Kentucky - Recuerda: una lucha, muchos frentes

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08 May 2026 12 visitas

A continuación se reproduce el discurso pronunciado por un miembro del PL en Kentucky con motivo de la primera acción del Primero de Mayo.

Camaradas:

Hoy es el Día Internacional de los Trabajadores: un día mundial de lucha, nacido de la sangre de los trabajadores en los Estados Unidos y extendido por todas fronteras, transformando una lucha singular en un movimiento internacional de rebelión.

Un día para recordar a los mártires del incidente de Haymarket, asesinados por el Estado de los patrones por atreverse a luchar por el día de trabajo de ocho horas. Víctimas de juicios falsos y fraudulentos en las cortes de la clase patronal. Su crimen: atreverse a resistir. Su legado: la lucha.

Declarado día mundial de acción por la Segunda Internacional, su historia se extiende a cada rincón del planeta. De Chicago a Berlín; de la revolución rusa y alemana a los levantamientos de 1968 en Francia. De la lucha contra el fascismo en Italia y España al movimiento contra la guerra en los Estados Unidos - el Primero de Mayo demuestra una cosa: la lucha de los trabajadores no tiene fronteras.

Recordemos 1890:

El primer Primero de Mayo internacional fue testigo de huelgas generales coordinadas en toda Europa y más allá; millones de trabajadores actuando juntos a través de las fronteras, como una sola clase, dando nacimiento en la práctica al moderno internacionalismo proletario.

El año siguiente tuvo lugar la masacre del Primero de Mayo de 1891, cuando las tropas francesas abrieron fuego contra los trabajadores en huelga que exigían el día de trabajo de ocho horas. Una prueba temprana: el Estado de los patrones responde a la unidad obrera con balas.
Recordamos 1917: los soviets tomando el poder. El primer Estado verdaderamente construido por y para la clase trabajadora, que transformó el Primero de Mayo en un arma de la revolución.

¡Y vaya si recordamos a los Apalaches! No solo las batallas, sino todos aquellos Primeros de Mayo en los que los mineros se organizaron, se vincularon con el resto del mundo y forjaron la fuerza que estalló contra los patrones del carbón en el mayor levantamiento obrero en la historia de los EE.UU.

Mientras que la primera Guerra Civil entre estados se enfrentó a la esclavitud de propiedad, esta segunda guerra, entre clases sociales, se enfrentó a la esclavitud asalariada mediante la unidad entre exesclavos, inmigrantes y trabajadores blancos.
(1933)

Tras permitir un Primero de Mayo controlado por el Estado, los nazis aplastaron de inmediato a los sindicatos al día siguiente. Esto demuestra cuán seriamente temen los fascistas a la organización independiente de la clase trabajadora, y cómo intentan cooptarla antes de destruirla.
(¿Les suena familiar, verdad?)

Recordemos España, 1936: trabajadores armándose, luchando contra el fascismo y tomando control de las fábricas.

¿Cómo podríamos olvidar los Primeros de Mayo moldeados por la Revolución Cultural en China: millones de trabajadores y jóvenes alzándose para desafiar las viejas ideas revisionistas y a una nueva burguesía emergente? Luchando por la participación de las masas, inspirados por el espíritu de la Comuna de París.

Recordemos el año 1967 en Hong Kong, donde los trabajadores se rebelaron contra el dominio colonial, vinculando la lucha antiimperialista con la lucha de clases y encendiendo una ola de levantamientos que llegó a Francia en mayo de 1968, donde millones de trabajadores dejaron de trabajar y sacudieron los cimientos del capitalismo.

Bajo el régimen del apartheid en Sudáfrica, el Primero de Mayo se convirtió en un escenario de huelgas ilegales y de resistencia obrera multirracial, vinculando directamente la lucha de clases con el combate contra el dominio racista.

Recordemos la década de los 70: el Partido Laboral Progresista constituyó una fuerza fundamental detrás del resurgimiento de las movilizaciones militantes del Primero de Mayo, en el marco de la lucha más amplia contra la guerra de Vietnam y de la unidad entre trabajadores, estudiantes y soldados.

En los años 80, los trabajadores utilizaron esta fecha para organizarse contra Augusto Pinochet, protagonizando protestas masivas y huelgas, y enfrentando la represión. Incluso bajo el terror, los trabajadores se reagruparon y contraatacaron.

Recordemos el año 2006: el Primero de Mayo de los trabajadores inmigrantes.

Millones de trabajadores inmigrantes paralizaron la economía en los Estados Unidos y demostraron el poder de la unidad multirracial de la clase obrera.

En este día, los trabajadores y soldados soviéticos alzaron la bandera roja sobre Berlín durante los últimos días de la Batalla de Berlín.

Un recordatorio de la necesidad, el coraje y la fuerza de los trabajadores organizados bajo la política y la práctica comunistas; el fascismo y la guerra mundial fueron aplastados por movimientos revolucionarios centrados en la clase obrera, guiados por el compromiso de poner fin a la explotación y la desigualdad, y de destruir este sistema de ganancias podrido, construido sobre el racismo, el imperialismo y la guerra.

Esa lección resulta urgente hoy, mientras el capitalismo continúa generando guerras, fascismo y genocidios. El mismo sistema que condena al hambre y desplaza a millones de personas, bombardea a los trabajadores en el extranjero.

Los mismos patrones que predican la «democracia» construyen prisiones, deportan a los trabajadores inmigrantes y nos dividen mediante el racismo, el sexismo y el nacionalismo.

El Primero de Mayo consiste, precisamente, en rechazar esas divisiones.

No se limitan a aplastar la resistencia; la domestican.

Sofocan la lucha dentro de sus propias instituciones y organizaciones sin fines de lucro, e intentan desviar la ira hacia la política electoral.

Para mantener su poder, financian y dirigen la lucha hacia movimientos fragmentados, centrados en demandas aisladas, separando así cada batalla de nuestra clase.

Hoy, el Partido Laboral Progresista continúa devolviendo el Primero de Mayo a la clase trabajadora de los Estados Unidos como un día de lucha. En las calles, en las escuelas, en los lugares de trabajo. Organizándo para combatir el racismo y para construir un movimiento comunista de masas vinculado a los trabajadores de todo el mundo.

Porque, ultimadamente, este sistema no puede ser reformado para servir a toda nuestra clase, ni tampoco podemos destruirlo solos. El Primero de Mayo nos recuerda que tenemos un mundo comunista por conquistar y que podemos unirnos a nuestros hermanos y hermanas de clase para luchar por alcanzar ese objetivo.

Una lucha, muchos frentes: una sola clase trabajadora, mundialmente!