrimonios entre personas blancas y no blancas.
Lo que la clase dominante teme es que reconozcamos que la reducción de estándares y la superexplotación de un sector de la clase trabajadora terminan reduciendo las condiciones para todos los sectores.
El racismo sirve perfectamente al capitalismo para maximizar las ganancias y minimizar las rebeliones. La separación en distintas escuelas, barrios, puestos de trabajo, sindicatos y comunidades nos mantiene divididos, cuando solo una acción masiva multirracial permitiría una lucha eficaz.
Los gobernantes estadounidenses también dependen del racismo para convencer a trabajadores blancos, negros e inmigrantes de participar en guerras imperialistas por mercados y recursos, presentando a trabajadores musulmanes, árabes, asiáticos y de otras regiones como enemigos.
Es alentador presenciar el levantamiento masivo contra la separación y encarcelamiento de niños inmigrantes, que ha obligado incluso a cambios mínimos en las políticas de Trump.
Debemos utilizar este poder de la unidad de millones de trabajadores para destruir este sistema racista de una vez por todas y construir una sociedad igualitaria dirigida por los trabajadores: el comunismo.
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Lecciones de la huelga educativa del Área de la Bahía
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- 07 Junio 2026 166 visitas
Ya han pasado tres meses desde nuestra histórica huelga de cuatro días en febrero, ¡la primera desde 1979! Hubo muchas victorias políticas, pero vimos a algunos representantes que claramente se vendieron (véase DESAFIO, edición del 11/3).
Como castigo por la huelga, el distrito escolar extendió nuestro calendario escolar para “compensar” los días de clase perdidos. La dirigencia sindical dijo que “tenía” que aceptar el plan. Nuestra unidad entre maestros, terapeutas, enfermeros, etc., con credenciales, y auxiliares de instrucción, guardias de seguridad, etc., sin credenciales, se fortaleció a medida que nos acercábamos al final del año escolar. Pronto nos reabasteceremos y nos prepararemos para el próximo año completo de luchas y educación.
Nuestra huelga y todo lo que la precedió no fue revolucionario, sino 100% reformista. Sin embargo, la lucha consistió en trabajadores actuando en solidaridad y sin incentivos individuales, lo cual es un concepto comunista. Tenemos un largo camino por recorrer, pero estar presentes en la lucha nos ayuda a luchar por la revolución.
Este es el momento perfecto para analizar lo que aprendimos y cuáles deberían ser nuestros próximos pasos. Nuestro club de partido tuvo una reunión para discutir algunos de estos temas.
Lecciones aprendidas
- Claramente, los trabajadores de base están listos para intensificar las acciones. Necesitamos mantener y fortalecer este impulso.
- Es posible ampliar las luchas en nuestros contratos más allá de las condiciones laborales para incluir demandas de “bien común”, como vivienda para nuestros estudiantes sin hogar y sus familias, y protección contra el ICE.
- Los trabajadores fueron receptivos a nuestra postura de que los liberales son el principal peligro, especialmente en San Francisco, donde la ilusión de ser “progresistas” entre los líderes de la ciudad se utiliza para sofocar la disidencia. La clase trabajadora no aceptó esto y respondió con enojo y disgusto hacia las autoridades por no priorizar un contrato más justo para los educadores. Un cántico criticó abiertamente el salario de $385,000 de la superintendente (“Escucha, Maria Siu. Nos necesitas, nosotros no te necesitamos. Por favor, dinos por qué: ¡tu salario es tan alto!”).
- Los jóvenes son líderes en las luchas educativas y a menudo tienen una postura más firme que los adultos. Un estudiante habló en una manifestación criticando directamente al estado. Preguntó por qué siempre hay dinero para bombardear Palestina y partes de Asia, pero no lo suficiente para escuelas y trabajadores.
- En nuestro enorme equipo de negociación, bajo el pretexto de que nuestro tamaño nos hacía más “democráticos”, hubo ejemplos de cómo la dirección intentaba reprimir el pensamiento crítico y la disidencia de las bases. Por ejemplo, se les dijo al equipo de negociación que “no podían presentar objeciones” a las contrapropuestas del sindicato. También se les dijo que “moderaran” sus expectativas y fueran “realistas” con respecto al presupuesto.
Eso es lo que aprendimos. Nuestro club también propuso algunos pasos importantes para nuestro trabajo.
Aún queda mucho por hacer
Necesitamos colaborar con organizaciones y clubes juveniles. También debemos reflexionar sobre nuestro papel dentro de los sindicatos.
