BROOKLYN—Mientras las redadas de ICE siguen afectando a las comunidades de clase trabajadora, educadores, estudiantes y familias de nuestra escuela continúan organizándose. Nuestro último paso fue una manifestación después de clases con el objetivo de sumar más estudiantes a la lucha y fortalecer nuestra resistencia colectiva.
¡Fuera ICE de nuestras escuelas!
Este trabajo se ha ido gestando con el tiempo. El comité de respuesta rápida contra ICE, integrado por miembros del Partido Laboral Progresista (PLP) y otros miembros del personal, se ha organizado para defender a los estudiantes y sus familias de la aplicación de la ley en materia de inmigración. Lo que ha cambiado recientemente es la creciente disposición de más docentes a dar un paso al frente y actuar.
La gente está menos dispuesta a quedarse de brazos cruzados esperando que las cosas mejoren.
En nuestras reuniones, hemos estado hablando sobre lo que significa realmente construir poder. Hubo un consenso creciente de que no podemos confiar en los políticos, independientemente de cómo se presenten, para proteger a nuestros estudiantes. De hecho, los acontecimientos recientes han dejado más claro que debemos apoyarnos mutuamente. Esto provocó un cambio, poniendo mayor énfasis en salir a las calles y organizarnos abiertamente.
La manifestación después de clases marcó la diferencia. Los estudiantes que no pudieron asistir a las manifestaciones matutinas pudieron unirse. Al finalizar la salida, los estudiantes se detuvieron, observaron y muchos decidieron quedarse. Algunos se unieron a los cánticos de inmediato, otros se mantuvieron al margen al principio, pero luego se sumaron. Se sentía que algo empezaba a cambiar. Continuamos coreando consignas como «ICE significa que tenemos que contraatacar», pero también añadimos «La guerra del petróleo significa que tenemos que contraatacar», resaltando la conexión entre lo que sucede aquí y las guerras de Estados Unidos en el extranjero. No se trata de cuestiones aisladas. El mismo sistema que sustenta las deportaciones está detrás de las guerras imperialistas, y los estudiantes están empezando a comprenderlo con mayor claridad.
Mantener el impulso antirracista
Otro punto que surgió de nuestras conversaciones fue la necesidad de ser constantes. Una sola manifestación no es suficiente. Planeamos realizar manifestaciones el primer viernes de cada mes, hasta el Primero de Mayo. El objetivo es que este tipo de acción se convierta en una parte habitual de la vida escolar, no en algo ocasional.
La situación que enfrentan nuestros estudiantes no ha cambiado: las redadas de ICE continúan, las familias siguen bajo presión y el sistema sigue basándose en el miedo y la división. Pero cada vez más personas empiezan a reaccionar de manera diferente.
Cada acción atrae a nuevas personas. Los estudiantes empiezan a reconocerse entre sí, a sentirse menos solos, a ver que algo colectivo es posible. Eso es lo que intentamos construir: algo sólido, algo que crezca.
Aún queda mucho trabajo por hacer, pero esto fue un paso adelante.
