Reseña de cine: Impulsando la conciencia de clase

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19 Julio 2026 54 visitas

CHICAGO, 25 de mayo—Este Día de los Caídos, dieciocho camaradas y amigos se reunieron en un cine de esta ciudad para ver la nueva película de Boots Riley, I Love Boosters. Dos camaradas habían visto una proyección anticipada de la película y se encontraron con Boots ahí (y le lanzaron un DESAFÍO). Les gustó tanto la película que organizaron este viaje grupal más grande al cine. Nuestro grupo fue multirracial, multigénero e intergeneracional, con el asistente más joven de 12 años y el mayor en sus 70.

I Love Boosters, de Boots Riley, se estrenó en medio de una crisis global en cascada: casi 300 millones de trabajadores en el mundo sobreviven con menos de 3 dólares al día (Organización Internacional del Trabajo, 14 de enero de 2026), la tasa de participación laboral en Estados Unidos se desplomó al 61.5% (Fortune, 8 de julio de 2026), y más de 1.2 millones de trabajadores inmigrantes desaparecieron de la fuerza laboral estadounidense entre enero y julio de 2025 por miedo a la deportación bajo la represión migratoria más agresiva hasta ahora del fascista MAGA de Trump (ver glosario) (PBS News, 1 de septiembre de 2025).

La película gira en torno a Corvette, interpretada por Keke Palmer, una trabajadora negra y aspirante a diseñadora de moda que se gana la vida “boosteando” (robando) ropa de alta costura de las tiendas y revendiéndola con un gran descuento en su barrio. Trabaja con su equipo, Sade y Mariah — juntas conocidas como la Velvet Gang — quienes ayudan a robar la ropa creando distracciones. La película expone otros robos mucho más costosos cometidos por los patrones: el robo de salarios (en Estados Unidos, el robo salarial es la forma de robo más grande del país: los empleadores roban un estimado de 50 mil millones de dólares de los cheques de los trabajadores cada año, según el Economic Policy Institute, 11 de septiembre de 2014). También destaca el robo de la salud de los trabajadores a través de pésimas condiciones laborales, y el robo de las ideas de diseño de Corvette por parte de la magnate de la moda Christie Smith, interpretada por Demi Moore.

Boots lleva la narrativa en muchas direcciones, y uno de los momentos más conmovedores es cuando la Velvet Gang conoce a Jianhu, una trabajadora de una fábrica textil china que llega a Estados Unidos usando un “acelerador situacional”, un dispositivo experimental de teletransportación que ella y su prima descubrieron en la planta — uno que la empresa de Christie había estado usando para reducir costos de envío mientras suprimía los salarios de los trabajadores. Jianhu y sus compañeros de trabajo sufren de “enfermedad por chorro de arena”, una enfermedad real causada por las técnicas peligrosas de desgaste de tela usadas para fabricar los jeans de Christie, y la película muestra su explotación con crudeza y sin filtros. Jianhu se une a la Velvet Gang, y juntas dirigen su atención del pequeño robo a un asalto total contra el imperio de Christie — primero probando el poder del dispositivo para transformar y “desestructurar” las prendas robadas, y luego planeando infiltrarse en el desfile de moda de Christie para apoderarse de una fortuna en trajes de diseñador robados.

La película toma riesgos artísticos reales y usa el simbolismo con astucia — por ejemplo, la oficina del penthouse de Christie está en la cima de un rascacielos construido con una inclinación extraña y desafiante de la gravedad, y ella es la única que puede pararse derecha en la habitación, mientras que la Velvet Gang lucha por mantener el equilibrio. Es una metáfora visual contundente: el capitalismo mantiene a los trabajadores permanentemente desequilibrados mientras quienes están en la cima se deslizan por él con facilidad.

En el camino, conocemos a varios desorientadores de la clase obrera: un demonio chupa-almas disfrazado de interés amoroso, el estafador de esquema piramidal Dr. Jack, y agentes mediáticos pro-policía y anti-vivienda-asequible — todos ellos trabajando en conjunto con Christie para mantener dividida a la gente trabajadora. También aparece una trabajadora llamada Violeta que ayuda a organizar tanto a los empleados de las tiendas de Christie como a los trabajadores de la fábrica, usando sus propios conocimientos técnicos para ayudar al equipo a desbloquear todo el poder del dispositivo. En el camino, el equipo es introducido al materialismo dialéctico, la ciencia que los comunistas usan para analizar y comprender el cambio social revolucionario.

Y sin embargo, la película muestra sus propios límites. El final no logra ir más allá de las disrupciones laborales hacia una verdadera transformación comunista. Las huelgas contra la empresa de Christie y sus fábricas se extienden por el mundo, forzando el fin del proceso de chorro de arena y ganando para los trabajadores una revisión de horas y salarios. Jianhu regresa a China y descubre que el proceso de desestructuración del dispositivo ha revertido el daño causado a la salud de su madre por años de trabajo en la fábrica. Los paros globales logran ganancias reales y materiales para los trabajadores — pero Christie sigue siendo rica y poderosa, señalando que estas son migajas socialistas y no la meta final: los trabajadores ganan concesiones, no el control. La Velvet Gang abre su centro comunitario, vendiendo ropa asequible y apoyando los derechos de los trabajadores, convirtiendo su hustle en una base duradera para la organización. Sí, la conciencia de los trabajadores se transforma, lo cual es una victoria, pero no llega a la solución del Partido Laboral Progresista (PLP), que es el poder de los trabajadores, rompiendo nuestras cadenas del capitalismo permanentemente, dando paso a la transformación comunista de la sociedad.

Después de la película, discutimos algunos de sus temas y nuestras partes favoritas en un patio con césped junto al cine. Todos coincidimos en que la solidaridad obrera internacional, un hilo conductor importante de la película, fue lo mejor, y que el final fue especialmente inspirador. No estuvimos de acuerdo sobre por qué se tomaron algunas decisiones — como el uso del dispositivo de teletransportación por parte del equipo — pero todos coincidimos en que ver esta película y discutirla juntos fue un gran momento. Fue una forma divertida de explorar ideas serias a través del arte y el humor.

¡Más arte comunista y salidas así en el futuro, por favor!