¿Bastaría con centrarnos en la comunicación entre docentes y estudiantes y en la creación de bases sindicales?
Debemos difundir consistentemente la línea del Partido, estudiar las luchas laborales del pasado e incluso la historia laboral local, y establecer vínculos con sectores no sindicalizados.
¡Adelante, educadores y estudiantes! ¡Tenemos un mundo por conquistar!
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Pakistán: Primero de Mayo, una festividad comunista revolucionaria
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- 07 Junio 2026 177 visitas
El Día Internacional de los Trabajadores, celebrado cada año el 1 de mayo, sigue siendo uno de los símbolos más perdurables de la lucha proletaria. En Pakistán, el Primero de Mayo de 2026 fue reconocido oficialmente como feriado nacional. Las instituciones estatales, los bancos y los mercados permanecieron cerrados, mientras que se realizaron manifestaciones, seminarios y reuniones políticas en diversas ciudades. Sin embargo, detrás de este reconocimiento formal se esconde una contradicción fundamental: la brecha entre el reconocimiento simbólico de los trabajadores y las duras realidades de su vida cotidiana.
Actividades del Primero de Mayo
En todo el país, el Primero de Mayo estuvo marcado por una combinación de retórica oficial y actividad organizada. Representantes del Estado emitieron declaraciones elogiando a los trabajadores como la “columna vertebral de la sociedad”, proyectando una imagen de reconocimiento y respeto. Los partidos políticos y sus organizaciones sindicales afiliadas realizaron manifestaciones y seminarios, intentando presentarse como defensores de los derechos de los trabajadores. Al mismo tiempo, diferentes fuerzas políticas prepararon protestas y movilizaciones, reflejando cierto grado de participación política en torno a la fecha.
Sin embargo, junto a estas actividades formales, las verdaderas luchas de los trabajadores continuaron sin interrupción. En lugares como Peshawar, los trabajadores protestaron contra salarios impagos y pensiones retrasadas, poniendo de relieve el abandono persistente que enfrentan. Los trabajadores de saneamiento y los empleados contratados exigieron regularización laboral, seguridad en el empleo y derechos básicos, cuestiones que siguen sin resolverse año tras año. Esta coexistencia entre la celebración ceremonial en la cima y la explotación continua en la base refleja el verdadero carácter del Primero de Mayo en el Pakistán actual.
El Primero de Mayo en Pakistán se ha reducido cada vez más a un feriado simbólico en lugar de una jornada de lucha militante de la clase trabajadora. El espíritu radical que alguna vez definió esta fecha se ha diluido en una conmemoración rutinaria.
Estas protestas no fueron incidentes aislados, sino parte de un patrón más amplio de descontento. Los trabajadores exigieron salarios más altos, mejores condiciones laborales y justicia social, señalando una creciente insatisfacción con el orden existente. Esta ola global de resistencia refleja una crisis sistémica del capitalismo, que también se siente con intensidad en Pakistán a través de la inflación, el desempleo y las medidas de austeridad impuestas a las masas.
El Partido Laboral Progresista (PLP) ha sostenido consistentemente que los sindicatos que operan dentro del capitalismo están estructuralmente limitados en su capacidad para generar cambios fundamentales. Aunque pueden obtener concesiones económicas temporales, no pueden abolir el sistema de explotación en sí. Las luchas económicas, cuando se limitan a demandas de salarios más altos o mejores condiciones, no cuestionan las relaciones de producción subyacentes.
Las reformas no liberarán a los trabajadores
En Pakistán, las actividades del Primero de Mayo reflejaron en gran medida esta orientación reformista. Muchos discursos y movilizaciones se centraron en demandas de aumentos salariales en lugar de cuestionar el trabajo asalariado en sí mismo. Se hizo énfasis en la necesidad de protecciones legales, pero sin confrontar el sistema capitalista que hace necesaria la explotación. Además, la dependencia de partidos políticos vinculados a los intereses de la clase dominante restringió aún más el alcance de la lucha. Como resultado, la clase trabajadora fue movilizada, pero dentro de límites aceptables para el capital.
Otra contradicción fundamental radica en el papel del Estado. Por un lado, el Estado pakistaní declara el Primero de Mayo como un feriado en honor a los trabajadores, proyectándose como garante de los derechos laborales. Por otro lado, continúa aplicando políticas que perpetúan la explotación, incluidas la privatización, la austeridad y las prácticas de empleo precario.
