Information
Imprimir

1 DE MAYO Discurso: «El ICE en las calles, bombas en el aire, luchar por el comunismo en todas partes»

Information
08 May 2026 18 visitas

Camaradas, trabajadores, hermanos y hermanas de la clase obrera, inmigrantes y nativos, con o sin papeles, sindicalizados y no sindicalizados: hoy nos reunimos no para una ceremonia, sino para aclarar nuestra misión, para reunir fuerzas y para celebrar a la clase obrera internacional.

Somos nosotros quienes mantenemos la sociedad en marcha. Nuestras manos construyen las ciudades. Nuestras manos curan a los enfermos. Nuestro trabajo siembra y cosecha los alimentos, conduce los camiones, limpia los edificios, enseña a los niños, y mantiene las luces encendidas. Es nuestro sudor el que crea la riqueza del mundo, riqueza que nos roba la clase dominante parasitaria. Y es nuestro sudor el que construirá el Partido Labor Progresista. Organizaremos a la clase trabajadora hasta que llegue el día en que acabemos con esa clase parasitaria para siempre. Liberaremos a la clase trabajadora internacional de las cadenas del capitalismo. 

El Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, no es una simple fecha en el calendario. Es un recuerdo vivo de la represión, el encarcelamiento, y el sacrificio. Pero, lo que es más importante, el Primero de Mayo nos recuerda que, cuando los trabajadores luchamos, nuestro poder es imbatible. ¡Es un recordatorio de huelgas, solidaridad, antirracismo, anti-sexismo, derribo de fronteras, y victoria comunista!

Soy una trabajadora de la salud y estudiante de la CUNY originario de Haití. Llevo seis años como miembro del PLP y, desde entonces, he participado en numerosas luchas tanto en el campus como en el trabajo. Recientemente, junto con miles de neoyorquinos, apoyé a las enfermeras durante su huelga contra los patrones de los hospitales. En el piquete repartí ejemplares de nuestro periódico Desafío y hablé con muchos de mis compañeros de trabajo sobre la naturaleza de la sanidad bajo el capitalismo. Hablé de cómo los trabajadores, especialmente los negros y los latinos, siempre sufrirán bajo este sistema racista. ¡Luché con ellos para que vieran que se está exprimiendo a los trabajadores sanitarios y a los pacientes para compensar la decadencia fascista del capitalismo! Como trabajadores, nos están atacando para que no podamos atender a nuestros hermanos con enfermedades mentales o sin hogar. ¡Los trabajadores de la salud están siendo atacados en Gaza, el Líbano, Irán, y en todo el mundo! Es porque la atención sanitaria en sí misma está bajo ataque. Pero, como demostraron las heroicas enfermeras de Nueva York, ¡los trabajadores siempre contraatacarán! Y con el Desafío como nuestra arma ideológica, luchamos por un mundo comunista donde todos tengan acceso a una buena salud y a la atención médica.

Los patrones capitalistas racistas y sexistas nos atacan y nos dividen. Les dicen a los trabajadores nativos que los inmigrantes son el problema. Les dicen a los trabajadores blancos que los trabajadores negros son el problema. Les dicen a los trabajadores documentados que los trabajadores indocumentados son una amenaza. Quieren que nos temamos unos a otros para que no centremos nuestra atención en quienes realmente se benefician de nuestra división. La división es el arma del sistema capitalista. Nuestra unidad es nuestra revolución, ¡y esa unidad se plasma en esta multitud del Primero de Mayo!

(¡Asiáticos, latinos, negros, y blancos, trabajadores del mundo, uníos!) 

Pero comprendemos algo más profundo: el sistema que explota a un trabajador explota a todos los trabajadores; el mismo sistema capitalista que explota a los trabajadores en Haití es el mismo que explota a los trabajadores en México, a los trabajadores en Venezuela, a los trabajadores en el Congo, y a los trabajadores en Estados Unidos. Las mismas empresas que externalizan puestos de trabajo al extranjero presionan a la baja los salarios en su propio país. Los mismos jefes que se benefician de la mano de obra inmigrante niegan a los inmigrantes protección y derechos. Utilizan las fronteras como un arma. Utilizan el miedo para silenciar. Utilizan la «condición de indocumentado» para bajar los salarios, para desalentar la organización, para mantener a los trabajadores con miedo a alzar la voz. Digámoslo claro y alto: 

(¡Abajo las deportaciones racistas! ¡Los trabajadores no tienen patria!)

Vivimos en una época en la que el miedo se pasea abiertamente por las calles. Agentes del ICE en nuestras calles. Familias que desaparecen antes del amanecer. Familias que miran por encima del hombro cuando se detienen las camionetas. Niños que aprenden la palabra «deportación» antes de aprender a dividir.

Y más allá de estas calles, mientras los vehículos blindados patrullan nuestro barrio, caen bombas en Irán, en Líbano, en Gaza. Mientras los patrones estadounidenses intentan desesperadamente aferrarse a su imperio en decadencia, ciudades enteras quedan reducidas a polvo y niños de edad escolar quedan enterrados bajo los escombros. En su insaciable sed para ganancias, los patrones descargan muerte y destrucción sobre los trabajadores de todo el mundo. En Sudán, la República del Congo, Gaza, Irán, y Haití, entre otros países, vemos el verdadero rostro del capitalismo. Vemos que todo patrón está dispuesto a sacrificar las vidas de los trabajadores en el altar de la ganancia. 
Pero, ¿se ha quedado la clase trabajadora con los brazos cruzados? ¿Se ha quedado la clase trabajadora ALGUNA VEZ con los brazos cruzados ante este tipo de ataques? ¡POR SUPUESTO QUE NO! 

