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Editorial: La OTAN expone volatilidad y rivalidad creciente

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19 Julio 2026 62 visitas

Con el capitalismo global en crisis, la reciente cumbre de la OTAN expuso ante todos la mortal volatilidad de la rivalidad interimperialista. Turquía, sede de la cumbre, está en desacuerdo con las potencias europeas mientras la OTAN se debilita e Irán supera en maniobras a Estados Unidos y a los bombarderos israelíes, quienes han matado a más de siete mil trabajadores y niños desde febrero (BBC.com, 19/6).

Los patrones de China intensifican sus amenazas de tomar Taiwán, y la guerra por poderes de la OTAN contra Rusia continúa en Ucrania. En una sala aparte, el presidente estadounidense Donald Trump ofreció un acuerdo teórico para venderle cazas F-35 al dictador en jefe de Turquía, Recep Erdogan, quien cubre sus apuestas entre EE. UU. y Europa manteniendo los lazos de Turquía con Rusia, el principal adversario de la OTAN.

El impulso hacia una guerra mundial puede parecer lento y gradual, pero gana fuerza día a día. El viejo orden mundial liberal dominado por el capitalismo estadounidense está muerto, dejando a los patrones del mundo enfrentados entre sí — y dispuestos a derramar la sangre de millones de trabajadores mientras luchan por proteger sus ganancias y dominar el mundo. Para la clase obrera internacional, el capitalismo solo ofrece muerte y destrucción. Ahora es el momento de luchar por un futuro comunista que sepulte para siempre a los patrones y sus guerras.

Trump alardea, la OTAN arde

Los patrones se preparan para la gran confrontación que saben que se acerca. Europa, abandonada por los trumpistas, quiere reclutar a Turquía para unirse contra Rusia. Pero dada la realidad geopolítica de un país que comparte el Mar Negro con Rusia, esto es solo un deseo. Las guerras en Ucrania e Irán han llevado al límite la estrategia de Turquía de jugar a dos bandas. Mientras tanto, Trump intenta abiertamente cerrar sus propios acuerdos con Rusia y China mientras retira tropas, dinero y armas de la OTAN (Fox News, 28/5). El impredecible Trump también ha amenazado repetidamente con invadir Groenlandia, territorio controlado por Dinamarca, miembro de la OTAN. Ahora amenaza con sancionar a España, miembro de la OTAN, por negarse a apoyar su fallida guerra contra Irán.

Las alianzas cambiantes de los imperialistas no ofrecen ningún beneficio posible para la clase trabajadora. Ya sea en EE. UU., Europa, Rusia o China, los capitalistas solo se sirven a sí mismos. Los trabajadores deben rechazar todo nacionalismo y luchar por el comunismo, un mundo dirigido por y para nuestra clase.

La OTAN ya no es lo que era

La OTAN se formó tras la Segunda Guerra Mundial, cuando EE. UU. se convirtió en la principal potencia capitalista y buscó contener a la Unión Soviética, entonces dirigida por comunistas. EE. UU. financió la OTAN para controlarla. Los patrones europeos se sometieron al dominio estadounidense como forma de mantenerse en el poder en medio de una intensa guerra fría.

Ese mundo no es el que vivimos hoy. Los patrones estadounidenses son mucho más débiles, Rusia es apenas una potencia capitalista de nivel medio, y las viejas alianzas han colapsado en un todos-contra-todos que desgarra al planeta. Trump ha inyectado un nuevo nivel de caos al rechazar cualquier pretensión de lealtad hacia los aliados tradicionales de EE. UU. en Europa. Dejados a su suerte, los europeos luchan por sostener lo que queda de la OTAN mientras se rearman rápidamente para la guerra e intentan contener la creciente influencia rusa.

Pero Europa misma está profundamente dividida. Tras intentar sin éxito unirse en torno a un nuevo proyecto de caza militar, Francia y Alemania terminaron por cancelarlo por completo (Reuters, 13/7).

Los dos miembros europeos más grandes y ricos de la OTAN enfrentan movimientos de masas hipernacionalistas y antiOTAN que compiten por el poder. La fascista declarada Marine Le Pen, favorita para ganar las elecciones presidenciales de Francia el próximo año, ha expresado abiertamente sus planes de alejarse de la OTAN (Reuters, 22/5).

La debacle en Irán podría ser el golpe final al dominio de EE. UU. sobre la OTAN, ya que los patrones europeos se negaron a darles ayuda material a Trump y a los gobernantes genocidas israelíes — y comprobaron que la maquinaria de guerra estadounidense fue incapaz de proteger sus intereses en el Golfo Pérsico. Incluso si un demócrata gana la Casa Blanca en 2028, será casi imposible reconstruir el dominio estadounidense en Europa.

En prácticamente todas las grandes economías, los patrones están cada vez más fracturados — y más urgidos a acelerar la producción de armamento. Así se ve la preparación para una guerra mundial.

Turquía sigue su propio camino

La Turquía moderna se fundó en 1923 tras la caída del antiguo Imperio Otomano. Su ejército ha jugado históricamente un papel importante en el gobierno del país, con cuatro golpes militares desde 1960. Turquía es un ejemplo claro de cómo la democracia y el fascismo están entrelazados, ya que la clase dominante turca oscila entre ambos según le convenga.

El dictador electo Recep Erdogan está en el poder desde 2014 y encarcela regularmente a políticos de oposición para garantizar resultados electorales favorables.

Situada entre Europa y Asia, Turquía ha luchado desde hace tiempo por su autonomía frente a Occidente y Rusia (Institut Montaigne, 1/5/23). Turquía se integró a la OTAN en 1952, en pleno apogeo de la Guerra Fría, para asegurar el flanco sur de la alianza e impedir que la Unión Soviética avanzara hacia el Mediterráneo.

Pero aunque Turquía es miembro pleno de la alianza, con un enorme ejército, a menudo ha seguido su propio camino en lo que respecta a Rusia. Aunque Turquía redujo sus importaciones de petróleo ruso en un 20 por ciento durante el último año para mejorar sus posibilidades de comprar los F-35, Rusia sigue siendo, por mucho, su principal proveedor de petróleo (Reuters, 27/5). De igual forma, cuando la administración Biden impuso sanciones contra Rusia tras su invasión de Ucrania en 2022, Turquía ignoró a los patrones estadounidenses y sigue siendo uno de los principales socios comerciales de Rusia, superada solo por China (Turkish Minute, 9/9/25).

Aunque los europeos ahora intentan atraer de nuevo a Turquía a su bando, sus intereses contradictorios la convierten, en el mejor de los casos, en un socio poco confiable para la OTAN.

La clase obrera debe prepararse para la guerra

Hay mucho ocurriendo en el mundo hoy, y la mayor parte se ve bastante mal. El capitalismo en decadencia es volátil y peligroso, y el feo futuro que nos depara se vuelve cada vez más claro. La última cumbre de la OTAN revela la profunda inestabilidad entre estos supuestos “aliados”. 

Con EE. UU. ya no como socio confiable, los capitalistas se preparan para pelear entre sí y definir lo que viene después.

Estos patrones no tienen más principio que atrapar su próximo dólar. La guerra es simplemente negocio por otros medios, y se pondrán del lado de quien crean que mantendrá fluyendo sus ganancias.

El futuro de la clase trabajadora depende de la clase trabajadora. Mientras se acerca la guerra mundial, nuestra clase debe romper las cadenas del capitalismo y luchar por el comunismo bajo el liderazgo revolucionario del Partido Laboral Progresista.

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