Muchos de los actos del Primero de Mayo en Pakistán fueron presentados dentro de narrativas nacionalistas que enfatizaban el desarrollo, el progreso nacional y soluciones centradas en el Estado. Aunque esta retórica puede parecer unificadora, en última instancia sirve para dividir a los trabajadores según líneas nacionales y ocultar sus intereses comunes.
Quizás la debilidad más significativa revelada por el Primero de Mayo de 2026 en Pakistán sea la ausencia de un movimiento comunista revolucionario de masas capaz de proporcionar dirección y liderazgo. Sin esa conducción, las luchas obreras permanecen fragmentadas y limitadas a demandas inmediatas.
El PLP subraya la necesidad de construir un partido comunista internacional profundamente arraigado en la clase trabajadora. Esto implica transformar las luchas económicas en luchas políticas dirigidas a conquistar el poder y desmantelar las relaciones capitalistas. También requiere desarrollar una conciencia de clase que vaya más allá de las quejas inmediatas hacia una comprensión más amplia de la explotación sistémica.
La lucha debe seguir creciendo
El Primero de Mayo de 2026 puso de manifiesto varias contradicciones del capitalismo pakistaní. Los trabajadores son elogiados públicamente y reconocidos de manera simbólica, pero continúan enfrentando robo salarial, empleo inseguro e inflación constante. Se realizan movilizaciones y manifestaciones, pero a menudo quedan contenidas dentro de límites que no cuestionan el sistema en sí.
Al mismo tiempo, mientras los trabajadores de todo el mundo resisten cada vez más la explotación capitalista, los trabajadores pakistaníes permanecen divididos por sectores, afiliaciones políticas e identidades étnicas o regionales, debilitando su fuerza colectiva.
El PLP se esfuerza por unir a la clase trabajadora contra la explotación capitalista, la agresión imperialista, el nacionalismo, el fascismo, el racismo, la pobreza, el analfabetismo, el fundamentalismo religioso y toda forma de opresión.
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Boston, Worcester: El Primero de Mayo une a trabajadores y jóvenes
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- 07 Junio 2026 152 visitas
Sábado, 2 de mayo, Boston, MA—Cantando sin parar, el Partido Laboral Progresista de Boston (PLP) y nuestra base, compuesta por 30 personas, marcharon por una calle comercial de Roslindale, donde habitualmente distribuimos CHALLENGE y la gente nos reconoce. Llevamos nuestra línea completa a la clase trabajadora, coreando: “¡Luchamos por una solución real, luchamos por la revolución comunista!”. Y llevamos nuestra organización combativa mientras coreábamos: “La policía, los tribunales, ICE, todo forma parte del plan de los jefes”, “Asiáticos, latinos, negros y blancos” y “Mismo enemigo, misma lucha, trabajadores del mundo, uníos”.
¡Uniendo a los trabajadores!
Nos reunimos en un parque en el centro de Roslindale para escuchar discursos antes de la marcha. Una compañera habló con pasión sobre la importancia de la lucha contra los ataques a las personas trans. Dijo que, aunque son pocas, su vulnerabilidad las convierte en un blanco fácil, sentando un precedente para ataques fascistas contra toda la clase trabajadora. Una estudiante de un colegio comunitario, que marchaba con nosotros por primera vez, se mostró orgullosa de distribuir folletos del PLP a algunos trabajadores y de ver su apoyo. Otra estudiante, que también marchaba por primera vez, dijo sentirse cómoda y orgullosa de formar parte de una marcha con la que estaba de acuerdo. Fue una oportunidad importante para que estas amigas participaran del espíritu de lucha de una marcha abiertamente comunista del Primero de Mayo.
Nuestro folleto decía: «Estudiantes, trabajadores y soldados: ¡Rebélense contra Trump, el capitalismo, la guerra y el fascismo!».
Después de la marcha, nos reunimos en el patio trasero de un miembro del Partido para almorzar. A pesar de la lluvia y el frío, disfrutamos de la camaradería junto a la hoguera. Una de las debilidades de la marcha fue el escaso tráfico (agravado por la lluvia), lo que limitó la distribución de folletos y el contacto con la comunidad. La respuesta de los trabajadores a nuestra marcha es una fuente de motivación para los participantes y una forma de medir el éxito. Además, nuestra base en Roslindale no asistió a la marcha, lo cual estamos evaluando.
