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Un caliente verano Rojo: lecciones de Tupelo ‘79

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19 Julio 2026 58 visitas

Partido Laboral Progresista (PLP) El verano pasado, regresamos a la ciudad de Boston —50 años después— para conmemorar el Boston Summer Project de 1975, un momento decisivo en la historia del PLP, y para honrar a los trabajadores antirracistas y comunistas que se ofrecieron como voluntarios en esa lucha.

Solo unos años después, el PLP dirigió otro gran proyecto de verano en 1979, esta vez enfrentando a los racistas del Ku Klux Klan en Tupelo, Misisipi. El siguiente artículo es una reimpresión de CHALLENGE, publicado originalmente en 1979, que documenta esa batalla crucial.

Con el resurgimiento del fascismo a nivel mundial, la creciente rivalidad interimperialista entre Estados Unidos, China y Rusia, y un aumento de los secuestros y ataques racistas contra trabajadores migrantes, no hay mejor momento para la educación antirracista — y para aprender de nuestra historia para poder resistir.

En esta edición, examinamos el Proyecto Tupelo del ‘79. Entre las lecciones se incluyen:

Frente al Ku Klux Klan y el gobierno capitalista racista, debemos ser audaces y tener confianza en que la clase trabajadora puede tomar el liderazgo de los comunistas.

La unidad multirracial es el arma de nuestra clase y el mayor temor de los patrones.

Para sostener nuestros logros, debemos hacer crecer al Partido y formar en el liderazgo a más jóvenes negros, latinos, asiáticos y blancos.
Importancia de Misisipi

Para muchos que recuerdan los movimientos por los derechos civiles de los años sesenta, Misisipi simboliza el racismo más extremo, los asesinatos más brutales de trabajadores negros y antirracistas, y el bastión del Ku Klux Klan.

Para el Partido Laboral Progresista, Misisipi representaba una base para la revolución entre trabajadores negros y blancos, difundiendo las ideas de unidad multirracial y la lucha por las ideas comunistas en el Sur. Hoy, celebramos la lucha heroica del Tupelo Summer Project del ‘79. Cerca de 100 comunistas y amigos —negros, latinos, asiáticos y blancos— participaron en esta lucha.

Aunque relativamente pequeña (población de 20,000), Tupelo, Misisipi, era un centro industrial con más de 14,000 trabajadores. El Sur era importante para la clase dominante como zona industrial porque su tradición de racismo, cuidadosamente cultivada, la convirtió en la ciudadela de la mano de obra barata y no sindicalizada, donde los patrones han podido mantener a la clase trabajadora dividida y débil para extraer ganancias adicionales.

El proyecto demostró que las masas de trabajadores y estudiantes blancos en Tupelo y en todo el Sur son ganables para el antirracismo.
A continuación, un extracto editado de PL Magazine (otoño de 1979) que analiza un aspecto del Tupelo Summer Project:

La gran manifestación de julio

Sesenta y cinco manifestantes antirracistas, organizados por el Partido Laboral Progresista y su [entonces organización de masas] Comité Internacional Contra el Racismo (InCAR), marchaban por las calles de Tupelo, Misisipi, coreando: “Muerte al Klan”.

Sonaron disparos en el aire

Cuando las balas rozaron a dos manifestantes, un grupo disciplinado de personas, negras y blancas, salió corriendo de la fila, aisló al racista que empuñaba el arma y lo golpeó hasta tirarlo al suelo. En la pelea que siguió con este miembro del Klan, o simpatizante del Klan, los antirracistas le rompieron el cuello. Mientras esto ocurría, los manifestantes, manteniendo una disciplina estricta que les ganó el respeto de la clase trabajadora de Tupelo, continuaron la marcha. Los manifestantes, alentados por los rostros amistosos que bordeaban las calles y por los trabajadores que se unieron a la marcha, pudieron resistir la amenaza intimidante de la policía de Tupelo, que les apuntaba con las armas amartilladas.

