El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se conmemoró en todo Pakistán con manifestaciones, marchas, reuniones y actividades culturales organizadas por compañeras y compañeros simpatizantes del Partido Laboral Progresista (PLP), diversos grupos de mujeres, sindicatos, estudiantes y organizadoras de la clase trabajadora. Desde las grandes ciudades hasta los pueblos más pequeños, miles de personas salieron a las calles para protestar contra la explotación, el aumento de la pobreza y la violencia contra las mujeres. Estas manifestaciones demostraron tanto la creciente militancia de las mujeres trabajadoras como la urgente necesidad de construir un movimiento comunista revolucionario internacional capaz de enfrentarse al sistema capitalista que genera esta opresión.
¡Combatir el sexismo de raíz!
Las participantes exigieron medidas contra la explotación laboral, la inflación, el desempleo y las brutales condiciones que sufren millones de trabajadoras. Las manifestantes condenaron el acoso y la violencia contra las mujeres, al tiempo que denunciaron cómo estos abusos están vinculados a un sistema económico que se basa en mano de obra barata e insegura para generar ganancias para la clase dominante.
En Islamabad, mujeres organizadoras, activistas políticas y estudiantes intentaron reunirse para una manifestación conmemorativa. Las participantes planeaban marchar con pancartas y carteles exigiendo el fin del acoso laboral, la violencia doméstica y las prácticas laborales discriminatorias. Pero el Estado pakistaní demostró una vez más a quién sirve. Después de que un grupo religioso reaccionario amenazara con violencia si se permitía a las mujeres progresistas manifestarse, las autoridades impusieron restricciones amparándose en el artículo 144 del Código de Procedimiento Penal. En lugar de proteger a quienes ejercían sus derechos “democráticos”, el Estado se puso del lado de las fuerzas reaccionarias. La policía bloqueó la manifestación y detuvo brevemente a varias organizadoras y participantes. Esta represión expone la alianza entre el Estado capitalista y las fuerzas religiosas reaccionarias que buscan mantener a las mujeres —y a toda la clase trabajadora— divididas, intimidadas y sin poder.
A pesar de estos intentos de intimidación, las organizadoras continuaron con los debates y pequeñas protestas para conmemorar el día. Su determinación refleja una creciente comprensión de que el verdadero cambio no vendrá de las instituciones del Estado capitalista, sino de la lucha colectiva de la clase trabajadora.
Las trabajadoras demuestran su poder en todo Pakistán
En Lahore, se realizaron manifestaciones multitudinarias con la participación de estudiantes, dirigentes sindicales y trabajadoras. Compañeras y compañeros simpatizantes del PLP hablaron sobre la necesidad de vincular la lucha contra la opresión de género con la lucha más amplia contra el capitalismo y el imperialismo. Los manifestantes portaban pancartas que exigían igualdad salarial, protección contra el acoso laboral y acceso a la educación y al empleo.
En Karachi, las marchas contaron con la participación de numerosas mujeres trabajadoras, obreras, pescadoras y líderes comunitarias. Muchas oradoras destacaron la grave crisis económica que enfrentan las trabajadoras, incluyendo el aumento vertiginoso de los precios, el desempleo y la falta de protecciones laborales básicas. Mujeres de comunidades costeras describieron cómo la destrucción ambiental y la invasión de tierras amenazan su sustento.
Las compañeras y compañeros dejaron claro que estas condiciones no son casuales. La clase dominante capitalista de Pakistán —terratenientes, industriales y élites políticas— colabora estrechamente con las potencias imperialistas para mantener un sistema que enriquece a una pequeña minoría mientras condena a millones a la pobreza. Los proyectos de inversión extranjera respaldados por capital estadounidense y chino se presentan con frecuencia como «desarrollo», pero para la clase trabajadora a menudo significan expropiaciones de tierras, destrucción ambiental y una explotación intensificada.
Camaradas y amigas del Partido Laboral Progresista, junto con organizaciones laborales y grupos de base, desempeñaron un papel importante en muchos de estos eventos. Los sindicatos que representan a las trabajadoras a domicilio, las jornaleras agrícolas y las pescadoras llevan mucho tiempo organizando a las mujeres trabajadoras en torno a demandas de mejores salarios y protección legal.
Las mujeres que trabajan desde casa —confeccionando prendas de vestir, artesanías y otros productos— siguen estando entre las trabajadoras más explotadas de Pakistán. Al verse relegadas al sector informal, a menudo se les niega el salario mínimo, la sindicalización, la atención médica y la seguridad social. Los capitalistas se benefician enormemente de esta situación, utilizando la mano de obra femenina como fuente de producción extremadamente barata.
Las mujeres rurales y las trabajadoras agrícolas sufren una explotación similar. Muchas han organizado protestas contra el acaparamiento de tierras, el desplazamiento forzoso y el acoso sexual por parte de los terratenientes, exigiendo ser reconocidas como trabajadoras con igualdad de derechos. Estas luchas ponen de manifiesto las brutales relaciones de clase que siguen dominando la economía pakistaní, donde los terratenientes feudales y las élites capitalistas mantienen su poder mediante el control económico y la represión política.
Camaradas y simpatizantes del PLP argumentaron que el Día Internacional de la Mujer Obrera tiene sus raíces en las luchas revolucionarias de las mujeres trabajadoras que lucharon por la dignidad, la igualdad, la justicia y el comunismo. Este día surgió de la organización sindical militante, no de celebraciones simbólicas ni de gestos vacíos de los políticos.
Los liberales y el feminismo nunca acabarán con el sexismo
Hoy en día, sin embargo, muchos eventos del 8 de marzo están cada vez más influenciados por el feminismo liberal y el de las ONG, que se centra en la representación dentro del sistema existente. Si bien las demandas de reformas legales o una mayor representación política pueden generar mejoras limitadas, no desafían el sistema capitalista que produce desigualdad y explotación.
La opresión de las mujeres es inseparable de la explotación de clase bajo el capitalismo. Las trabajadoras se concentran en los empleos peor pagados y más precarios: fábricas textiles, trabajo doméstico, agricultura y empleo informal. Los empleadores se aprovechan de esta desigualdad para maximizar sus ganancias, pagando menos a las mujeres y negándoles condiciones laborales estables.
Las compañeras y compañeros del PLP también rechazaron los enfoques políticos que presentan a los hombres como el principal enemigo de las mujeres. Tales ideas dividen a la clase trabajadora y debilitan la lucha contra el verdadero enemigo. El enemigo fundamental de los trabajadores y trabajadoras es el sistema capitalista que explota su trabajo y concentra la riqueza y el poder en manos de una pequeña clase dirigente.
Las manifestaciones celebradas en todo Pakistán demuestran que las mujeres se están movilizando cada vez más para desafiar la injusticia y la explotación. Sin embargo, estas luchas deben ir más allá de la protesta y la reforma, y aspirar a construir un movimiento comunista revolucionario internacional bajo el liderazgo del PLP, capaz de derrocar el sistema capitalista. Por lo tanto, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora debe ser un día de lucha y solidaridad de la clase trabajadora, no una celebración simbólica. La liberación de las mujeres es inseparable de la liberación de toda la clase trabajadora.
El camino a seguir consiste en construir un movimiento revolucionario internacional de masas bajo la bandera roja del Partido Laboral Progresista.