Una fortaleza de la marcha es que la realizamos en Roslindale, una comunidad obrera integrada, donde hemos estado realizando trabajo de masas durante el último año y medio. En ese entonces, comenzamos a distribuir CHALLENGE en tiendas locales y en las inmediaciones de nuestro mercado de agricultores y centros de distribución de alimentos. En marzo, nuevos compañeros fueron fundamentales para organizar una manifestación espontánea frente a la tienda Family Dollar, donde un hombre fue secuestrado y detenido por ICE esa mañana. Nuestra manifestación tuvo una buena acogida y se unieron a nosotros vecinos, tanto nuevos como de siempre.
Más recientemente, nos hemos organizado contra las redadas de ICE en organizaciones de masas, tanto en RISE (Roslindale is for Everyone) como entre familias de una escuela primaria local a la que asisten los hijos de un compañero. Esto se realiza en conjunto con los esfuerzos de los organizadores del Sindicato de Maestros de Boston para proteger a los niños y las familias de ICE. El PLP contrarresta los mensajes reformistas de votar por los demócratas para mejorar nuestras vidas, con la importante comprensión de que el racismo y el racismo antiinmigrante no son solo obra de Trump, sino producto del capitalismo. ¡Debemos ser persistentes, aprender de nuestros errores, fortalecer nuestro espíritu y no caer en el cinismo!
¡Es todo el sistema!
Llevamos nuestro mensaje comunista a una gran marcha del Primero de Mayo en Boston Commons, donde participaron numerosas organizaciones y sindicatos. Si bien no era una manifestación anticapitalista, fue inspirador ver a tantos jóvenes luchando contra el fascismo a través de sus sindicatos y abiertos a nuestro análisis comunista. Hablamos con compañeros de nuestros sindicatos, distribuimos folletos y retos, y alzamos nuestra pancarta: ¡NO ES SOLO TRUMP, ES EL CAPITALISMO! Representamos la esencia del Primero de Mayo: la lucha por un mundo donde se abole para siempre la explotación asesina de los trabajadores y sus familias.
Worcester, MA
En el Primero de Mayo en Worcester, nos unimos a unas 200 personas, en su mayoría jóvenes trabajadores y estudiantes, que se solidarizaron con la comunidad inmigrante en la lucha contra el ICE y el creciente fascismo. Muchos oradores hicieron un llamado a combatir a la clase multimillonaria. Uno de nuestros miembros pronunció un apasionado discurso improvisado, instando a trabajadores y estudiantes a unirse contra el racismo antiinmigrante y a luchar para erradicar el sistema de lucro. Compartió la historia de su madre, inmigrante, trabajadora de la industria textil y que estuvo indocumentada durante un tiempo. Dijo comprender la difícil situación de los inmigrantes y que solo uniéndonos de manera multirracial y combativa podremos luchar para acabar con este sistema capitalista y lograr un mundo igualitario. Su charla fue bien recibida, al igual que los desafíos y folletos que repartimos en nuestra mesa informativa. Varios amigos y un grupo de estudiantes de secundaria también se acercaron.
¡Bolivia es una escuela del comunismo! ¡La huelga general frena al imperialismo estadounidense! ¡Los trabajadores deben rechazar a China y al nacionalismo!
Las huelgas son escuelas del comunismo, y los trabajadores, estudiantes y movimientos indígenas de Bolivia llevan en huelga general desde el Primero de Mayo. Las huelgas son el espacio donde la clase obrera ejerce su poder y toma el control de sus organizaciones, sus lugares de trabajo, e intenta enfrentarse a los patrones. Los patrones en Bolivia están divididos entre el ala socialista pro-China y el ala pro-imperialismo estadounidense que actualmente detenta el poder. El presidente boliviano Rodrigo Paz es una pieza clave de la seguridad de EE.UU. en su territorio y de sus intereses imperialistas en América del Sur. Lo que le falta a esta huelga general es que el Partido Laboral Progresista (PLP) funcione como organización central capaz de coordinar la lucha contra estos ataques gubernamentales desde adentro y en todos los niveles, con el fin de combatir por una revolución comunista.
Los efectos no deseados de la rivalidad interimperialista derivada de la guerra de EE.UU. en Irán están aflorando en Bolivia. El cierre del Estrecho de Ormuz afectó gravemente los precios del gas, que estaban subsidiados por el gobierno. Además del alza del combustible en más de un 90 por ciento, hay escasez del mismo, y el poco que está disponible está contaminado. Hablando de contaminación, la minería del litio es una parte importante de la producción de chips de IA y de las baterías de litio.