Desde el principio, quedó claro que los gobernantes locales racistas querían detener esta marcha. El gobierno municipal creó una nueva ordenanza que prohibía los equipos de sonido (en respuesta a los mítines exitosos que el PLP había dirigido anteriormente). La policía y sus secuaces arrancaban sistemáticamente los carteles en los complejos de vivienda pública; y el permiso para la marcha no se otorgó hasta el último momento.

Cuando la marcha se reunió frente al juzgado, sede del poder de los patrones, comenzó un mitin combativo, que atrajo a mucha gente de la zona, quienes se unieron a los cánticos: “La policía, los tribunales, el Ku Klux Klan, todos parte del plan de los patrones”.

’Antes tenía miedo, ahora estoy furiosa’

Muchos trabajadores combativos en Tupelo han llegado a ver a InCAR como la principal organización de masas capaz de dirigir a los trabajadores en la lucha contra el racismo y el resurgimiento de grupos fascistas como el Klan. Una trabajadora negra dijo: “Antes tenía miedo, pero ahora estoy furiosa”. Esto representa el sentir de mucha gente aquí: que ya no hay el lujo de quedarse sentados viendo cómo la clase dominante y sus secuaces se mantienen en el poder, que hay que activarse y construir un movimiento cuyo objetivo sea destruir las ideas de racismo y fascismo de la clase dominante, y, en última instancia, a la clase dominante misma.

El clima político está cambiando rápidamente en el Sur, y solo grupos como el PLP están preparados para responder a estos cambios, para dar liderazgo y organizar la resistencia multirracial y antirracista necesaria para llevar a los trabajadores hacia la izquierda.

La United League (UL), un grupo reformista negro, canceló recientemente una marcha programada para hoy en Okolona (un pueblo no muy lejos de Tupelo), porque su líder, Skip Robinson, básicamente se acobardó ante la lucha. Cada vez más gente se da cuenta de que el liderazgo de la UL no puede resistir los rigores de la lucha de clases.

Los trabajadores se la jugaron

El respeto por el PLP crecía en Tupelo. Dos residentes de Tupelo pusieron sus casas como garantía para que nuestro camarada pudiera salir bajo fianza de la cárcel. Cuando los dos manifestantes heridos fueron atendidos en el hospital, fueron recibidos y tratados calurosamente por médicos blancos y otro personal hospitalario. Después de que la marcha se detuvo para el mitin, cientos de trabajadores negros rodearon a los manifestantes para protegerlos de la policía (que hubiera estado encantada de disparar).

Esta fue la primera vez que un racista fue golpeado por una marcha antirracista en Tupelo. El liderazgo de la UL siempre había garantizado la seguridad del KKK y de la policía al contener la ira y el odio de los trabajadores negros en su lucha por liberarse del racismo que enfrentaban a diario. Los patrones siempre creen que pueden destruir el movimiento de los trabajadores eliminando a sus líderes, pero no saben que siempre surgen nuevos líderes en medio de la lucha. Había, y hay, mucha gente en Tupelo y en otras ciudades del Norte y del Sur que puede desarrollarse como líderes de la clase trabajadora en la lucha contra el racismo y el fascismo, y que fueron y siguen siendo formados por el Partido Laboral Progresista.

Esto quedó demostrado no solo por la respuesta de los manifestantes, en su determinación de continuar la marcha sin dejarse intimidar por el hostigamiento policial, sino también por el enorme apoyo de la gente local. Se vendieron más de 200 ejemplares de InCAR Arrow y CHALLENGE, y 4 personas se afiliaron a InCAR en el acto. Se planeó otra manifestación en ese mismo momento.

La principal lección que el PLP aprendió en Tupelo, como en todas partes, es ser audaces. Mientras más audaces fuimos, más en serio nos tomó la gente y más dispuesta estuvo a respondernos. Los trabajadores entienden que el sistema reacciona con dureza cuando intentas enfrentarlo. También están dispuestos a entender que solo se gana a la ofensiva.