El PLP estuvo en las calles de Minneapolis ayudando a luchar contra los ataques racistas del ICE. Hemos organizado a maestros y estudiantes para hacer piquetes, manifestarse, y planear acciones contra el ICE. Hemos llenado las salas de los tribunales para defender a las familias que enfrentan la deportación. Hemos organizado ayuda mutua para los trabajadores migrantes. Hemos ido a hacer las compras de los miembros de la comunidad que tienen demasiado miedo de salir de sus casas.

(Cuando la clase trabajadora está bajo ataque, ¿qué hacemos? ¡Levantarnos y luchar!)

Somos una sola clase trabajadora internacional y en todo el mundo vemos la misma resistencia contra la opresión fascista. En Haití, los barrios se han unido en grupos como Bwa Kale para luchar contra los pandilleros. En el Congo, los mineros están luchando contra los propietarios mineros imperialistas chinos. En Gaza, los trabajadores de la salud se niegan a abandonar a sus pacientes incluso cuando llueven las bombas israelíes. 

Dondequiera que mires, verás que los trabajadores entienden que un ataque contra nosotros en cualquier lugar nos debilita en todas partes. Esto es lo que significa ser un trabajador. Estamos unidos, a través de nuestro trabajo, los unos a los otros, y todos los intentos de los patrones por dividirnos están destinados al fracaso. Los trabajadores de Minneapolis—negros, blancos, asiáticos y latinos—se rebelaron contra las tropas de asalto del ICE. En una verdadera demostración del espíritu de la clase trabajadora, pusieron sus cuerpos y—a veces sus vidas—en juego ¡por compañeros de trabajo que ni siquiera conocían!  Imaginen un mundo donde este tipo de feroz solidaridad de la clase trabajadora determine la forma de la sociedad. ¡Eso es el comunismo, y es el futuro para los trabajadores de Minneapolis, Nueva York, Pekín, Bombay, Kinshasa, Puerto Príncipe, Ciudad de México, y en todo el mundo!

¡Que la resistencia de la clase trabajadora te inspire a ti en esta noche oscura! Sabemos que esto tendrá un final. Este espíritu de la clase trabajadora, combinado con la política comunista revolucionaria, creará al enemigo más letal del capitalismo, uno que no descansará hasta que acabemos con las deportaciones fascistas, derribemos las fronteras y conquistemos un mundo comunista. 

(ICE en las calles, bombas en el aire, lucha por el COMUNISMO en todas partes) 

La lucha contra el sistema racista de los patrones se extiende a los trabajadores que visten el uniforme de los ejércitos imperialistas de todo el mundo. Los marineros a bordo del USS Gerald Ford, actualmente en Oriente Medio, han saboteado su barco para frenar la maquinaria bélica estadounidense. Soldados rusos en Ucrania se han amotinado contra sus oficiales. En Minneapolis, nos encontramos con miembros de la Guardia Nacional que expresaron su solidaridad con los trabajadores que se rebelan en las calles. Incluso en Israel, algunos soldados se han negado a participar en el genocidio contra los palestinos. Estos ejemplos demuestran que se puede ganar a los soldados para la política revolucionaria. ¡Al igual que en Rusia en 1917, los soldados y marineros pueden liderar la lucha para derribar este sistema racista!

¡En este Primero de Mayo, no olvidemos nunca el privilegio que supone luchar por la clase trabajadora! Ser parte del Partido Labor Progresista significa dedicar tu vida a acabar con el racismo y el capitalismo. Significa unirte a la línea roja que se extiende a lo largo de la historia de la lucha de clases. Significa aprovechar cada oportunidad en el trabajo, en el barrio, o en el aula para promover los intereses de la clase trabajadora. Ser miembro del PLP significa aumentar tu confianza en tus hermanos y hermanas de la clase trabajadora, apoyarse mutuamente y luchar juntos contra el adoctrinamiento tóxico que este sistema racista y sexista nos impone a todos. Cualquiera aquí que aún no sea miembro del PLP: ¡hoy es el día para que se una! 

Estamos aquí hoy, en el Primero de Mayo, para plantar cara al fascismo, al capitalismo, a las guerras por el petróleo, al espectro de la Tercera Guerra Mundial. Trabajadores del mundo, maestros, enfermeras, trabajadores del transporte, soldados, estudiantes, nosotros dirigimos el mundo y debemos tomarlo. ¡Levanten la cabeza, alcen sus voces, levanten el puño, enciendan la llama! ¡Se avecina un futuro comunista y necesitamos que luchen por él! ¡No seguiremos tolerando un sistema que aplasta los sueños de los trabajadores de todo el mundo! ¡Nos mantendremos unidos y lo cambiaremos! 

(¡Lucha por el comunismo, poder a los trabajadores!) 

Y AHORA, ¡CELEBREMOS!