¡Los trabajadores en Bolivia lo paralizan todo!
La continua guerra de IA entre China y EE.UU. significa que Estados Unidos necesita controlar las minas, y para ello requiere que el gobierno boliviano le facilite los medios. Aunque los mineros han luchado en el pasado contra las condiciones de trabajo en la minería, las huelgas están arraigadas en el Primero de Mayo y en la historia de lucha asociada a esa festividad obrera. Los sindicatos marcharon y se declararon en huelga exigiendo más salario, mejores condiciones laborales y mayor control sobre lo que el aparato estatal hace con sus vidas. Aprendiendo de las rebeliones de esclavos del pasado, los trabajadores en huelga levantaron barricadas alrededor de La Paz y paralizaron la ciudad. El capitalismo ha respondido con concesiones, pero los patrones amenazan con enviar al ejército para sofocar las protestas.
¡Rechacen a los líderes revisionistas!
¿Qué papel están jugando los revisionistas (los falsos revolucionarios)? El partido MAS de Evo Morales por el socialismo está involucrado en la huelga, pero no hay un partido único y cohesionado que esté coordinando la lucha. Lo que estamos presenciando, en cambio, es a la clase obrera usando sus capacidades de autoorganización para levantar barricadas, mantenerlas y usar dinamita y otras armas en los enfrentamientos con la policía. Imaginen cuánto más poderosa sería esta huelga sin una dirigencia sindical vendida ni el imperialismo chino detrás. Sin embargo, no parece ser un movimiento político abierto de China para apoyar el socialismo en Bolivia, aunque se beneficiarían de que se depusiera a un peón del imperialismo estadounidense.
Bolivia tiene uno de los pocos ejércitos de conscripción que quedan, y está disperso por todo el país. Los huelguistas superan ampliamente en número a los soldados. A eso se suma que, como el PLP aprendió de primera mano en Minneapolis, los soldados pueden ser ganados para unirse a los manifestantes. La clase dominante boliviana ya ha atacado a los huelguistas en dos ocasiones, y cada ataque solo ha fortalecido las barricadas. Así que, aunque la clase dominante puede movilizar al ejército, teme aumentar la fortaleza de las barricadas. No obstante, el imperialismo estadounidense exige que esta huelga sea aplastada. Esta contradicción aún está resolviéndose.
Evo Morales representa la facción de la clase dominante boliviana alineada con Rusia y China. El efecto dominó está revisitándose en el Triángulo del Litio. Con estudiantes en Argentina y Perú ocupando universidades y comenzando a salir a las calles, ver un movimiento en el que la clase obrera ha paralizado una ciudad y está forzando la salida de un fiel servidor del imperialismo estadounidense es una chispa. ¿Está desplazándose la contradicción fundamental del mundo de hoy hacia que la clase obrera tome el control de sus organizaciones y desafíe al capitalismo? La respuesta, lamentablemente, es un rotundo “no”. Sin un partido revolucionario que organice en los sindicatos, en el ejército, en las escuelas y con la capacidad de coordinar a la clase obrera contra los patrones, este movimiento es un movimiento reformista militante.
Los patrones darán lo que sea necesario para conservar el poder del Estado. El presidente Paz se ha recortado el salario, ha ofrecido concesiones a los maestros y ha hecho nombramientos simbólicos a favor de los grupos indígenas, pero eso no cambia el capitalismo. El capitalismo seguirá con los capitalistas en el poder hasta que el PLP los barra.
La contraofensiva se intensifica
Independientemente de hasta dónde llegue este movimiento huelguístico, ya sea que el ejército se una a los huelguistas o los ataque, sin un partido comunista revolucionario que organice para tomar y mantener el poder del Estado, esta lucha conducirá a reformas y quizás derroque a un peón de EE.UU., pero no llevará a la dictadura del proletariado. Debemos aprender las lecciones y entusiasmarnos con la nueva ola de protestas que se prepara para sacudir América del Sur, pero la clase dominante puede sobrevivir cualquier crisis o catástrofe excepto la revolución comunista. Con uno de los pocos ejércitos completamente de conscripción en América del Sur, y con su tamaño ya superado ampliamente por el número de manifestantes, es fácil entender por qué los patrones bolivianos respaldados por EE.UU. temen un golpe y que los soldados se unan a los manifestantes. Todavía no es verano y las cosas ya están empezando a calentarse de verdad.
